<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622</id><updated>2011-06-07T23:36:38.178-07:00</updated><title type='text'>GEIST</title><subtitle type='html'>Grupo de Estudio de Intencionalidad Semántica y Representación</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>José Tovar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01390403627171532818</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='28' src='http://photos1.blogger.com/img/18/7461/640/2_jpg.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>17</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112736066621207116</id><published>2005-09-21T20:44:00.000-07:00</published><updated>2005-09-21T20:44:26.253-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/Dennett%20geist1.jpg'&gt;&lt;img border='0' style='border:1px solid #000000; margin:2px' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/320/Dennett%20geist1.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Geist y Dennett&amp;nbsp;&lt;a href='http://picasa.google.com/blogger/' target='ext'&gt;&lt;img src='http://photos1.blogger.com/pbp.gif' alt='Posted by Picasa' border='0' style='border:0px;padding:0px;background:transparent;' align='absmiddle'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112736066621207116?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112736066621207116/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112736066621207116&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112736066621207116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112736066621207116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/09/geist-y-dennett.html' title=''/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112681298423032402</id><published>2005-09-15T12:34:00.000-07:00</published><updated>2005-09-15T12:36:24.250-07:00</updated><title type='text'>Fodor y la naturalización del contenido</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Universidad Nacional de Colombia.&lt;br /&gt;Centro de Investigación en Epistemología y Lógica Contemporánea (CILEC).&lt;br /&gt;Grupo de Estudios en Intencionalidad, Semántica y represenTación (GEIST).&lt;br /&gt;Segundo informe de avance.&lt;br /&gt;Septiembre de 2005.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La naturalización fodoriana de la Mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este informe revisamos las principales ideas de la primera parte del capítulo 4 de psicosemántica “Significado y el orden del mundo”, una propuesta para una teoría naturalizada de la intencionalidad distinta a la de Dretske. Nuestro primer objetivo es presentar de manera sintética y precisa la propuesta de Fodor y contrastarla con lo expuesto sobre Dretske. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La propuesta de una teoría naturalizada del significado.&lt;br /&gt;La propuesta de naturalización de la intencionalidad de Fodor está estrechamente relacionada con su teoría representacional de la mente (TRM). Si lo que se quiere es explicar la propiedad de que un estado mental sea acerca de un estado de cosas en el mundo sin apelar a términos semánticos ni intencionales lo que se requiere es explicar cómo las actitudes proposicionales tienen condiciones de evaluación semántica (como las creencias tienen condiciones de verdad y los deseos condiciones de satisfacción) sin apelar a términos semánticos o intencionales. Dada la TRM de Fodor, según la cual, un sujeto S tiene cualquier actitud A hacia una proposición P si y sólo si S tiene una relación R con una representación mental (RM) tal que RM significa que P;  lo que se requiere es explicar el significado de las RM sin apelar a términos semánticos o intencionales.  De acuerdo con la TRM de Fodor las condiciones de evaluación semántica de una actitud dependen de la fijación de un contexto para casos de símbolos que constituyen un sistema de representaciones mentales. Si se fija un contexto para los casos de símbolos que constituyen este sistema de representaciones mentales entonces se generan las condiciones de evaluación semántica de una actitud. Si se fija el contexto para  las condiciones de evaluación semántica de una actitud entonces se explica cómo estados mentales como la creencia son acerca de estados de cosas en el mundo. Lo que hay que hacer entonces para la elaboración de una teoría naturalizada que explique la intencionalidad  es fijar un contexto para los casos de símbolos que constituyen este sistema de representaciones mentales, sin apelar a nociones semánticas o intencionales.  Pero, ¿en qué consiste esta labor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Fodor, fijar el contexto para un sistema de representaciones mentales implica por lo menos la especificación de una interpretación para los elementos del vocabulario primitivo no lógico del sistema de representaciones mentales. Si se puede dar una interpretación del vocabulario primitivo no lógico del sistema de representaciones mentales, se pueden generar condiciones de evaluación para las fórmulas derivadas por medio de la construcción de una definición de verdad. Bajo una teoría semántica como la teoría veritativo funcional del lenguaje (Frege-Tarski), dada la interpretación para el vocabulario primitivo no lógico del sistema de representaciones se pueden generar las condiciones de evaluación para las fórmulas derivadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesitamos entonces una interpretación del vocabulario primitivo no lógico del mentalés (el lenguaje representacional interno, postulado por Fodor) en términos no intencionales ni semánticos. Para decirlo brevemente aunque de una manera no muy precisa, la propuesta de Fodor en este punto es la siguiente: un símbolo no lógico primitivo del mentalés  “A” significa A si y sólo si A causa “A”. Más precisamente “A” significa A, si y sólo si los casos del símbolo “A” están en ciertas relaciones causales con instancias de la propiedad A.  Así por ejemplo, si tomamos el término “agua”  como un término primitivo no lógico del mentalés  lo que hace que “agua”  exprese H2O, es que casos de este símbolo estén en ciertas relaciones causales con ejemplares o muestras de H2O. Si los casos de este símbolo no mantuvieran este tipo de relación causal con muestras de H2O sino con muestras de XYZ, entonces  el término “agua” significaría XYZ y no H2O.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que se requiere es entonces una teoría naturalizada del significado: “una teoría que articule en términos no semánticos ni intencionales, condiciones suficientes para que un fragmento del mundo sea acerca de otro fragmento” (Fodor, Psicosemántica, 146).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La teoría causal tosca&lt;br /&gt;La propuesta que hemos señalado anteriormente es conocida como teoría causal tosca (TCT). La TCT dice que la expresión predicativa  “A” se dice o se piensa de un objeto de predicación A, dado que los casos del símbolo “A” denotan la propiedad cuyas instancias “causan fiablemente” los casos del símbolo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este contexto, la “causación fiable” exige que la dependencia causal esté justificada contrafácticamente, i.e., no sólo las instancias de la propiedad A deben causar de hecho las muestras del símbolo “A” sino que además si las instancias de la propiedad A se dieran, entonces deberían causar las muestras del símbolo “A”. En otras palabras, para que se de esa “causación fiable” es necesario y suficiente que haya una relación nomológica entre la propiedad de ser una instancia de la propiedad A  y la propiedad de ser muestra del símbolo “A”. La TCT afirma que las interpretaciones semánticas de los símbolos del mentales están determinadas solamente por este tipo de relaciones nomológicas.  Así, según la TCT, los casos del término “A” significan instancias de la propiedad A si y sólo si existe una relación nomológica causal entre la propiedad de ser  una instancia de A y la propiedad de ser un caso “A”, i.e., si y sólo si (1) siempre que se dan instancias de A (Aes), dichas instancias causan casos del símbolo “A” y (2) si  se dieran instancias de la propiedad A, entonces causarían casos de “A”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este tipo de relación, que existe entre los casos de un símbolo y las instancias de la  propiedad que expresa, en tanto relación de tipo nomológico, establece que todas y sólo las instancias de la propiedad  causan muestras de casos del  símbolo. Sobre este punto Fodor señala algunos problemas. En algunos casos sencillamente no es cierto que todos las instancias de una propiedad A causan casos del símbolo “A”, así como tampoco es cierto que sólo las instancias de una propiedad A causan casos del símbolo “A”; y sin embargo  no queremos dejar de afirmar que “A” denota A en virtud de cierta relación causal nomológica. Tomemos, siguiendo a Fodor el caso en que muestras del término “caballo”  denotan instancias de caballo. Sencillamente no es cierto que todos los caballos causan de hecho muestras del término “caballo”, así como tampoco es cierto que sólo los caballos causan muestras de “caballo”, a veces las vacas también causan muestras de “caballo”. Sin embargo según la TCT las muestras del término “caballo” denotan instancias de caballo si y sólo si todos y sólo los caballos causan muestras de “caballo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta el momento hemos presentado de manera muy sintética la TCT e indiscriminadamente, de una manera no muy precisa, como hemos dicho anteriormente, se la hemos adjudicado a Fodor. La propuesta real, no indiscriminada y precisa de Fodor consiste en asumir la TCT  con algunas modificaciones importantes; modificaciones que darán lugar a “una teoría causal del contenido ligeramente menos tosca”, i.e.,  “una teoría que no requiera que todos los caballos causen “caballos”, ni que sólo los caballos causen “caballo” pero que afirme que es en virtud de las conexiones causales entre caballos y “caballo” por lo que “caballo” significa lo que significa”. (Fodor, Psicosemántica, 149)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este informe vamos a ocuparnos del segundo de los problemas a los que se enfrenta la TCT (la idea de que no sólo las instancias de una propiedad A causan casos del símbolo “A”) y de las modificaciones que hace Fodor para subsanar dicho problema. En el siguiente nos ocuparemos del segundo problema (la idea de que no todas las instancias de una propiedad A causan casos del símbolo “A”) y de sus correspondientes modificaciones, para finalmente presentar la propuesta  de “una teoría causal del contenido ligeramente menos tosca”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema de la disyunción.&lt;br /&gt;¿Cómo explicar el hecho de que no sólo los caballos causan muestras de “caballo”? ¿Cómo explicar el hecho de que a veces tomemos erróneamente a las vacas por caballos? O, en otras palabras: ¿cómo explicar los casos de representación errónea?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La TCT tal como ha sido presentada, sencillamente  no puede explicar  como es que podemos tener muestras de representaciones falsas (misrepresentations). Si muestras del símbolo “A” son nomológicamente dependientes de instanciaciones de la propiedad A, entonces las muestras de “A” denotan necesariamente instancias de A y son ipso facto verdaderas.  Una posible salida a este problema consiste en lo siguiente:  algunas veces las muestras de “A” son causadas por instancias de A, de tal modo que “A” representa sus causas como Aes, y otras veces las muestras de “A” son causadas por instancias de B (diferente de A); pero dado que las muestras de “A” expresan la propiedad de ser A, entonces las muestras de “A” representan instancias de B como instancias de A; de este modo las muestras de “A” representan  falsamente sus causas. Sin embargo esta respuesta no se acopla mucho a los principios de la TCT, ya que, abreviando, dado que  “A” significa  hay A, si sólo si A causa “A”, entonces, dado que las Bes causan muestras de “A”, se sigue que “A” no expresa simplemente la propiedad A, sino que debe expresar la propiedad A o B. Pero si “A” expresa la propiedad A o B, entonces las muestras de “A” que son causadas por B no representan  falsamente sus causas, ya que los Bes son instancias de la propiedad A o B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Fodor,  “una teoría causal del contenido tiene que reconocer dos casos en los que hay condiciones disyuntas causalmente suficientes para que se den las muestras de un símbolo:  el caso en el que el contenido del símbolo es disyunto (“A” expresa la propiedad de ser (A v B)), y el caso en que el contenido del símbolo no es disyunto y algunas de las muestras son falsa (“A” expresa la propiedad de ser A, y las muestras de “A” que son causadas por Bes representan falsamente). El presente problema con la TCT es que es incapaz de distinguir entre estos dos casos” (Fodor, Psicosemántica, 150).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solución de Dretske.&lt;br /&gt;Una posible solución al problema de la disyunción aparece ya en Knowledge and the flow of information, donde Dretske propone explicar  la relación de representación que guarda un símbolo con respecto a un evento o conjunto de eventos en términos de la noción de información. Para Dretske la relación de representación se da entre dos sucesos cuando uno de ellos transmite información acerca del otro. En palabras de  Fodor: “la noción de Dretske de información es la de correlación justificada contrafactualmente. Sucesos del tipo “A” llevan información acerca del tipo A de tal modo que los sucesos del tipo A son responsables de una forma causal fiable de los sucesos del tipo “A”” (Fodor, Psicosemántica, 151-152). El problema con esta explicación es que no se puede dar sentido a la noción de correlación falsa: existen correlaciones que pueden ser más o menos fiables, pero no correlaciones falsas, así, está explicación no lograría dar cuenta de los casos de representación errónea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La salida que propone Dretske se basa en una distinción  entre lo que sucede en el periodo de aprendizaje de un símbolo y lo que sucede después del periodo de aprendizaje. En el periodo de aprendizaje se establece la correlación que determina qué es lo que representa el símbolo que se aprende. Una vez establecida cuál es la correlación correcta, se pueden determinar fácilmente casos de correlaciones falsas, y así, se podrían explicar los casos de representación errónea. Así por ejemplo, si  la correlación que se establece en el periodo de aprendizaje determina que los sucesos de “A” representan Aes, se puede determinar que las muestras de “A” que son causadas por algo distinto que los Aes (por Bes, por ejemplo) cuentan como casos de representación errónea. Estas muestras cuyo contenido es falso o incorrecto son denominadas por Fodor, muestras indómitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fodor propone una serie de objeciones a este intento de explicación de los casos de representación errónea:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) “La distinción entre lo que sucede en el periodo de aprendizaje y lo que sucede después no está bien fundada. No hay un tiempo después del cual nuestro uso de un símbolo cese de estar siendo modelado para empezar a estar a disposición… Es difícil creer que se pueda proporcionar una noción de periodo de aprendizaje lo suficientemente rigurosa como para asegurar la distinción entre verdad y falsedad.” (Fodor, Psicosemántica, 152)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Dretske limita la aplicabilidad de la noción de representación falsa a los símbolos que se aprenden. Esto es malo para Fodor porque no permite que la información innata sea falsa, y malo para Dretske porque distingue radicalmente entre representación natural y la intencionalidad de los estados mentales. [En realidad no entendemos muy bien esta objeción; sin embargo precisamente por esto la presentamos, porque necesitamos alguna luz sobre este punto]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y finalmente la objeción a nuestro parecer más contundente:&lt;br /&gt;3) Si B hubiera ocurrido durante el periodo de aprendizaje también habría causado “A” pero entonces la correlación que el entrenamiento establece no es entre las instancias de A y las muestras de “A” sino entre instancias de A o B  y muestras de “A”. Lo que el entrenamiento asentó no fue una dependencia nomológica de los “Aes” respecto de los Aes sino una dependencia nomológica de los “Aes” respecto de los A o B. Si los “Aes“ se correlacionan con los A o B entonces el contenido de la muestra “A” es que A o B. Por tanto la muestra “A” que es causada por B no es falsa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solución teleológica.&lt;br /&gt;Otra solución consiste en apelar a la noción normativa de “circunstancias óptimas” y apelar a la teleología para definir esta noción diciendo algo como lo siguiente: las circunstancias óptimas están determinadas por el buen funcionamiento de los mecanismos que median la fijación de las muestras de los símbolos, i.e., están determinados por el que los mecanismos de fijación de muestras de símbolos funcionen “como se supone que deben hacerlo”. En el caso del sistema de representaciones mentales, estas circunstancias están determinadas por el buen funcionamiento de los mecanismos involucrados en la fijación de las creencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, las instancias de A y las instancias de B pueden causar muestras del símbolo “A”, pero sólo las instancias de A causan muestras de “A” en circunstancias óptimas. Podemos determinar que las muestras del símbolo “A” expresan la propiedad cuyas instancias son causas de muestras del símbolo en circunstancias óptimas, y expresan erróneamente la  propiedad cuyas instancias son causas de muestras del símbolo pero no en las circunstancias óptimas. Y a su vez podemos definir la noción de circunstancias óptimas apelando a la teleología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“De esta manera, la teleología de los mecanismos cognitivos determina las condiciones óptimas para la fijación de creencias y las condiciones óptimas para fijar las creencias determinan el contenido de las creencias”. (Fodor, Psicosemántica, 155)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta solución también se enfrenta a algunas objeciones propuestas por Fodor:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) Algunos mecanismos para la fijación de creencias pueden estar diseñados para reprimir verdades  (en el caso en que por ejemplo la represión de verdades  tenga un valor más importante para la supervivencia). En este caso, cuando los mecanismos para la fijación de creencias están funcionando apropiadamente, probablemente las creencias que se fijan son falsas.  Luego las circunstancias son óptimas para el caso en que se fijan  creencias que no son verdaderas. De esta manera, según la solución teleológica las muestras del símbolo “A” expresan la propiedad cuyas instancias son causas de muestras del símbolo en circunstancias óptimas, y expresan erróneamente la  propiedad cuyas instancias son causas de muestras del símbolo pero no en las circunstancias óptimas. Pero, dado este contexto, en circunstancias óptimas las muestras del símbolo “A” no representarán la propiedad  cuyas instancias son causas de muestras del símbolo. Y en las circunstancias que no son óptimas (cuando los mecanismos de fijación de creencias no funcionan adecuadamente, i.e., cuando no reprimen verdades) expresarán verdaderamente la  propiedad cuyas instancias son causas de muestras del símbolo. Si definimos las condiciones de verdad como aquellas que se satisfacen cuando un símbolo es causado en circunstancias óptimas, entonces no podemos definir las circunstancias óptimas en términos de la teleología de mecanismos para la represión de verdades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) “No hay ninguna razón obvia para que las condiciones que son óptimas para que se den muestras de una clase de símbolo mental tengan que ser óptimas para que se den muestras de otras clases de símbolos… Pero esto plantea la posibilidad de que, si tenemos que decir qué condiciones son óptimas para la fijación de una creencia, tendremos que saber qué casos de símbolo mental son, i.e., cuál es el contenido de la creencia: acerca de qué es la creencia. nuestra explicación del contenido requeriría de una noción de circunstancia óptima y esta a su vez requeriría de una noción de contenido.” (Fodor, Psicosemántica,156)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solución de Fodor&lt;br /&gt;“Queremos que mi proferencia de “caballo” signifique caballo en virtud de la relación causal entre (algunas) muestras de “caballo” y caballos, y no queremos que signifique vaca en virtud de la relación causal entre  (algunas)  muestras de “caballo” y las vacas. Pero si las relaciones causales son las mismas y si la causación constituye la  representación ¿cómo pueden las conexiones semánticas no ser también las mismas?” (Fodor, Psicosemántica, 157)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solución de Fodor consiste en señalar que estas relaciones causales no son idénticas en sus propiedades contrafácticas. Identificar erróneamente una vaca con un caballo depende de la relación semántica entre muestras de “caballo” y caballos.  Mientras que la relación entre muestras de “caballo” y caballos no depende de la relación semántica entre muestras de “caballo” y vacas.  Si “caballo” no significara caballo, nunca cometería el error de tomar una vaca por un caballo y denominarla “caballo”. Por el contrario como “caballo” no significa vaca, las vacas a las que se llama caballo no se pueden exigir para que “caballo” signifique lo que significa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En palabras de Fodor:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Si no hubiera sido por el hecho de que la palabra “caballo” expresa la propiedad de ser un caballo no habría sido esa la palabra que el tomar una vaca por un caballo hubiera causado mi proferencia de dicha palabra. Dado que “caballo” sí significa caballo, el hecho de que los caballos causen que yo diga “caballo” no depende de que haya una conexión semántica entre muestras de “caballo” y las vacas” (Fodor, Psicosemántica, 158).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brevemente: que las vacas causen que se diga “caballo” depende del hecho de que los caballos causen que se diga “caballo”. Pero que los caballos causen que se diga “caballo” no depende de que las vacas causen que se diga “caballo”. Es a esto a lo que Fodor llama dependencia asimétrica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos así una forma de explicar los casos de representación errónea, a saber: las muestras de “A” que son causadas por B constituyen representaciones erróneas  sólo si son dependientes asimétricamente de las muestras de “A” que son causadas por no B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera más precisa: las muestras de “A” que son causadas por B constituyen representaciones erróneas sólo si “la dependencia nomológica de las instanciaciones de la propiedad de ser una muestra de “A” respecto de las instanciaciones de la propiedad de ser una muestra de B, es ella misma dependiente  respecto de la dependencia nomológica de la propiedad de ser una muestra de “A” respecto de las instanciaciones de la propiedad de ser distinto que B” (Fodor, Psicosemántica, 159).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos precisar esta solución aún más si reconstruimos la noción de dependencia empírica entre relaciones causales apelando a la noción de mundos posibles próximos de Lewis&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;, de la siguiente forma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las muestras de “A” que son causadas por Bes  representan falsamente los Bes como Aes sólo si hay  un sendero causal desde los Aes a los “Aes”, aunque no haya un sendero causal desde los Bes a los “Aes”.  De hecho, no habría un sendero causal desde los Bes a los “Aes” si no hubiera un sendero causal desde los Aes a los “Aes”. Dada la definición de contrafáctico según la noción de mundos posibles próximos de Lewis, según la cual: un contrafáctico es verdadero si y sólo si su consecuente es verdadero en los mundos posibles próximos&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt; en los que su antecedente es verdadero. Fodor precisa la explicación de la siguiente forma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En un mundo en que las muestras de “A” son causadas por Bes son indómitas (y expresan la propiedad A) las relaciones nomológicas entre las propiedades tienen que ser tales que:&lt;br /&gt;Aes causan “Aes”&lt;br /&gt;Las muestras de “A” no son causadas por Bes en los mundos próximos en los que los Aes no causan “Aes”&lt;br /&gt;Los Aes causan “Aes” en mundos próximos en los que los Bes no causan “Aes”” (Fodor, Psicosemántica, 160)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas condiciones se aplican con validez sincrónica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo el ejemplo de Fodor, si, por ejemplo, mi  aplicación actual del término “caballo” a los caballos dependiera de la aplicación previa del término a  vacas (como sería el caso si  yo hubiera aprendido “caballo” a partir de instancias que no son caballos, en particular, a partir de ostenciones de vacas similares a caballos), las muestras indómitas de “caballo” dependerían de muestras dóciles de “caballo”, pero las muestras dóciles de “caballo” dependerían también de muestras indómitas de “caballo”, y entonces no habría dependencia asimétrica. Pero, como la clase de dependencia asimétrica  que es necesaria para tener muestras indómitas debe ser sincrónica (caso en el que mi disposición presente a aplicar “caballos” a los caballos no depende de ninguna disposición presente a aplicarla a vacas), entonces la dependencia asimétrica se mantiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta el momento Fodor ha mostrado que la dependencia asimétrica es necesaria para que las muestras de “A” que son causadas por Bes sean indómitas sin embargo sugiere además que pueden ser suficientes para tener muestras indómitas. Esta sugerencia se apoya en el siguiente hecho:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo con la teoría causal un símbolo expresa una propiedad solamente si la instanciación de la propiedad es nomológicamente suficiente para que se dé una muestra del símbolo. Si “A” expresa B o C entonces la instanciación B o C tiene que ser nomológicamente suficiente para que resulte una muestra de “A”. Los C son instanciaciones de la propiedad B o C, luego los C tienen que ser nomológicamente suficientes para que resulte una muestra de A. No puede ser que los C no causen “A” si “A” significa B o C; pero si hay dependencia asimétrica, se requiere que los B causen “A” para que los C causen “A”, pero no se requiere que los C causen “A” para que los B causen “A”. Luego, los C no son nomológicamente suficientes para que resulte una muestra de A. De modo que, si hay dependencia asimétrica, “A” no puede expresar C. Si se tiene dependencia asimétrica no se pueden tener muestras no indómitas.  Si la dependencia asimétrica no es suficiente para que las muestras de “A” que son causadas por Bes sean indómitas, se tendría dependencia asimétrica y no se tendrían muestras indómitas. Como sucede lo contrario, entonces es suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dependencia asimétrica supone que no necesariamente C causa “A”, pero la teoría causal supone que si “A” es una muestra no indómita de C (“A” expresa C)  entonces necesariamente “A” es causado por C.  Esto es contradictorio, luego no puede ser que se dé la dependencia asimétrica y no se dé una muestra indómita. Y en conclusión, la dependencia asimétrica es suficiente para que las muestras de “A” que son causadas por Bes sean indómitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solución final de Fodor reconoce los dos casos en los que hay condiciones disyuntas causalmente suficientes para que se den las muestras de un símbolo: (1) el caso en el que el contenido del símbolo es disyunto (“A” expresa la propiedad de ser (A v B)), y (2) el caso en que el contenido del símbolo no es disyunto y algunas de las muestras son falsas (“A” expresa la propiedad de ser A, y las muestras de “A” que son causadas por Bes representan falsamente). En el primer caso lo que se tiene es dependencia simétrica, en el segundo se tiene dependencia asimétrica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Lewis, D; Conterfactuals. Blackwell, Oxford, 1973. Citado por Fodor.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; “Un mundo posible es próximo a otro si las leyes que valen en el primero también valen en el segundo” (Fodor, Psicosemántica, 160)&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112681298423032402?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112681298423032402/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112681298423032402&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112681298423032402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112681298423032402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/09/fodor-y-la-naturalizacin-del-contenido.html' title='Fodor y la naturalización del contenido'/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112554317385170869</id><published>2005-08-31T19:52:00.000-07:00</published><updated>2005-08-31T19:52:53.856-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/cubeweb-01_jpg_jpg1.jpg'&gt;&lt;img border='0' style='border:1px solid #000000; margin:2px' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/320/cubeweb-01_jpg_jpg1.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Geist&amp;nbsp;&lt;a href='http://picasa.google.com/' target='ext'&gt;&lt;img src='http://photos1.blogger.com/pbp.gif' alt='Posted by Picasa' border='0' style='border:0px;padding:0px;background:transparent;' align='absmiddle'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112554317385170869?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112554317385170869/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112554317385170869&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112554317385170869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112554317385170869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/08/geist_31.html' title=''/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112477602462430225</id><published>2005-08-22T22:46:00.000-07:00</published><updated>2005-08-22T22:47:04.626-07:00</updated><title type='text'>Proyecto 23-06-05</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Universidad Nacional de Colombia                                                           Integrantes:&lt;br /&gt;Departamento de Filosofía                                                                              Carlos Mario Márquez S&lt;br /&gt;Centro de Investigación en Lógica y Epistemología Contemporánea                          Iván Darío Muñoz Q.&lt;br /&gt;CILEC                                                                                                             José Tovar Bohórquez&lt;br /&gt;GEIST (Grupo de Estudios en Intencionalidad, Semántica y represenTación)&lt;br /&gt;________________________________________________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Presentación del problema.&lt;br /&gt;La característica fundamental de los fenómenos mentales por lo cual se distinguen de los fenómenos físicos es la intencionalidad, i.e., la propiedad de estar dirigidos hacia –o ser acerca de– objetos o estados de cosas. Si asumimos que los estados mentales son representacionales y que tienen un contenido que corresponde con algo en el mundo, nos enfrentamos ante el siguiente problema: ¿cómo se relaciona el contenido de un estado mental con el hecho o estado de cosas que representa?, ¿qué tipo de relación es ésta?, ¿qué hace que ese contenido corresponda con ese estado de cosas?  El problema, específicamente, consiste en dar una explicación naturalista del contenido intencional de lo mental a través de una explicación representacionalista, i.e., llevar a cabo una investigación objetiva de la representación, de su contenido, y de su relación con el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para abordar ese problema, llevaremos a cabo el siguiente programa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Programa&lt;br /&gt;1.      Stich, S. What is a theory of mental representation&lt;br /&gt;2.      Fodor, J. Fodor´s guide to mental representation.&lt;br /&gt;3.      Loewer, B; From information to intentionality&lt;br /&gt;4.      Dretske, F; Naturalizing the mind. MIT press 1995. Chapter 1. The representational character of the sense experience. &lt;br /&gt;5.      Millikan, R; Biosemantics. &lt;br /&gt;6.      Fodor, J; A Theory of Content and Other Essays, MIT Press, 1990. Parte I. 1. Fodor´s guide to mental representation. 2. Semantics. A theory of content I: The problem. 4. A theory of content II: the theory.&lt;br /&gt;7.      _______. Psicosemántica: el problema del significado en la filosofía de la mente. Cap1. Introducción: la persistencia de las actitudes. Cap 2. Individualismo y supervivencia. Cap. 4.  Significado y el orden del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Metodología&lt;br /&gt;Llevaremos a cabo reuniones de tres horas a la semana, previa lectura de los textos asignados para cada sesión. Haremos informes parciales de lectura sobre los textos asignados a cada sesión, y con base en estos informes parciales redactaremos el informe final del grupo y posteriormente el artículo a publicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Bibliografía&lt;br /&gt;Dretske, Naturalizing the mind. MIT press 1995.&lt;br /&gt;Fodor, J.   A Theory of Content and Other Essays. MIT Press, 1990.&lt;br /&gt;_______. Psicosemántica: el problema del significado en la filosofía de la mente. Tecnos. Madrid, 1994&lt;br /&gt;_______. “Fodor´s guide to mental representation”. En: Mental representation. Blackwell. Cambridge, 1994.&lt;br /&gt;Loewer, B; “From information to intentionality”. En: Mental representation. Blackwell. Cambridge, 1994.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Millikan, R; “Biosemantics”. En: Mental representation. Blackwell. Cambridge, 1994.&lt;br /&gt;Stich, S. “What is a theory of mental representation”. En: Mental representation. Blackwell. Cambridge, 1994.&lt;br /&gt;Stich, S &amp; Warfield, T; Mental representation. Blackwell. Cambridge, 1994.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112477602462430225?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112477602462430225/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112477602462430225&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477602462430225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477602462430225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/08/proyecto-23-06-05.html' title='Proyecto 23-06-05'/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112477593256524332</id><published>2005-08-22T22:45:00.000-07:00</published><updated>2005-08-22T23:10:03.610-07:00</updated><title type='text'>Proyecto 2</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Universidad Nacional de Colombia Integrantes:&lt;br /&gt;Departamento de Filosofía Carlos Mario Márquez S&lt;br /&gt;Centro de Investigación en Lógica y Epistemología Contemporánea Iván Darío Muñoz Q.&lt;br /&gt;CILEC José Tovar Bohórquez&lt;br /&gt;Grupo de investigación en Filosofía de la mente.&lt;br /&gt;________________________________________________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo explicar las propiedades semánticas de los estados mentales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. PRESENTACIÓN DEL PROBLEMA.&lt;br /&gt;Dos son las tesis fundamentales de la ciencia cognitiva. La primera es que los procesos mentales&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; pueden ser concebidos como procesos computacionales (lo cual significa en ultima instancia que pueden ser concebidos como procesos de transformación sintáctica de símbolos); la segunda, que los estados mentales son ante todo estados representacionales (lo cual significa que los símbolos procesados deben tener contenido). Ahora bien, la característica fundamental de todos los fenómenos mentales (por la cual se distinguen de los fenómenos físicos), desde Brentano, es la intencionalidad, i.e., la capacidad de estar dirigidos hacia objetos o estados de cosas. Dicha característica, aparentemente, no es compatible con nuestra explicación científica del mundo, según la cual todo en él puede ser explicado en términos de entidades físicas que interactúan entre sí de manera mecánica; pues ¿cómo es posible que algo puramente físico pueda hacer referencia a algo otro?, ¿cómo es posible que algo que tiene la propiedad de interacturar mecánicamente con otras cosas pueda dirigirse hacia algo distinto de ello mismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La teoría representacional de la mente, que se encuentra a la base del proyecto cognitivista, afirma que los eventos mentales pueden ser concebidos como, o explicados con base en, eventos representacionales. Dado el supuesto de que todo fenómeno mental es representacional, la pregunta arriba mencionada podría reformularse como sigue: ¿cómo es posible que los fenómenos mentales representen algún objeto o estado de cosas? Ahora bien, si, como dijimos antes, la característica de la representacionalidad de los fenómenos mentales se entiende como que éstos deben tener un contenido, entonces la pregunta acerca de la intencionalidad que había sido reformulada en términos representacionales, puede ser, puesta de otro modo, a saber, ¿cómo es posible que los estados mentales tengan contenido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la base del proyecto cognitivo parece encontrarse, así mismo, la tesis principal del funcionalismo. Según el funcionalismo, los procesos mentales son ante todo funcionales, i.e. la mente puede ser tratada como un procesador sintáctico de símbolos. Estos símbolos con los cuales trabaja la mente, son lo que en el párrafo anterior denominamos representaciones. Si tratamos ahora a las representaciones como símbolos con propiedades semánticas, entonces, en la cadena de transformaciones de la pregunta aparece un nuevo eslabón: ¿cómo explicar las propiedades semánticas de las representaciones mentales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esta pregunta se pueden dar varias respuestas alternativas que determinan diferentes posturas. En primer lugar, la explicación podría darse en términos causales si sostenemos que el contenido de las representaciones es causado por el objeto al cual ésta se refiere. En segundo lugar, podríamos decir que el contenido depende de estructuras que son producto de un desarrollo biológico (para algunos evolutivo) del organismo. En tercer lugar, podríamos pensar en una explicación no reductiva&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;, que dé cuenta de la intencionalidad utilizando unas pocas nociones intencionales más primitivas. En cuarto y último lugar, es plausible concebir que las propiedades semánticas de las representaciones sean producto de estructuras puramente sintácticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintetizando, se podrían dar dos tipos de respuesta al problema de la intencionalidad, unas no reductivas y las otras reductivas. Las primeras podrían ser de dos tipos distintos: dualistas o monistas. Las segundas necesariamente son de carácter monista, al reducir un tipo de fenómenos como los mentales a otro tipo, como los físicos. Si uno es no reduccionista y dualista dirá algo como lo siguiente: la intencionalidad es la característica por la cual los fenómenos mentales se diferencian esencial o cualitativamente de los físicos (según se adhiera a un dualismo substancial o a un dualismo cualitativo). Si uno es no reduccionista y monista, dirá algo como lo siguiente: la intencionalidad se describe en términos físicos o sintácticos, si bien no es explicable mediante esos términos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra de las ideas básicas de la llamada ciencia cognitiva, y por la cual surge como un modelo alternativo al modelo conductista en psicología, y al modelo proveniente de la neurofisiología, es la idea de que los eventos mentales son relevantes para la explicación de la conducta humana. En este sentido se afirma que dichos eventos deben tener propiedades causales que nos permitan derivar una explicación satisfactoria de la conducta. Pero, si esto es cierto, entonces se sigue que, en tanto los eventos mentales poseen ciertas propiedades causales, y en tanto que dichas propiedades parecen pertenecer exclusivamente a los fenómenos físicos, entonces los sucesos mentales deben ser considerados en alguna medida como físicos. Sin embargo, tal y como hemos mencionado antes, dichos procesos a la vez deben ser considerados como intencionales. Según estas consideraciones, surge el siguiente problema, si los fenómenos mentales son intencionales entonces cómo pueden tener propiedades causales, y si son causales, cómo pueden ser intencionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Searle ha argumentado en contra de la idea de que nuestra mente sea un simple transformador sintáctico de símbolos. Esta argumentación se basa en la concepción de un experimento mental: el experimento de la habitación china. Sin embargo, tal parece que a la base de la propuesta de la ciencia cognitiva debe estar la idea de que nuestra mente es un transformador sintáctico de símbolos. Esta tensión ha llevado a pensar a algunos teóricos de la IA que las propiedades semánticas de los estados mentales deben ser explicados en términos sintácticos. Según estos autores, no es suficiente decir que la mente es un transformador sintáctico de símbolos. Para salvar la objeción de la habitación china de Searle, hay que enfrentarse al problema de la fundamentación de los símbolos con los cuales supuestamente trabaja la mente, esto es, explicar el origen de las propiedades semánticas de las representaciones acudiendo a términos más básicos que no presupongan la existencia de dichas propiedades. Para el caso, este proyecto es análogo a intentar una respuesta afirmativa de la siguiente pregunta: ¿las propiedades semánticas de los estados mentales pueden ser explicadas en términos puramente sintácticos, o de una teoría que trate las representaciones mentales como estructuras sintácticas? Según algunos teóricos de la IA, si la respuesta a esta cuestión es afirmativa, entonces podremos estar en capacidad de afirmar, que las propiedades semánticas de las representaciones pueden ser explicadas e implementadas por un modelo computacional; afirmando de paso que la intencionalidad no es un rasgo que distinga a los fenómenos mentales de los físicos. Más aún que en tanto puede ser reducida a términos sintácticos, y en tanto los procesos sintácticos pueden ser explicados en términos puramente físicos, la intencionalidad puede ser explicada en términos físicos. A la base de este proyecto, se encuentra la pregunta antes mencionada de cómo explicar las propiedades semánticas de los estados mentales. El propósito fundamental de nuestro grupo consiste en considerar varias respuestas alternativas a esta pregunta, de tal manera que se logre articular una respuesta, que como primera medida dé cuenta satisfactoriamente del problema de la intencionalidad, y que, como segunda medida, sea conveniente para el desarrollo de proyectos en IA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. PROGRAMA&lt;br /&gt;Primer ciclo:&lt;br /&gt;Noviembre, miércoles 17, sábado 20.&lt;br /&gt;Botero, J.J. A propósito de la representación.&lt;br /&gt;_________. El problema de la representación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noviembre 24-27, Diciembre, miércoles 24, sábado 1.&lt;br /&gt;Searle J. El redescubrimiento de la mente. Capítulo 2. La historia reciente del materialismo: el mismo error una y otra vez. Capítulo 8. Conciencia, intencionalidad y el trasfondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diciembre sábado 11. Semana del 13 al 18. Lunes 20, martes 21. Lunes 27, martes 28.&lt;br /&gt;______. Intentionality. 1. The nature of Intentional states. 2. The Intentionality of perception. Intention and action. 3. Intentional causation. 4. Intentional reports of Intentional states and speech acts.&lt;br /&gt;______. Minds, Brains and programs.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;______. Minds, Brains and science.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Boden, Margaret.. "Escape de la habitación china". Filosofía de la Inteligencia Artificial,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo ciclo.&lt;br /&gt;Fodor, J. Methodological solipcism considered as a research estrategy in cognitive psychology.&lt;br /&gt;_______. A Theory of Content and Other Essays, MIT Press, 1990. Parte I. 1. Fodor´s guide to mental representation. 2. Semantics. A theory of content I: The problem. 4. A theory o content II: the theory.&lt;br /&gt;_______. Psicosemántica: el problema del significado en la filosofía de la mente. Cap1. Introducción: la persistencia de las actitudes. Cap 2. Individualismo y supervivencia. Cap. 4. Significado y el orden del mundo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dretske, Naturalizing the mind. MIT press 1995. Chapter 1. The representational character of the sense experience.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. BIBLIOGRAFÍA&lt;br /&gt;Boden, Margaret.. "Escape de la habitación china". Filosofía de la Inteligencia Artificial,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Botero, J.J. A propósito de la representación.&lt;br /&gt;_________. El problema de la representación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dretske, Naturalizing the mind. MIT press 1995.&lt;br /&gt;Fodor, J. Methodological solipcism considered as a research estrategy in cognitive psychology.&lt;br /&gt;_______. A Theory of Content and Other Essays, MIT Press, 1990.&lt;br /&gt;_______. Psicosemántica: el problema del significado en la filosofía de la mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Searle J. El redescubrimiento de la mente.&lt;br /&gt;_______. Intentionality.&lt;br /&gt;_______. Minds, Brains and programs.&lt;br /&gt;_______. Minds Brains and science.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; En este contexto entenderemos los procesos mentales como secuencias causal-funcionales de estados mentales (representacionales).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; No reductiva se aplica en este contexto en el sentido de no ser reducible a nociones físicas, biológicas, sintácticas, etc.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112477593256524332?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112477593256524332/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112477593256524332&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477593256524332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477593256524332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/08/proyecto-2.html' title='Proyecto 2'/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112477539122591618</id><published>2005-08-22T22:35:00.000-07:00</published><updated>2005-08-31T19:36:37.700-07:00</updated><title type='text'>Panorama histórico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;1. Introducción&lt;br /&gt;Existen muchas formas de caracterizar a la denominada ciencia cognitiva, sin embargo, existe también algún acuerdo básico en que los científicos de este campo se aplican al estudio de los procesos cognitivos en general, bajo el supuesto de que dichos procesos pueden ser explicados como procesos de carácter computacional que operan sobre una serie de símbolos de carácter representacional. Según esta caracterización, dos son las tesis básicas de la ciencia cognitiva: la tesis representacional de la mente y el computacionalismo. La historia del representacionalismo pertenece más a la psicología y la filosofía mientras que la historia del computacionalismo es apenas una parte de la historia de la matemática y la lógica En el presente escrito me propongo ofrecer un panorama general de los principales aspectos (tesis) que componen el programa cognitivista, sobre la base de un contraste entre algunos tópicos principales que pertenecen a los anales de la psicología: introspeccionismo, conductismo y cognitivismo, y algunos tópicos de la historia de las ciencias de la computación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. El mentalismo introspectivo de Wundt&lt;br /&gt;Si bien antes de Wilhelm Wundt las investigaciones de carácter científico sobre la experiencia conciente humana habían preocupado a un gran número de estudiosos (entre los que se cuenta el clérigo y filósofo Brentano, de cuyo análisis es bien conocida la idea de que los fenómenos mentales se distinguen de los físicos por ser intencionales) sólo gracias a este la psicología se constituyó como un campo científico con un objeto propio separado de las otras ciencias. Wundt concibió a la psicología como el estudio objetivo de la experiencia conciente. Según la propuesta de Wundt, en dicho estudio el psicólogo debía emplear la observación interna (la introspección) como método principal. Wundt concibió la introspección como el método por el cual el sujeto atiende a su experiencia e informa sobre ella con la mayor objetividad posible. Esta insistencia sobre el método introspectivo como método esencial a la labor psicológica, no reñía con la postulación de criterios rigurosos para la realización de experimentos que basaban su objetividad en la selección y entrenamiento de sujetos, en el empleo de controles pertinentes y en la réplica de las experiencias para cerciorarse de que los hallazgos no fueran incidentales. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de Wundt y sus partidarios por lograr una síntesis entre el método introspectivo y la experimentación objetiva, el subjetivismo patente de la práctica introspeccionista condujo a una nueva generación de psicólogos a la formulación de un nuevo paradigma. En oposición al modelo introspeccionista, los miembros de esta nueva generación de psicólogos, que se autodenominaron conductistas, arguyeron que el tema de estudio adecuado de la psicología no lo constituía tanto el funcionamiento de la mente como el examen de la conducta objetiva y observable. El programa de la naciente ciencia cognitiva de la década de los cuarenta y cincuenta, surge en oposición al paradigma conductista, y si bien retoma algunos aspectos del programa de Wunt y sus partidarios, posee algunos elementos adicionales que lo distancian ampliamente de dicho programa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. El programa conductista: algunos lugares comunes&lt;br /&gt;2.1. Conductismo clásico.&lt;br /&gt;Las observaciones previas que llevaron a Pavlov a formular la teoría de los reflejos condicionados fueron realizadas durante investigaciones fisiológicas sobre la digestión. El equipo de experimentadores de Pavlov medía las cantidades de saliva segregada por un perro ante la presencia en la boca de distintos tipos de sustancias. En los experimentos se les presentaba a los perros distintos tipos de comida; cuanto más seca era ésta más saliva era producida. Estas reacciones constituyen reflejos automáticos o incondicionados, que están compuestos de estímulos incondicionados (sustancias presentadas en la boca en este caso) y de respuestas incondicionadas (salivación). Pavlov notó que los perros con mayor tiempo en el laboratorio comenzaban a salivar ante la vista del recipiente de comida o cuando escuchaban los pasos del experimentador en momentos previos a la realización del experimento. La salivación de los perros en estos casos no podía considerarse como una respuesta incondicionada pues no se presentaba antes de las condiciones a las que se había sometido al perro en el laboratorio, por lo tanto, dichas respuestas, debían ser “aprendidas”. Pavlov realizó experimentos en situaciones controladas para demostrar que los estímulos neutros con respecto a una respuesta (es decir, aquellos que no la provocan) pueden provocarla si son presentados antes del estímulo que las provoca. Por ejemplo, un estímulo neutro para la respuesta de salivación, como lo es el sonido de una campana, presentado invariablemente antes de presentarse una sustancia ácida (que sí causa mucha salivación) terminará por provocar la respuesta de salivación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El esquema de la teoría de los reflejos condicionados se resume en lo siguiente. Un reflejo incondicionado consta de un estímulo incondicionado y una respuesta incondicionada (EIC → RIC). Un reflejo condicionado consiste, en un primer momento, de un estímulo neutro (EN), es decir, un estímulo que no provoca la respuesta incondicionada. La presentación del EN previa a la presentación del EIC, y realizado de una manera reiterativa, ocasionará que el EN provoque la RIC. De esta manera, se crea un reflejo condicionado, que asocia un estímulo condicionado (EC), que antes era un EN, con una respuesta condicionada (RC). El proceso de condicionamiento se resume en la siguiente tabla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso 1.&lt;br /&gt;EIC RIC&lt;br /&gt;(Comida) (Salivación)&lt;br /&gt;Paso 2.&lt;br /&gt;EN + EIC RIC&lt;br /&gt;(campana) (Comida) (Salivación)&lt;br /&gt;Paso 3.&lt;br /&gt;Repetir paso 2 varias veces.&lt;br /&gt;Paso 4.&lt;br /&gt;EC RC&lt;br /&gt;(Campana) (Salivación)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Adaptado de Hock, 1992)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los conceptos básicos que utiliza el conductismo para la descripción del aprendizaje y control de la conducta son estímulo y respuesta. Un estímulo es “(...) un evento físico en el ambiente externo o interno de un organismo, [y] puede no tener funciones” (Staats, 1983, pág. 108). En otras palabras, un estímulo es o bien una modificación del medio en el que se encuentra un organismo o bien una modificación interna del organismo. El concepto de respuesta se refiere, en términos amplios, a alguna acción del organismo. Es difícil definir el término acción, o por lo menos encontrar un componente primitivo sobre el cual definirlo; no obstante, las acciones se consideran como las actividades de los órganos internos y glándulas de un organismo; por ejemplo, las contracciones y expansiones de los músculos, la actividad electroquímica del cerebro o la salivación provocada por las glándulas salivales. El principio del condicionamiento clásico de primer orden asegura que si un estímulo se asocia reiteradamente con un EIC, entonces el primer estímulo provocará la respuesta a la cual está asociado el EIC.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.2. Condicionamiento operante&lt;br /&gt;La explicación aportada por el conductismo clásico se diferencia ampliamente de la explicación aportada por el neoconductismo de Skinner. El condicionamiento operante, desarrollado por B.F Skinner, explica la conducta basado en el siguiente método: dado un estimulo se produce una respuesta involuntaria que puede ser reforzada de manera positiva o negativa provocando que la conducta se fortalezca. Uno de los experimentos clásicos de Skinner, denominado la "Caja de Skinner", ejemplifica muy bien esta situación: un roedor, que ha sido privado de alimento durante unas horas, se desplaza de un lado a otro, apoyando su cuerpo en los costados de la caja, rasguñando la pared. En algún momento, una palanca, entre una serie de estas, es accionada por el roedor de manera involuntaria, provocando que algún tipo de alimento caiga en la caja. Este proceso se repite varias veces hasta que el roedor descubre que el hecho de accionar la palanca, conducta que en un momento era accidental, es retribuido con una recompensa. La acción por la cual obtiene alimento el roedor se irá repitiendo con mayor frecuencia, dejando de lado aquellas acciones en las que no es recompensado. El refuerzo (el alimento) es el que conduce a repetir esta conducta que en un momento era accidental. El término "refuerzo" puede ser definido como aquel estimulo que al aumentar o disminuir, aumenta la posibilidad de una respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una diferencia básica entre el condicionamiento clásico y el condicionamiento operante consiste en que, mientras el primero condiciona al organismo para reaccionar ante un estimulo que se considera neutro en un principio, en el segundo se condiciona al organismo para producir una respuesta que se considera accidental en un principio. En otras palabras, mientras la mecánica del primero consiste en asociar constantemente un estimulo incondicionado a un estimulo neutro, de tal manera que el organismo remplace el estimulo neutro por el estimulo incondicionado, la mecánica del segundo consiste en reforzar una respuesta accidental asociando a ella un estimulo reforzante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.3. El conductismo de Watson&lt;br /&gt;Según Watson los principios de la psicología animal podrían ser extendidos a la psicología humana. Todas las actividades, incluso los comportamientos típicamente humanos, pueden ser explicados en términos de estimulo-respuesta. Watson recoge la labor de Pavlov en el estudio de la existencia de reflejos incondicionados o innatos y estímulos aprendidos o condicionados, estableciendo una diferencia entre conducta innata y aprendida. A partir de estos trabajos Watson propone a la conducta como objeto de estudio de la psicología, oponiéndose al método tradicional de los introspectistas (seguidores de la escuela de Wundt). En esta búsqueda de objetividad para la psicología, Watson pondrá en duda conceptos como "alma", "espíritu, "mente", "conciencia", considerando la explicación en términos de estimulo-respuesta como substituta de las explicaciones que apelan a términos mentalistas. El conductismo de Watson postula que la introspección por ser ante todo un método subjetivo, carece de validez científica, y en definitiva, en clara oposición a cualquier forma de innatismo y mentalismo, que la conducta siempre es aprendida en una mecánica de estímulo-respuesta. (Cfr. Mead, 1990)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Ciencia cognitiva: el resurgimiento de un viejo paradigma.&lt;br /&gt;A diferencia del conductismo, el cognitivismo se caracteriza por afirmar que la organización de la conducta puede ser explicada a partir de la explicación de la estructura de la mente, en tanto se aprecie entre ambas estructuras una relación de causa-efecto. En este sentido, la solución al problema de la organización de la conducta tiene un carácter derivado de la solución al problema de la estructura de la mente. Una de las ideas básicas de la llamada ciencia cognitiva, y por la cual surge como un modelo alternativo al modelo conductista en psicología, y al modelo proveniente de la neurofisiología, es la idea de que los eventos mentales son relevantes para la explicación de la conducta humana. En este sentido se afirma que dichos eventos deben tener propiedades causales que nos permitan derivar una explicación satisfactoria de la conducta. Pero, si esto es cierto, entonces se sigue que, en tanto los eventos mentales poseen ciertas propiedades causales y dichas propiedades parecen pertenecer exclusivamente al ámbito físico, dichos eventos deben ser considerados en alguna medida como físicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta idea se sustenta sobre la postulación de dos tesis fundamentales. La primera es que los procesos mentales pueden ser concebidos como procesos computacionales (lo cual significa en ultima instancia que pueden ser concebidos como procesos de transformación sintáctica de símbolos); la segunda, que los estados mentales son ante todo estados representacionales (lo cual significa que los símbolos procesados deben tener contenido).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la base del proyecto cognitivo se encuentra una especie de teoría representacional de la mente. La teoría representacional de la mente, que se encuentra a la base del proyecto cognitivista, afirma que los eventos mentales pueden ser concebidos como, o explicados con base en, eventos representacionales. Dado el supuesto de que todo fenómeno mental es representacional, la pregunta fundamental a la cual se enfrenta cualquier teoría representacional de la mente se puede enunciar de la siguiente forma: ¿cómo es posible que los fenómenos mentales representen algún objeto o estado de cosas? Si, como dijimos antes, la característica de la representacionalidad de los fenómenos mentales se entiende como que éstos deben tener un contenido, entonces la pregunta acerca de la representacionalidad de los estados mentales puede ser, puesta de otro modo, a saber, ¿cómo es posible que los estados mentales tengan contenido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la base del proyecto cognitivo parece encontrarse, así mismo, la tesis principal del funcionalismo. Según el funcionalismo, los procesos mentales son ante todo funcionales, i.e. la mente puede ser tratada como un procesador sintáctico de símbolos. Estos símbolos con los cuales trabaja la mente, son lo que en el párrafo anterior denominamos representaciones. Si tratamos ahora a las representaciones como símbolos con propiedades semánticas, entonces, en la cadena de transformaciones de la pregunta aparece un nuevo eslabón: ¿cómo explicar las propiedades semánticas de las representaciones mentales? Esta idea de considerar los procesos cognitivos como procesos computacionales de transformación sintáctica de símbolos diferencia a la actual ciencia cognitiva del proyecto mentalista de corte cartesiano del cual se nutrió la psicología en sus inicios (Wundt y sus partidarios).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la base de esta idea se encuentra la noción de proceso computacional. A continuación voy a realizar un recuento histórico de la que considero la noción más influyente y que más ha dado vida al proyecto cognitivista: la noción de computación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Antecedentes del computacionalismo.&lt;br /&gt;La historia de la computación puede remontarse muy atrás, a personajes de fines del siglo XIX y principios del XX, tales como Babbage, Boole, Cantor, Frege, Russell, Whitehead y Hilbert, e incluso mucho más atrás, a autores como Leibniz, Pascal y Aristóteles, sin embargo no es mi interés realizar una historia completa de las ciencias de la computación ni descubrir sus orígenes más remotos; además, muchos de ustedes ya conocen en alguna medida los puntos principales de esta historia. Sólo mencionaré brevemente algunos aportes que caracterizan a cada uno de estos personajes: Pascal construyó la primera máquina calculadora. Leibniz formuló por primera vez con claridad la hipótesis de un algebra del pensamiento (el ars combinatoria). Babbage concibió la primera maquina calculadora automática. Boole dio los primeros avances significativos en lógica después de Aristóteles, con la formulación de una especie de algebra del pensamiento que presentó en un libro con el título ambicioso de “las leyes del pensamiento”. Cantor delineó un nuevo campo para la matemática: la llamada teoría de conjuntos. Frege revolucionó la lógica aristotélica, e introdujo la primera notación simbólica de la materia. Russell y Whitehead fueron los padres de una corriente de gran prestigio en filosofía de las matemáticas (el logicismo) y fueron los precursores del actual simbolismo lógico. Y finalmente, Hilbert fue el principal impulsor de la noción de sistema axiomático formal. Mi historia comienza con este último personaje, a principios del siglo XX, y termina con algunos representantes de la ciencia de la computación y sus líneas afines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A principios del siglo pasado, en el Congreso Internacional de Matemáticos, realizado en París, Francia, David Hilbert, propuso 23 problemas que deberían marcar el progreso de las investigaciones matemáticas. El décimo de estos problemas consistía en lo siguiente: ¿Es posible encontrar un procedimiento efectivo que permita calcular la solución de toda una clase particular de ecuaciones, denominadas, ecuaciones diofánticas? Años más tarde, el propio Hilbert concibió una formulación general de este problema y lo presentó en el Congreso Internacional de Matemáticos, realizado en Bolonia, Italia. Esta formulación es actualmente conocida como el problema de la decisión (Entscheidungsproblem) y su enunciado se expresa de la siguiente forma: ¿existe algún método o procedimiento efectivo, que pueda en principio resolver todos los problemas matemáticos que se encuentren bien definidos? El Entscheidungsproblem inquiere sobre la posibilidad de encontrar un procedimiento efectivo general para determinar si una formula es o no verdadera en un sistema formal dado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún sin una formalización exacta de la noción de procedimiento efectivo, el primer teorema de incompletitud de Gödel, obtenido por Kurt Gödel, en el artículo “Sobre sentencias formalmente indecidibles de Principia Mathematica y sistemas afines”, publicado en 1931, estableció una respuesta negativa al enunciado más general del problema, para el caso particular de decidir si una formula es verdadera o no en un sistema formal que contenga por lo menos al sistema formal de la aritmética. Gödel demostró que en la teoría de los números naturales, existe por lo menos una proposición verdadera que no puede ser deducida desde ninguna axiomatización “finita”. Como corolario de lo anterior, Gödel demostró que ningún sistema axiomático decidible de la aritmética puede deducir su propia consistencia; rebatiendo de este modo la idea de Hilbert de construir una prueba absoluta de consistencia para la matemática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el fin de abordar el entscheidungsproblem pero de una manera muy distinta al camino desarrollado por Gödel, el matemático ingles Alan Turing desarrolló el concepto de máquina de Turing. Turing introdujo este concepto entre 1935 y 1936, en el celebre artículo “On computable numbers, with an application to the Entscheidungsproblem”. En este artículo, Turing logró la construcción de una máquina abstracta con la cual pudo describir en términos precisos la noción de procedimiento efectivo de decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez precisada la noción de procedimiento efectivo, reformuló el problema de la decisión propuesto por Hilbert, del siguiente modo: ¿es posible construir una máquina universal que sea capaz de decidir para cualquier máquina de Turing si esta se detendrá o no dada una secuencia de datos iniciales determinada? En un argumento por reducción al absurdo, Turing demostró que no es posible construir dicha máquina; lo que significó que no fuese posible la elaboración de algún método o procedimiento efectivo que pudiese, en principio, resolver todos los problemas matemáticos bien formulados, marcando de este modo una respuesta negativa al problema general de la decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El crédito en el esclarecimiento de la noción de proceso computacional lo ganó Turing con la formulación de la noción abstracta de máquina de Turing. Sin embargo, análogamente personajes como, Gödel, Post, Markov, Alonzo Church, realizaron trabajos sobre la noción de algoritmo, recursividad y computación. Se constituyeron las nociones de máquina de Post, algoritmos de Markov, cálculo lambda y se esclareció la noción de función recursiva. En una celebre tesis, que se denomina actualmente la tesis Church-Turing, Church y Turing conjeturaron que todas estas formas de precisar la noción de proceso computacional son equivalentes entre sí. Lo importante de la formulación de todas y cada una de estas nociones es que no toma en cuenta ninguna restricción física que pueda afectar el proceso de computación, o el diseño del algoritmo por el cual se computa una función dada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posteriormente, personajes como John von Neumann, Norbert Wiener, Terry Winograd, Herbert Simon, Allen Newell, John McCarthy, Claude Shannon, Marvin Minsky, Warren McCulloch, Walter Pitts, Gregory Chaitin, Andrei Kolmogorov y Ray Solomonoff realizaron algunos aportes y avances significativos en el campo de la nacientes ciencias de la computación, y de disciplinas afines como la cibernética, la robótica, la IA, la teoría de la complejidad algorítmica, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;John von Neuman fue el precursor del actual computador digital, con la construcción de la llamada “estructura de von Neumann”, base de la distinción entre máquina física (hardware) y máquina virtual (software). Norbert Wiener es el padre de la cibernética y la robótica, producto del desarrollo de sistemas de autocontrol o autorregulación (que se construyen sobre la base de un proceso de retroalimentación que calcula la diferencia entre el objetivo a alcanzar y el estado en que se encuentra la máquina). Herbert Simon, Allen Newell, John McCarthy son los fundadores de la IA. Claude Shannon es el precursor de la teoría de la información,. Claude Shannon logra separar entre información y el vehículo físico de la información y formula por primera vez de manera clara la analogía existente entre circuitos eléctricos y sistemas lógicos. McCulloch, Walter Pitts son los precursores del modelo PDP (procedimiento distribuido en paralelo) al formular la noción de redes neuronales. Gregory Chaitin, Andrei Kolmogorov y Ray Solomonoff son los padres de la teoría de la complejidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas ideas que explotan la diferencia y el paralelismo entre máquina física y máquina virtual, información y vehículo de la información, circuitos eléctricos y redes lógicas son explotadas por la ciencia cognitiva para explicar cómo el pensamiento si bien no debe estudiarse a un nivel puramente físico, tampoco puede ser concebido como algo esencialmente diferente de lo físico, proveyendo una base no metafísica para la noción de representación (la idea de representación como símbolo de una computación).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos filósofos han explotado esta idea sobre el trasfondo de una crítica al programa conductista y a los teóricos de la identidad. Putnam, durante algún tiempo, argumentó a favor del funcionalismo de máquina sosteniendo que no se podía llevar un estudio cabal de la mente sobre la base de una reducción de los procesos mentales a procesos neuronales. Sin embargo, tiempo después dirigió sus críticas en contra del funcionalismo de máquina. Fodor ofrece un argumento en contra del conductismo lógico y la teoría de la identidad en el lenguaje del pensamiento, y postula una especie de tesis representacional de la mente que aboga por una concepción de carácter lingüístico del sistema total de representaciones mentales. La TRM de Fodor se articula con la postulación de un lenguaje interno del pensamiento, que sirve de base a los procesos cognitivos de carácter computacional. Según Fodor el computacionalismo supone la existencia de una suerte de entidades mentales de carácter representacional que en tanto exhiben propiedades sintácticas y semánticas se asemejan a los símbolos del lenguaje. Para Dennett la máquina de von Neumann constituye un buen modelo explicativo y descriptivo desde el cual abordar una explicación más compleja de la estructura funcional que transforma las competencias del cerebro. Dennett explota la metáfora del ordenador digital, como un recurso útil en la explicación de la estructura mental (quizá un recurso puramente heurístico). Dretske se apoya en la teoría de la información para definir la noción de signo natural, y sobre la base de esta noción construye otra especie de teoría representacional de la mente con la que pretende dar cuenta incluso de la experiencia cualitativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, los modelos computacionales así como los procesos de retroalimentación estudiados por Wiener y los desarrollos del modelo de redes neuronales fueron aplicados a la construcción de modelos de máquinas que resuelven problemas de carácter muy diverso (reconocimiento visual, procesamiento de lenguaje, juegos que suponen anticipación como el ajedrez, sistemas expertos que se aplican a la solución de un problema particular, problemas de motricidad, clasificación de objetos en categorías). Los estudios de Wiener sobre lo que el mismo denominó cibernética dieron gran impulso al desarrollo de programas que fuesen capaces de exhibir conductas “inteligentes”, que sirvieron de base a la construcción de agentes “cognitivos” por parte investigadores en el campo de la IA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conceptualmente, el desarrollo de las ciencias de la computación y las disciplinas afines a esta, está marcado por una serie de debates importantes. El más importante de estos lo constituye el debate entre simbolistas y conexionistas. Mientras los simbolistas arguyen que los procesos cognitivos pueden entenderse sobre la base de procesos computacionales que operan sobre representaciones de carácter simbólico (ejemplo de este tipo de diseños son los sistemas de representación lógica, los sistemas expertos), los conexionistas arguyen que las capacidades representacionales de la mente emergen a partir de una serie de interconexiones entre una serie de centros de almacenamiento de información subsimbólica (PDP). Esta discusión se relaciona con una discusión más amplia, que proviene del campo de la psicología: el debate entre asociacionismo y la psicología de las facultades. Mientras que los asociaonistas sostienen que las facultades mentales emergen a partir de una serie de mecanismos que son constructos de entidades más fundamentales, el psicólogo de las facultades sostiene que la estructura mental se explica mejor a partir de la postulación de facultades mentales no analizables, que a partir del postulado de entidades fundamentales relacionadas entre sí por asociación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su vez, al interior de la psicología de las facultades podemos trazar una contraposición, esta vez entre psicología de las facultades verticales y psicología de las facultades horizontales. Mientras para el psicólogo de las facultades horizontales una misma facultad se puede aplicar a dominios cognitivos distintos, para el psicólogo de las facultades verticales, diferentes dominios cognitivos sugieren la existencia de distintas facultades. En La modularidad de la mente Fodor reseña la tradición de la psicología de las facultades como antecedente histórico de la tesis de la modularidad. El principal rasgo de la tesis de la modularidad consiste en la proposición de que muchos de los mecanismo cognitivos son mecanismos restringidos de dominio. Esta tesis a su vez ha enfrentado a algunos autores que sostienen ideas muy distintas acerca de la estructura mental. Pinker por ejemplo sostiene que la estructura mental puede ser descrita en su totalidad por medio de la postulación de una serie de facultades de dominio específico (tesis de la modularidad masiva) mientras que Fodor sostiene que la sola postulación de facultades de dominio específico no es suficiente para explicarla, es necesario además postular un procesador central.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para un introducción en temas de inteligencia artificial se pueden ver los siguientes textos: Artificial Intelligence de Stuart Russell y Peter Norvig. Artificial Intelligence: A New Synthesis de Nils Nilsson y Morgan Kaufman. Computational Intelligence de David Poole, Alan Mackworth y Randy Goebel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teorías de la mente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conductismo Ciencia cognitiva Neurociencia&lt;br /&gt;(Ryle, Skinner, Pavlov, Mead) (Dretske, Fodor, Dennett,&lt;br /&gt;Searle, Davidson, Chomsky)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lógico Clásico Social&lt;br /&gt;(Ryle) (Skinner, Pavlov) (Mead)&lt;br /&gt;Eliminativo Reduccionista&lt;br /&gt;(Churchland) Teoría de la ident.&lt;br /&gt;Condicionamiento Condicionamiento&lt;br /&gt;Clásico Operante&lt;br /&gt;(Pavlov) (Skinner, Watson)&lt;br /&gt;(1) Funcionalismo&lt;br /&gt;(Putnam, Block, Fodor)&lt;br /&gt;(2) Representacionalismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Representacional No representacional&lt;br /&gt;(Dretske, Fodor, Dennett, Searle) (Davidson)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalizada No naturalizada Psicología del desarrollo&lt;br /&gt;(Dretske, Fodor, Dennett) (Searle) (Piaget)&lt;br /&gt;Crítica al computacionalimo (Ver conexiones entre&lt;br /&gt;Habitación china Vigotsky y Mead,&lt;br /&gt;Crítica a Piaget)&lt;br /&gt;Determinación del contenido No determinación del contenido&lt;br /&gt;(Dretske, Fodor) (Dennett) Heterofenomenología&lt;br /&gt;Sistemas intencionales&lt;br /&gt;Defensa del paradigma panglosiano&lt;br /&gt;Teleológica No teleológica Instrumentalismo&lt;br /&gt;(Dretske) (Fodor) Lenguaje del pensamiento (Simbolismo)&lt;br /&gt;Teoría de la información Modularidad de la mente&lt;br /&gt;Signo natural Crítica al conexionismo (asociacionismo)&lt;br /&gt;Crítica a Ryle y al reduccionismo neurofisiológico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IA y ciencias de la computación&lt;br /&gt;Alan Turing (máquinas de Turing)&lt;br /&gt;John von Neumann (modelos de von Neumann) Simbolismo&lt;br /&gt;Warren McCulloch (Redes neuronales)&lt;br /&gt;Walter Pitts (Redes neuronales) Conexionismo&lt;br /&gt;Norbert Wiener (Cibernética)&lt;br /&gt;Claude Shannon (Teoría de la información)&lt;br /&gt;Warren Weaver (Teoría de la información)&lt;br /&gt;Allen Newell (IA) Rodney Brooks (IA)&lt;br /&gt;Herbert Simon (IA) Gregory Chaitin (Complejidad algorítmica)&lt;br /&gt;Marvin Minsky (IA) Andrei Kolmogorov (Complejidad algorítmica)&lt;br /&gt;John McCarthy (IA) Ray Solomonoff (Complejidad algorítmica)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112477539122591618?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112477539122591618/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112477539122591618&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477539122591618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477539122591618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/08/panorama-histrico.html' title='Panorama histórico'/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112477520138860087</id><published>2005-08-22T22:32:00.000-07:00</published><updated>2005-08-22T22:33:21.410-07:00</updated><title type='text'>Chomsky y Fodor, sobre la estructura mental</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA.&lt;br /&gt;FACULTAD DE CIANCIAS HUMANAS.&lt;br /&gt;DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA.&lt;br /&gt;Seminario: Facetas de lo mental.&lt;br /&gt;Carlos Mario Márquez Sosa.&lt;br /&gt;Código: 438226.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Jabberwocky&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Twas brillig, and the slithy toves&lt;br /&gt;    Did gyre and gimble in the wabe:&lt;br /&gt;All mimsy were the borogoves,&lt;br /&gt;    And the mome raths outgrabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Beware the Jabberwock, my son!&lt;br /&gt;    The Jaws that bite, the claws that catch!&lt;br /&gt;Beware the Jubjub bird, and shun&lt;br /&gt;   The frumious Bandersantch! (…)”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lewis Carroll, Through the Looking Glass and what Alice found there&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primera aproximación a una crítica a la versión fodoriana&lt;br /&gt;del neocartesianismo de Chomsky&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Introducción.&lt;br /&gt;Según la doctrina mentalista ortodoxa la solución al problema de la organización de la conducta tiene un carácter derivado de la solución al problema de la estructura de la mente. El objetivo central de Fodor a lo largo de la primera parte de La modularidad de la mente consiste en dar razones a favor de la psicología de las facultades verticales (retomada a partir de los trabajos de Joseph Gall) como una respuesta plausible al problema de cómo se puede explicar  la estructura de la mente. Fodor elabora un contraste entre la psicología de las facultades verticales y otras tres respuestas alternativas con el fin de esbozar una taxonomía de las estructuras mentales que de cuenta del problema antes mencionado y presentar su noción de módulo mental. Las cuatro explicaciones de la estructura mental que aborda Fodor en esta parte son las siguientes: 1. El asociacionismo,  que se plantea en contraposición a la psicología de las facultades. 2. El neocartesianismo, en contraposición a la psicología de las facultades de corte funcionalista. 3. La psicología de las facultades horizontales, en contraposición a la teoría de las facultades verticales. 4. La psicología de las facultades verticales.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el asociacionista,  tanto da afirmar que no se puede explicar la estructura mental apelando a la existencia de facultades mentales como decir que tales facultades son constructos de entidades más fundamentales. Sobre la base de esta explicación, el asociacionista ofrece una formulación de la ontogénesis de los procesos mentales que se opone a la explicación innatista a la que apela el psicólogo de las facultades. Para el psicólogo de las facultades la estructura mental se explica mejor a partir de la postulación de facultades mentales que a partir del postulado de entidades fundamentales relacionadas entre sí por asociación. Al interior de este tipo de explicación se puede distinguir a su vez entre dos posturas distintas, de acuerdo a concepciones distintas de la noción de facultad mental. El psicólogo de las facultades de corte neocartesiano considera a las  facultades mentales como organizaciones de contenidos proposicionales que se despliegan computacionalmente; mientras que, el psicólogo de las facultades de corte funcionalista, concibe las facultades mentales como mecanismo identificables de acuerdo a los efectos que producen. Al interior de la psicología de las facultades de corte funcionalista, podemos trazar una nueva contraposición, esta vez entre psicología de las facultades verticales y psicología de las facultades horizontales. Estas dos alternativas, se oponen, principalmente, aunque muy posiblemente no sólo en este aspecto, en la forma como se distingue entre diversas facultades mentales. Mientras para el psicólogo de las facultades horizontales una misma facultad se puede aplicar a dominios cognitivos distintos, para el psicólogo de las facultades verticales, diferentes dominios cognitivos sugieren la existencia de  distintas facultades&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este texto me voy a encargar de la caracterización que ofrece Fodor en el primer capítulo de la modularidad de la mente acerca de la postura neocartesiana, representada por la explicación chomskyana de la estructura mental como facultad u órgano psicológico. En un primer momento expondré la caracterización que hace Fodor de dicha postura y los argumentos que ofrece en su contra. En un segundo momento intentaré una aproximación a la gramática transformacional de Chomsky que sirve de base a la explicación neocartesiana de la estructura mental; esta aproximación se llevará a cabo sobre el trasfondo de desarrollos anteriores a la propuesta de Chomsky. En un tercer momento argumentaré a favor de una forma de entender los desarrollos de Chomsky que deja de lado la crítica de Fodor.    &lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;2. Argumentos de Fodor en contra del neocartesianismo de Chomsky&lt;br /&gt;La presentación que hace Fodor del neocartesianismo de Chomsky se da en los siguientes términos: Según Chomsky el desarrollo del lenguaje puede ser explicado en virtud de una  interacción de carácter computacional entre una facultad u órgano lingüístico que viene determinado de modo innato y los datos de la experiencia lingüística.  A través de cierto corpus de conocimientos innatos  acerca de constricciones universales de la lengua (universales lingüísticos) se puede explicar la asimilación definitiva de la capacidad lingüística como la interacción computacional entre este corpus de conocimiento innato y una serie de datos lingüísticos empíricos. Como una consecuencia de este tipo de explicación, Chomsky traza una analogía entre estructuras mentales y órganos o miembros físicos. A la base de esta analogía se encuentra la idea de que el desarrollo ontogénico de las facultades mentales es el producto de un proceso determinado de modo intrínseco. Así como  el desarrollo de los órganos corporales se debe entender como el despliegue de un proceso determinado de modo biológico intrínseco, así el desarrollo de una supuesta facultad del lenguaje se puede entender como el despliegue de un proceso del mismo carácter. De este modo, la explicación neocartesiana de la estructura mental como facultad u órgano psicológico se sostiene sobre la base de una analogía entre estructuras mentales y órganos o miembros físicos, la cual a su vez se sostiene sobre el supuesto de que ambas estructuras son producto de un desarrollo biológico endógeno.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;En contra de la analogía, estructura mental/órgano físico, Fodor señala lo siguiente: ya que una computación es una transformación de representaciones que respeta relaciones semánticas de implicación, confirmación y consecuencia lógica, las cuales sólo se verifican entre objetos a los que puede adscribirse contenido proposicional, la interacción  entre conocimientos innatos y la experiencia perceptual, en tanto es  de carácter  computacional, debe verificarse entre objetos a los que puede adscribirse contenido proposicional. Así pues, la concepción de la ontogénesis de las facultades mentales, como facultades determinadas de modo endógeno que se despliegan en el desarrollo cognitivo,  supone que estas facultades deban ser consideradas como organizaciones de contenidos proposicionales innatos que se despliegan en interacción con la experiencia lingüística. Mientras que no hay motivo para suponer que el desarrollo de las estructuras anatómicas requiera el acceso a contenidos proposicionales determinados de forma innata, existen motivos suficientes para suponer que el desarrollo de una supuesta facultad lingüística sí requiera de este acceso a contenidos proposicionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Fodor, el neocartesianismo de Chomsky debe aceptar necesariamente la existencia de contenidos proposicionales innatos; sin embargo, esta concesión torna incorrecta la analogía de Chomsky entre estructuras mentales y órganos físicos. Así pues, o bien, las facultades mentales son identificables en virtud de los contenidos proposicionales que le son propios, y entonces no pueden ser entendidas como el producto de un proceso biológico determinado de modo intrínseco. O bien, son entendidas como un producto de este estilo, y entonces no son identificables en virtud de su contenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estilo neocartesiano en psicología se caracteriza entonces por asumir que la estructura mental debe explicarse sobre todo en función de contenidos proposicionales de los estados mentales. Esta idea que por sí misma no carece de interés, es sin embargo cuestionable en algunos aspectos; cabe preguntar, por ejemplo, cómo es posible  este despliegue computacional de los contenidos proposicionales; o, en palabras del propio Fodor, “¿Cómo se consigue que la estructura de la conducta sea reflejo de las estructuras proposicionales que el ser humano cognosce?... ¿En virtud de qué mecanismo es el organismo capaz de inferir cogniciones de lo de más allá a partir de cogniciones de esto y aquello?” (Fodor, 1984. p. 30)&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;. Es claro que la base de estos cuestionamientos la constituye el hecho antes señalado de que la estructura mental  se debe explicar en función de ciertos contenidos de los estados mentales. En contra de este hecho quisiera mostrar que la presentación del neocartesianismo de Chomsky por parte de Fodor se enfrenta a ciertas cuestiones, y es más bien  producto de una extensión que el propio Fodor realiza, que no se encuentra a la base de la teoría del lenguaje chomskyana. Pero antes, de ello intentaré una breve caracterización de la teoría de Chomsky sobre el trasfondo de algunos desarrollos acerca del lenguaje, anteriores a esta propuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Del modelo de Markov a la Gramática Transformacional&lt;br /&gt;Un buen intento para describir la estructura gramatical de las oraciones, anterior a la propuesta de Chomsky, es el ofrecido por el “modelo de estados finitos” ó “modelo de Markov”.  Este modelo propone un sistema combinatorio de tipo discreto, entendido como una maquina capaz de producir una serie infinita de oraciones con un número finito de palabras (o frases)&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;. El sistema de Markov funciona tomando una palabra (o frase) cualquiera de una lista (finita) de palabras (o frases) y encadenándola con otra palabra (o frase) que se toma de otra lista, de manera sucesiva hasta formar una oración. Supóngase por ejemplo que se tienen 3 series de palabras como las siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El&lt;br /&gt;Caballo&lt;br /&gt;Verde&lt;br /&gt;Algún&lt;br /&gt;Amigo&lt;br /&gt;Blanco&lt;br /&gt;Un&lt;br /&gt;Libro&lt;br /&gt;Corre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema markoviano comienza en un estado inicial tomando una de las palabras de una lista arbitraria (por ejemplo, la palabra Un), posteriormente, sigue una serie de instrucciones tomando una palabra por cada paso que recorre, y continúa este proceso hasta llegar a un estado final&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;, produciendo una oración cualquiera como: Un Caballo Blanco o Un Amigo Verde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este sistema funciona para combinaciones simples, e incluso, con una serie algo más compleja daría un gran número de oraciones perfectamente gramaticales; sin embargo, es insuficiente para definir el sistema combinatorio humano y bastante pobre frente a otro tipo de descripciones. En particular, el modelo markoviano, se enfrenta a los siguientes problemas: por un lado, está sujeto a cierto nivel de probabilidades que determina la aparición específica de una palabra dentro de una oración. Así por ejemplo, si se tiene una frase con una estructura gramatical adecuada, como por ejemplo, casa enfurecida, la probabilidad de que aparezca una frase de este estilo es casi nula; pues, en una proferencia de un hablante común el número de veces que aparece el término enfurecida frente a casa es prácticamente cero. La lengua no puede ser vista bajo ninguna perspectiva como un procedimiento estadístico que determine la probabilidad de aparición de un elemento X, ya que los hablantes no están limitados a obligaciones de probabilidad. Por otro lado, bajo el sistema markoviano sería necesario aprender un corpus de palabras gigantesco con el fin de producir una buena cantidad de oraciones, lo cual, sin embargo, nos llevaría a pensar que el cerebro humando debe retener una cantidad enorme de información que de hecho no está en capacidad de almacenar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá sea posible perfeccionar el sistema de estados finitos hasta tal punto que no trabaje ni con un corpus excesivamente grande de palabras ni por medio de un modelo probabilístico; no obstante, el problema real del sistema radica en que existen cierto tipo de oraciones que de ninguna manera se podrían producir bajo este modelo. Supóngase que se tiene el caso de dos oraciones X1 y X2  y que se propone hacer una condición tal como: Sí X1, entonces X2. Es claro que para producir una secuencia de este tipo es necesario que el sistema recuerde tanto la condición (Sí) como la obligación (entonces). Partiendo del hecho de que el sistema markoviano sigue una secuencia lineal de un estado a otro, tal sistema sería incapaz de guardar estas dependencias, las cuales sin embargo aparecen frecuentemente en todas las lenguas. El sistema de Markov presenta la linealidad característica de las lenguas naturales; pero, a diferencia de estas, no presenta una estructura jerárquica como la que parece reflejarse en las dependencias señaladas anteriormente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En palabras de Pinker, “La diferencia entre un sistema combinatorio artificial del tipo de los sistemas de encadenamiento de palabras y otro natural, como el que existe en el cerebro humano, se explica perfectamente con el siguiente verso de la poetisa Joyce Kilmer: “sólo Dios puede crear árboles”. Las oraciones no son cadenas sino árboles. En la gramática humana, las palabras se agrupan en sintagmas del mismo modo que las hojas se unen para formar ramas. A cada sintagma se le da un nombre (un símbolo mental), y los sintagmas más pequeños se pueden unir para formar otros mayores” (Pinker, p.103).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El análisis en Constituyentes Inmediatos, que se presenta como el intento de desarrollar una estructura gramatical jerárquica como la que parece reflejarse en las dependencias lingüísticas,  constituye un modelo más apropiado que el sistema de encadenamiento de frases. Este método de descomposición de enunciados en niveles de jerarquía, fue expuesto por el distribucionalismo&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt; y consiste en descomponer los enunciados en unidades que obtienen una función específica dentro de las oraciones. Piénsese por un momento una frase como: (1) José come por la mañana; y tómese ahora una más sencilla como: (2) José come, la cual intuitivamente se descompone en José + come; En la frase inicial (1) se puede obtener una división del mismo tipo que en la frase siguiente (2), (José + come); en virtud de esta descomposición se puede obtener otra como la siguiente: José + come por la mañana. Si se continúan utilizando estas operaciones hasta agotar la oración se llegaría a los siguientes resultados: José + come + por la  mañana; José + come + por + la mañana y José + come + por + la + mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible representar estos pasos de la siguiente manera&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José&lt;br /&gt;come&lt;br /&gt;por &lt;br /&gt;La&lt;br /&gt;Mañana&lt;br /&gt;José&lt;br /&gt;come&lt;br /&gt;por &lt;br /&gt;La&lt;br /&gt;Mañana&lt;br /&gt;José&lt;br /&gt;come&lt;br /&gt;por &lt;br /&gt;La&lt;br /&gt;Mañana&lt;br /&gt;José&lt;br /&gt;come&lt;br /&gt;por &lt;br /&gt;La&lt;br /&gt;Mañana&lt;br /&gt;José&lt;br /&gt;come&lt;br /&gt;por &lt;br /&gt;La&lt;br /&gt;Mañana&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      José&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; 2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; come         por         la    mañana         &lt;br /&gt;3(1)&lt;br /&gt; 4&lt;br /&gt; (2)&lt;br /&gt;(3)&lt;br /&gt;(4)    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los constituyentes inmediatos conforman el nivel inmediatamente inferior de cada  una de las anteriores secciones; i.e., (1) es el constituyente inmediato de (2), (2) de (3), y así sucesivamente. Estos constituyentes inmediatos se conocen también con el nombre de nudos e indican la estructura jerárquica  que presenta un determinado enunciado. Un nudo puede ser al mismo tiempo subordenado de uno y superordenado de otro; es decir, el nudo 2 es superordenado (domina) frente a 3 y a la vez subordinado (dominado) de 1; entre menor sea el número, mayor es el dominio que este nivel presenta. Estas relaciones de jerarquía se observan mejor mediante un diagrama arbóreo como el siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                     O&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    SN                        SV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     N            V                            FP&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                         P               FN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                   Det             N                                                           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José         come                por        la            noche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo importante del análisis en constituyentes es que presenta la estructura gramatical de una lengua como una estructura jerárquica y no como una estructura lineal posibilitando la reagrupación de palabras en distintos niveles según su función sintáctica. Para el análisis por medio de constituyentes inmediatos una oración determinada, O, se puede descomponer en una serie de constituyentes con funciones sintácticas distintas (sintagmas), siguiendo una regla de descomposición de la oración, como por ejemplo: O → SN+SV. Este tipo de reglas indican, como en este caso, que la oración es el producto de la relación entre un sintagma nominal (SN) y un sintagma verbal (SV). Así mismo, cada sintagma trabaja siguiendo una serie de reglas según las cuales un determinado sintagma X puede ser reescrito como el producto de ciertas funciones sintácticas (W+Y). Así, la relación entre un sintagma y sus constituyentes, puede expresarse en forma de una regla análoga a la anterior, del siguiente estilo: X→W+Y. Siguiendo la terminología chomskyana se pueden denominar a estos procesos: reglas de estructura de frase. Este tipo de reglas no sólo permite una descripción más adecuada de la estructura gramatical de una lengua, sino que también, introducen el concepto de recursividad; debido a que es posible utilizar las reglas de estructura de frase una y otra vez de manera recursiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho en otros términos, el ejemplo dado anteriormente, Juan come por la noche, se puede analizar de acuerdo a una estructura según la cual la primera palabra corresponde a la estructura de un sintagma nominal (SN), mientras que la segunda parte corresponde a la estructura de un sintagma verbal (SV). Este SV está compuesto a su vez por un sintagma preposicional (SP), el cual está compuesto a su vez por un sintagma nominal (SN). En español, el sintagma nominal está compuesto necesariamente por un nombre (N), y puede venir acompañado por un artículo o determinante (det) y uno o varios adjetivos (A). Mientras que el sintagma verbal se compone necesariamente de un verbo (V), y el sintagma preposicional por una preposición (P), que pueden venir acompañados por otros elementos estructurales. Esta estructura que se puede especificar por medio de un diagrama arbóreo, se puede también determinar por medio de una serie de reglas formales, como por ejemplo, SN → (det) N (A)*. Donde “→” significa “x consta de”,  “(x)” significa que x es un elemento opcional, y “*”  significa que pueden presentarse tantos elementos como se quiera. (Cfr. Pinker, p 103).  Un conjunto de reglas de este estilo, constituyen una “gramática de estructura sintagmática”, la cual permite incluir un elemento lingüístico dentro de otro, dando origen a la recursividad y explicando el uso infinito de medios finitos que distingue los lenguajes artificiales de los lenguajes naturales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, aunque los distribucionalistas presentan un gran avance en la descripción de la estructura de la oración, sin embargo, su análisis en términos de estructuras de frase no es suficiente ya que no  alcanzan  a codificar ciertas dependencias entre pares o n-uplas de oraciones.  Si se tienen, por ejemplo, dos oraciones tales como: O→X+S+W y O→X+Z+W, intuitivamente es posible crear una tercera oración así: O→X+S+y(conj)+Z+W. Oraciones de este tipo abundan en todas las lenguas y no son explicables por medio del modelo de constituyentes inmediatos. Por ejemplo, si se tiene una frase como: Juan fue golpeado por Carlos (o cualquier otro ejemplo de oración pasiva) la descripción por medio de constituyentes inmediatos sería incapaz de describirla correctamente, pues no hay regla del tipo X→W que establezca que  esa oración equivale a decir Carlos golpeo a Juan. Para reflejar esta relación sería necesario establecer una regla que transforme una oración que se da en voz pasiva a una oración puesta en voz activa, tal como la siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si X1 es una oración gramatical del tipo:&lt;br /&gt;SN1 + V(transitivo) + SN2&lt;br /&gt;Entonces una oración X2 del tipo:&lt;br /&gt;SN2 + Cóp + V + SN1&lt;br /&gt;Es del mismo modo gramatical. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reglas de este tipo son aplicables mediante ciertas transformaciones gramaticales que “permiten convertir una cadena dada (…) en una nueva cadena con una estructura constitucional nueva” (Chomsky: 1981, 62). Aplicando estas reglas y las de estructura de frase (Constituyentes Inmediatos) se explicaría de manera más profunda el verdadero funcionamiento de una lengua. La gramática desarrollada por Chomsky constituye una gramática de este tipo, y tiene más o menos el siguiente aspecto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea Σ un sistema oraciones (S, sentences), con funciones sintácticas F, donde, X1…Xn son funciones sintagmáticas que se pueden analizar en elementos constitutivos, Y1…Yn, y  T1…Tn, reglas de transformación, las reglas gramaticales de una lengua se pueden agrupar en las siguientes clases distintas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Σ: S&lt;br /&gt;F: X1 → Y1&lt;br /&gt;       :                  Estructura de frase.&lt;br /&gt;    Xn → Yn&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    T1&lt;br /&gt;      :                   Estructura transformacional&lt;br /&gt;    Tj&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque este intento de definir el funcionamiento de una lengua determinada, persigue y demuestra algunos rasgos universales tales como la linealidad (también resaltada por los modelos de Markov), la recursividad y la combinabilidad amplia de la lengua, aclarando mucho más el funcionamiento de ésta, no constituye una explicación absolutamente completa y satisfactoria, en tanto parte de una idealización de la lengua como un sistema abstracto de proposiciones y no cubre rasgos tan importantes como la intención y el contexto de quien emite las oraciones. Una gramática de este estilo parte de la existencia de una distinción clara entre sintaxis y semántica, preocupándose más por el aspecto sintáctico del lenguaje que por el aspecto semántico. En efecto, uno de los logros más importantes de la teoría de Chomsky consiste en haber mostrado que la sintaxis y la semántica pueden ser tomadas como aspectos mutuamente independientes del lenguaje, señalando a la vez que el diseño de la gramática puede ser explicado de un modo independiente con respecto a otro tipo de capacidades cognitivas, y sugiriendo que dicho diseño puede adecuarse muy bien con la estructura modular de las estructuras mentales expuesta por Fodor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un argumento a favor de esta independencia entre semántica y sintaxis podría ser el siguiente: con frecuencia encontramos frases gramatical o formalmente incorrectas a las que sin embargo se puede adjudicar algún significado, mientras que, por el contrario, a veces nos encontramos con frases gramaticalmente correctas que carecen de sentido, aunque en virtud de su estructura formal parecen decirnos o sugerirnos algo (como las frases del epígrafe). Así por ejemplo, al enunciado Este trabajo demasiado se extiende en otras cosas puede adjudicarse un significado aún cuando gramaticalmente es incorrecto. Mientras que, la ya famosa frase de Chomsky, Las verdes ideas incoloras duermen furiosamente, carece de sentido, aún cuando parecen sugerirnos algo en virtud de la corrección de su estructura formal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chomsky es muy claro al enfatizar que el trato que da a los hechos lingüísticos es un tanto más ideal y abstracto que real, y que dicho trato se enfoca en dar cuenta de las relaciones sintácticas de las oraciones en una lengua; relaciones que son expresadas en términos de reglas gramaticales transformacionales. El estudio del lenguaje tomado como un fenómeno ideal se centra en el estudio de las relaciones sintácticas que revelan la estructura gramatical de una lengua.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;[7]&lt;/a&gt; Por momentos, este estudio sintáctico se parece a la manera como los matemáticos tratan sus modelos o estructuras ideales, buscando los principios axiomáticos formales que reflejan las relaciones entre los elementos de dichas estructuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Argumentación en contra de la crítica de Fodor al neocartesianismo de Chomsky.&lt;br /&gt;No es posible en este texto exponer todos los detalles de la teoría de Chomsky, ni los cambios que ha sufrido (que no han sido pocos) en el transcurso del tiempo, ya que, por una parte, la especificación de estos detalles y estas modificaciones constituye un trabajo bastante amplio que excede los propósitos de este texto, y por otro, en el corto tiempo que he tenido para abordar esta teoría apenas he podido confrontar algunos textos logrando solamente un esbozo de la postura de Chomsky. Teniendo esto en cuenta, es muy posible que se  me escapen algunos textos importantes  que sustenten la idea de Fodor según la cual la interacción  entre conocimientos lingüísticos innatos y la experiencia lingüística perceptual, en tanto es  de carácter  computacional, debe verificarse entre objetos a los que puede adscribirse contenido proposicional. Sin embargo, por lo que respecta a las ideas que hasta el momento he podido entender, me parece que la postura de Chomsky no conduce necesariamente a esta adscripción de contenidos proposicionales. Los argumentos, o mejor, las intuiciones que hasta el momento he podido elaborar a favor de esta cuestión son las siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1)      Las reglas de la gramática transformacional de Chomsky pueden ser concebidas de manera análoga a como se entienden las reglas para la formación de fórmulas bien formadas (fbf’s) en un lenguaje artificial de primer orden. Según esta analogía, así como a dichas reglas de formación de fbf´s no se les adscribe ningún contenido proposicional, así a las reglas de la gramática transformacional tampoco se les debería adscribir ningún tipo de contenido proposicional.&lt;br /&gt;2)      La idea de que Chomsky debe aceptar necesariamente la existencia de contenidos proposicionales innatos constituye más bien una extensión del programa de Chomsky por parte de Fodor a una teoría de nivel semántico, que una consecuencia necesaria de las ideas de Chomsky acerca de la gramática universal. En este punto me apoyo más en una sugerencia tomada de Representación y realidad de Putnam, que en un argumento propiamente dicho. En palabras de Putnam: “Fodor reconoce que debe gran parte de su inspiración a la obra de Chomsky. Sin embargo, Chomsky jamás se comprometió con la posibilidad de encontrar entidades “psicológicamente reales”  que tuvieran las propiedades que atribuimos  preanalíticamente a los “significados” en grado suficiente como para garantizar una identificación. Las “representaciones” e “ideas innatas” de que habla Chomsky son estructuras sintácticas profundas y universales sintácticos. Por tanto el programa de Fodor no es idéntico al de Chomsky, sino más bien una extensión audaz de éste. ” (Putnam, p. 26).&lt;br /&gt;3)      Las ideas de Chomsky se explican mejor como un conjunto de reglas sintácticas para la formación de un lenguaje que debe ser interpretado dentro del campo de  un modelo o estructura ideal (semejante a las reglas sintácticas de formación de axiomas matemáticos para una teoría, los cuales axiomas y sus consecuentes teoremas, deben ser interpretados en el contexto de un modelo o estructura matemática  específica) y no como ideas referentes a la forma adecuada de dar cuenta de una estructura mental psicológicamente relevante. En este punto, la idea de un modelo lógico ideal se contrapone a la idea de un modelo psicológico satisfactorio.&lt;br /&gt;4)      Si bien es cierto que una computación es una transformación de símbolos que respeta relaciones semánticas de implicación, confirmación y consecuencia lógica, las cuales sólo se verifican entre objetos a los que puede adscribirse contenido proposicional, sencillamente no es cierto que esta interacción de carácter  computacional deba darse entre objetos a los que puede adscribirse contenido proposicional. En otras palabras, si bien es cierto que una computación (la cual constituye simplemente un procedimiento formal-sintáctico de cierto tipo), refleja las relaciones semánticas que se dan entre los objetos de una estructura cualquiera&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn8" name="_ftnref8"&gt;[8]&lt;/a&gt;, sencillamente no es cierto que la computación misma (como proceso sintáctico) constituya una relación entre objetos a los que debe adscribirse contenido proposicional. O bien, para dar una formulación concluyente, se puede establecer una relación de tipo computacional entre signos sin significado alguno, aún cuando estos signos reflejen las relaciones semánticas de los objetos de una estructura arbitraria. Así pues, la interacción  entre conocimientos lingüísticos innatos y la experiencia perceptual, aún cuando es  de carácter  computacional, no tiene por qué verificarse entre objetos a los que puede adscribirse contenido proposicional.&lt;br /&gt;5)      Una consecuencia de la presentación que hace Fodor de Chomsky es que hace a su propia explicación de la estructura mental, que tiene su base en la idea de un lenguaje representacional del pensamiento, incompatible con la idea de facultades mentales que son producto de un desarrollo biológico intrínseco  (sean estas de tipo horizontal o vertical). Así, o bien Fodor dirá que su noción de módulo no es explicable como el producto de un desarrollo biológico intrínseco, y entonces, no veo cómo pueda pensar que los módulos vienen determinados de manera innata,  viéndose conducido inevitablemente a los predios de la postura  asociaciacionista. O bien, dirá que su hipótesis del lenguaje del pensamiento no es acertada, lo cual haría que todo su proyecto de dar cuenta de las nociones de la psicología común en términos científicamente relevantes se venga al suelo.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En virtud de estas pocas intuiciones quisiera concluir provisionalmente que la postura de Chomsky no conduce necesariamente a una adscripción de contenidos proposicionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BIBLIOGRAFÍA&lt;br /&gt;Chomsky, Noam. Estructuras sintácticas. Siglo veintiuno editores. México, 1981.&lt;br /&gt;_____________. El conocimiento del lenguaje. Altaya. Barcelona 1994.&lt;br /&gt;Ducrot, Oswald y Todorov, Tzvetan. Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje. Siglo veintiuno editores. Mexico, 19 Edición.&lt;br /&gt;Fodor, Jerry. El lenguaje del pensamiento. Alianza. Madrid, 1984.&lt;br /&gt;__________. Psicosemántica&lt;br /&gt;__________. La modularidad de la mente.&lt;br /&gt;__________. The mind doesn´t work that way.&lt;br /&gt;Gardner, Howard. La nueva ciencia de la mente: historia de la revolución cognitiva. Ediciones Paidós. Barcelona, 1996. &lt;br /&gt;Pinker, Steven. El instinto del lenguaje: cómo crea el lenguaje la mente. Alianza Editorial&lt;br /&gt;Putnam, Hilary. Representación y realidad. Gedisa. Barcelona, 1995.&lt;br /&gt;Simone, Raffaele. Fundamentos de lingüística. Ariel. España, 1993.&lt;br /&gt;Van Riemsdijk, Henk y Williams, Edwin. Introducción a la teoría gramatical. Cátedra&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Tomado de mi exposición de Fodor sobre la modularidad de la mente.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Tomado de mi exposición de Fodor sobre La modularidad de la mente.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Tanto el carácter finito como el de combinación discreta subyacen en todas las Lenguas&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Se conoce como sistema de estados finitos puesto que es un ciclo cerrado que comienza en un estado inicial  X y finaliza en uno Y.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Los distribucionalistas son en su totalidad seguidores del antimentalismo de Bloomfield y aportaron la noción de distribución, gracias a ello fueron llamados de ese modo. (Cfr. Ducrot y Todorov) &lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; Tanto los gráficos como la teoría y en general la forma de explicación son tomados de &lt;br /&gt;(Simone; Ducrot y Todorov, ) &lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref7" name="_ftn7"&gt;[7]&lt;/a&gt; Una gramática, de acuerdo con Chomsky, establece la forma sintáctica en que deben estructurarse las frases para que puedan contener algún significado. En palabras del propio Chomsky, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La gramática generativa  de una lengua particular (donde "generativa " sólo significa "explicita") es una teoría cuyo objeto es la forma y el significado de las expresiones  de esa lengua. Se pueden imaginar muchas formas diferentes de enfocar estas cuestiones, muchos puntos de vista que se pueden adoptar para tratarlas. La gramática generativa se limita a sí misma a ciertos elementos del panorama general. Su punto de vista es el de la psicología del individuo. Le interesan  los aspectos de la forma y el significado que están determinados por la facultad lingüística, que se concibe como un componente particular de la mente humana. La naturaleza de esta facultad es el objeto de una teoría general de la estructura lingüística que pretende descubrir el sistema de principios  y elementos comunes a las lenguas conocidas; a menudo se denomina a esta teoría "gramática universal" (GU), adaptando un término tradicional a un nuevo contexto de investigación. La GU se puede considerar como una caracterización de la facultad lingüística genéticamente determinada. Se puede concebir esta facultad como un "instrumento de adquisición del lenguaje",  un componente humano de la mente humana que permite acceder a una lengua particular mediante la interacción con la experiencia presente, un instrumento que convierte la experiencia en un sistema de conocimiento realizado: el conocimiento de una u otra lengua.&lt;br /&gt;            El estudio de la gramática generativa representó un desplazamiento importante del objeto en el enfoque de los problemas lingüísticos. Dicho de forma muy simple, que más tarde elaboraremos, el desplazamiento que se produjo fue de la conducta o los productos de la conducta a los estados de la mente/cerebro que entran dentro de la conducta. Si se elige resulta ser el conocimiento del lenguaje: su naturaleza, orígenes y uso.&lt;br /&gt;            Así pues estas son las tres preguntas básicas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;             (i)   ¿Qué es lo que constituye el conocimiento del lenguaje?&lt;br /&gt;             (ii)  ¿Cómo se adquiere el conocimiento del lenguaje?&lt;br /&gt;             (iii) ¿Cómo se utiliza el conocimiento del lenguaje?" (Chomsky p. 16-17)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La sintaxis es el estudio de los principios y procesos en virtud de los que son construidas las oraciones en las lenguas particulares” (Chomsky: 1981, 26).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref8" name="_ftn8"&gt;[8]&lt;/a&gt; En este contexto uso la noción de estructura del mismo modo en que se utiliza en lógica matemática; esto es, una serie de objetos entre los cuales se dan ciertas  relaciones, entre las cuales algunas, o todas,  pueden ser  funcionales. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112477520138860087?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112477520138860087/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112477520138860087&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477520138860087'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477520138860087'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/08/chomsky-y-fodor-sobre-la-estructura.html' title='Chomsky y Fodor, sobre la estructura mental'/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112477511995889973</id><published>2005-08-22T22:31:00.000-07:00</published><updated>2005-08-22T22:31:59.966-07:00</updated><title type='text'>Mead´s mind</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Universidad Nacional de Colombia                 Carlos Mario Márquez Sosa&lt;br /&gt;Departamento de Filosofía                                Código: 438226&lt;br /&gt;Seminario Persona y Sociedad                          George H. Mead, Mind, self and society&lt;br /&gt;_________________________________________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;0. Introducción.&lt;br /&gt;Mead quiere invertir la explicación paralelista de Wundt según la cual el problema de la experiencia social puede ser explicado por un supuesto paralelismo entre los procesos del sistema nervioso central y el contenido psicológico de un organismo. Según Mead, el surgimiento de la mente (y con ello, el surgimiento del paralelismo mencionado anteriormente) se debe explicar a partir de la experiencia social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para lograr la explicación de la experiencia social (la comunicación y el lenguaje) Wundt tuvo que desarrollar la concepción del gesto como algo común al campo psicofísico y el campo social. Mead acepta el trato que Wundt da al gesto,  y la explicación paralelista de la experiencia social, que de el se deriva; sin embargo, con el fin de salvar el inconveniente de tener que suponer una misteriosa existencia de la mente, invierte la explicación ofrecida por Wundt.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. El concepto del gesto y la introducción del símbolo significante.&lt;br /&gt;Mead retoma el concepto de gesto  de Wundt, y lo explica al interior de una dinámica social primitiva en la que se da una especie de conversación posibilitada por los gestos emitidos por los individuos involucrados en el acto social:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dados dos individuos X, Y, los gestos, constituyen las fases del acto social por las cuales se produce la adaptación y readaptación de X y Y a la acción y reacción de X y Y. El gesto sirve a cada uno de los individuos o formas, como estímulo en virtud del cual se causa la acción y reacción de los otros, dando lugar al acto social. Al interior de esta dinámica, el gesto se define de acuerdo a su función, de la siguiente forma: el gesto de un individuo es aquello que tiene la función de causar reacciones en otro, provocando cambios que se convierten en nuevos gestos que a su vez causan reacciones en el primero, manteniendo así la dinámica del acto social y posibilitando la adapatación entre los individuos con respecto a los objetos de interés común con los cuales están relacionados.  Cuando el sujeto tiene determinada actitud o determinada idea, el gesto tiene además la función de expresar tal actitud o tal idea. Si además de ello, el gesto tiene paralelo a sí cierto estado psíquico, y este gesto provoca un gesto semejante en otro individuo y un estado psíquico semejante, entonces se convierte en gesto significante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso de la situación primitiva antes mencionada, tenemos un gesto que provoca una  reacción en X con respecto al gesto de Y. En el caso de los gestos significantes, tenemos un gesto que expresa un estado psíquico de X y provoca tal estado psíquico en Y. En el primer caso, el gesto es la parte del acto social por el cual se produce la adaptación de otros individuos. En el segundo caso, el gesto vocal se convierte en símbolo significante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta teoría del origen de símbolos significantes (o del origen del lenguaje) requiere que los gestos del primer individuo sean reproducidos en el otro, de modo que provoquen el mismo estado psíquico en su mente; ya que, si la dinámica  a partir de la cual se origina la aparición de símbolos significantes, tiene más o menos la siguiente forma:  X tiene una idea a que expresa por medio del gesto A, tal gesto genera una reacción o gesto B en un individuo Y, distinto al gesto A, que corresponde a la expresión de una idea b. Entonces X no puede tener la misma idea que Y, a menos que supongamos que los gestos se corresponden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. El concepto de imitación y la dificultad en la explicación del símbolo significante&lt;br /&gt;Wundt supuso una situación física que tiene cierto significado para la conducta del individuo (el gesto),  y supuso  cierto complejo psíquico de ideas. Su objetivo es obtener de esta situación el lenguaje (la relación de significación entre el gesto -el símbolo- y la idea). La dificultad a la que se enfrenta la explicación de Wundt reside en mostrar que un gesto vocal provoca el mismo gesto en otro individuo. El problema consiste en introducir la relación de significación entre el símbolo y la idea, en la conversación de gestos; ya que en la conversación de gestos, la reacción no es idéntica al acto (un acto de una clase provoca un acto de una clase distinta en el otro individuo). Esta dificultad ha sido resuelta por el concepto de imitación, por medio del cual, se pretende postular una tendencia generalizada por parte de los individuos que alcanzan la formación de símbolos significantes, a hacer lo mismo que hacen los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claramente, la introducción de este concepto resolvería la dificultad planteada. Sin embargo, si apelamos al concepto de imitación, se pueden desarrollar las siguientes objeciones: (1) Si existe una tendencia generalizada a hacer lo mismo que hacen otros, entonces estas tendencias están en la naturaleza del organismo y son activadas por ciertos estímulos externos (lo que hacen los otros). Si esto es cierto, tendríamos que suponer que lo que el individuo hace es una reacción que se encuentra ya en la naturaleza del individuo. Tendríamos entonces que suponer que el organismo tiene todas esas actividades distintas en su haber, lo cual, si no imposible, por lo menos contradice la información  que tenemos acerca de la capacidad de nuestro sistema nervioso central. (2) No hay evidencia de que lo que hace un animal se convierta en estímulo para que el otro animal haga lo mismo. Y finalmente, (3) en cuanto se reconoce al organismo una serie  de actos que ejecutan los procesos esenciales para la vida, cuando se intenta poner la experiencia sensible en este marco,  como estímulo para la reacción, la experiencia sensible no puede representar un estimulo a reproducir, sino  más bien un estimulo para realizar el proceso orgánico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Problema fundamental en la explicación del símbolo significante.&lt;br /&gt;El problema fundamental al que se enfrenta  el tipo de explicación propuesto en el primer apartado, reside en presuponer las personas (las mentes, las ideas, los estados psíquicos) como antecedentes del proceso social, con el fin de explicar la comunicación. Por el contrario, ha de darse cuenta de las personas, las mentes y las ideas en términos del proceso social, por medio de la comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No existe ninguna facultad de imitación en el sentido de un estímulo que provoca la misma reacción que provocaría en otro individuo, más bien, si existe en el individuo una acción similar a la acción del otro, entonces hay una situación que hace posible la imitación. Cuando en cualquier acto social, un individuo indica por medio de un gesto a otro lo que este tiene que hacer, el primer individuo adquiere conciencia de la significación de sus propios gestos en la medida en que adopta la actitud del segundo individuo hacia sus propios gestos y en la medida en que tiende a reaccionar ante ella implícitamente del mismo modo como el segundo individuo reacciona ante ella explícitamente. En este caso, el gesto significa  la reacción  que provoca explícitamente en el individuo a quien es dirigido  e implícitamente en el individuo que lo hace. Sólo de este modo es posible el pensamiento y la formación de una mente, como producto de una conversación del sujeto consigo mismo por medio de  gestos significantes, que a su vez es producto de la internalización en nuestra experiencia de las conversaciones de gestos externas que llevamos a cabo con otros individuos. La imitación depende de que el individuo influya sobre sí como otros influyen sobre él, de modo que se encuentre bajo la influencia no sólo del otro sino también de si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gesto vocal es uno de esos estímulos  sociales que afectan a la forma que los produce del mismo modo que afecta cuando es producido por otro. En el caso del gesto vocal el individuo escucha su propio estímulo del mismo modo que cuando éste es utilizado por otros individuos, de modo que tiende a reaccionar a su estímulo como reacciona al estímulo de otros individuos. Gracias al empleo de los gestos  vocales podemos provocar en nosotros las reacciones que despertamos en otras personas de tal modo que incorporamos a nuestra conducta las actitudes y gestos de ellas.  La supuesta tendencia a la imitación, que ha sido empleada ampliamente en las explicaciones  del gesto vocal podrían explicarse de la siguiente forma: cuando el animal emplea el gesto vocal crea una tendencia a reaccionar  del mismo modo que el otro animal reacciona a su propio gesto vocal; esa reacción que es producida en él, puesto que también es producida por la influencia de otros, recibe el doble de énfasis que si fuera simplemente provocada por los otros, es provocada  con más frecuencia que la reacción de otros sonidos, y es esto lo que proporciona la aparente evidencia de imitación en el caso de los gestos vocales. El gesto A de X provoca el gesto B de Y diferente de A,  si Y logra emplear el gesto A, provocará en sí mismo la reacción B, de modo que B será acentuado en relación con otras reacciones, porque es provocado no sólo por los gestos vocales de otros individuos, sino también por el individuo mismo. De este modo el individuo puede provocar en sí mismo las reacciones que despierta en otro,  encontrando en sí mismo la misma tendencia que pide a otro que realice, sin necesidad de recurrir a un supuesto estado psicológico anterior a la formación del lenguaje, la comunicación y la experiencia social. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al nivel físico, un símbolo significante corresponderá presumiblemente a una organización de centros conectados entre sí por varios caminos o vías que representan todo un grupo de reacciones posibles, de tal modo que, si tomamos una dirección o camino determinado llevaremos a cabo el proceso que le corresponde. En este proceso existe una influencia de los actos posteriores  sobre los actos anteriores. Por ejemplo, el símbolo significante “silla” se puede reconocer como el objeto que sirve para sentarse; el reconocimiento de “silla” en este caso como significante de un objeto que sirve para sentarse, se ve afectado por la tendencia a dirigirse hacia el objeto para sentarse; y así, el reconocimiento de la silla como objeto par sentarse se ve afectado por esta misma tendencia. En este caso, lo que se encontraría en el sistema nervioso central sería una organización de un gran grupo de elementos nerviosos que obligase a una conducta relacionada con los objetos que nos rodean. Esta organización de los elementos neurales con referencia al objeto físico correspondería a la explicación del concepto que se tiene de un objeto en términos del sistema nervioso central.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Símbolo significante, significación, pensamiento y conciencia.&lt;br /&gt;La serie de reacciones organizadas asociadas a un gesto vocal, constituye la idea o el concepto de una cosa. Esta relación del gesto vocal y la serie de reacciones posibles del individuo es lo que hace que el signo vocal se convierta en un símbolo significante. Si el individuo puede actuar de modo que la actitud que provoca en sí pueda convertirse en estímulo para él entonces tenemos una conducta con significación o pensamiento. El pensamiento surge cuando gestos vocales que provocan en el individuo la misma reacción que está provocando en el otro, se convierten por esto en símbolos significantes,  de tal manera que desde el punto de vista de esa reacción, el individuo está en condiciones de dirigir su conducta. La significación de un objeto, bajo esta perspectiva, constituye la reacción común a otro individuo, que se convierte en estímulo para el propio individuo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo esta perspectiva, la significación surge objetivamente como una relación entre ciertas fases del acto social. La significación de un objeto se explica acudiendo a tres elementos externos, del acto social, a saber: el gesto efectuado por un organismo, la reacción de un organismo al gesto, y la tendencia del segundo individuo a reaccionar de una manera determinada al gesto, la cual es recreada por el primer organismo al tomar por estimulo el gesto (la resultante del acto social). El gesto representa cierta resultante del acto social. Un gesto efectuado por  un organismo provoca una reacción por parte de otro organismo y como símbolo indica el resultado del acto social de modo que la significación es dada o expresada en términos de reacción.  Esta relación no requiere de ninguna adición psíquica por parte de los organismos involucrados en dicho acto. En consecuencia, la conciencia no es necesaria para la presencia de significación en el proceso social. La significación depende del hecho de que la reacción del segundo organismo se dirija hacia la resultante del acto social tal como es indicada por el gesto del primer organismo. Sin embargo, la conversación de gestos no es significante por debajo del nivel humano, porque no es conciente. Un animal al indicar algo a otro, no indica la misma cosa o significación para sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, la reacción de un organismo al gesto es la significación de ese gesto, y también en un sentido es responsable  por la aparición de un nuevo objeto –el objeto al que el gesto se refiere-. El proceso social constituye los objetos a los cuales reacciona o ante los cuales es una adaptación, en términos de significación. Así, los objetos son constituidos en cierto sentido dentro del proceso social gracias a la adaptación mutua de las reacciones o acciones de los distintos organismos individuales, en una comunicación que adopta la forma de una conversación de gestos en las primeras etapas y de lenguaje en las etapas posteriores.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112477511995889973?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112477511995889973/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112477511995889973&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477511995889973'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477511995889973'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/08/meads-mind.html' title='Mead´s mind'/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112477502534835365</id><published>2005-08-22T22:30:00.000-07:00</published><updated>2005-08-22T22:30:25.353-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/islamisteriosa-02.jpg'&gt;&lt;img border='0' style='border:1px solid #000000; margin:2px' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/320/islamisteriosa-02.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;X&amp;nbsp;&lt;a href='http://picasa.google.com/' target='ext'&gt;&lt;img src='http://photos1.blogger.com/pbp.gif' alt='Posted by Picasa' border='0' style='border:0px;padding:0px;background:transparent;' align='absmiddle'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112477502534835365?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112477502534835365/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112477502534835365&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477502534835365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477502534835365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/08/x.html' title=''/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112477477101929245</id><published>2005-08-22T22:25:00.000-07:00</published><updated>2005-08-22T22:26:11.036-07:00</updated><title type='text'>Asociacionismo y paralelismo en Mead</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Universidad Nacional de Colombia                 Carlos Mario Márquez Sosa&lt;br /&gt;Departamento de Filosofía                                Código: 438226&lt;br /&gt;Seminario Persona y Sociedad                         &lt;br /&gt;_______________________________________________________________________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asociacionismo y paralelismo en el conductismo social de Mead&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Introducción: objeción mentalista al asociacionismo (la productividad de la mente)&lt;br /&gt;A diferencia del conductismo, el mentalismo, de tradición cartesiana, (bien sea en la formulación clásica de Wundt, o en la versión contemporánea de Fodor) se caracteriza por afirmar que la organización de la conducta puede ser explicada a partir de la explicación de la estructura de la mente, en tanto se aprecie entre ambas estructuras una relación de causa-efecto. En este sentido, la solución al problema de la organización de la conducta tiene un carácter derivado de la solución al problema de la estructura de la mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos maneras alternativas de respuesta a la pregunta acerca de cómo se puede explicar  la estructura mental son, el asociacionismo y la psicología de las facultades mentales; el primer tipo de explicación se encuentra más estrechamente vinculada al conductismo, mientras que el segundo tipo se relaciona directamente con el mentalismo. Quizá la diferencia más importante que existe entre el asociacionismo y la psicología de las facultades mentales, consiste en que el primero ofrece una explicación de la ontogénesis de los procesos mentales que se opone a la explicación innatista a la que apela el psicólogo de las facultades, desechando con ello la necesidad de dichas facultades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su formulación clásica, el asociacionismo pretende mostrar que no existe nada que las facultades mentales necesiten explicar, ya que todos los fenómenos auténticamente psicológicos son reducibles a un conjunto de elementos a partir de los cuales se construyen, por medio de una relación de asociación. Para el asociacionista si existe un mecanismo psicológico primario, este mecanismo  consiste simplemente en la capacidad de formar asociaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta forma de explicación se puede presentar en dos versiones distintas: o bien se afirma que no se puede explicar la estructura mental apelando a la existencia de facultades mentales, o bien se afirma que las facultades son constructos de entidades más fundamentales. Como alternativa a la psicología de las facultades, el asociacionismo se caracteriza por una reducción del aparato teórico que se postula a la hora de explicar los fenómenos cognitivos (no existen facultades como mecanismos causales sino  como relaciones  entre ideas o reflejos).&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Para muchos psicólogos la importancia del modelo asociacionista  radica en  las posibilidades ontogenéticas que ofrece. Si es cierto que las estructuras mentales se forman a partir de elementos primarios, quizá puede mostrarse que la construcción viene determinada por  mecanismos de aprendizaje y no de manera innata. Las posibilidades ontogenéticas que el asociacionismo ofrece  consisten en la posibilidad de desarrollar una teoría empirista (no innatista) del desarrollo cognitivo. Sin embargo, esta esperanza parece injustificada  a los ojos del mentalista  debido a lo siguiente: para el asociacionismo clásico los productos característicos de la asociación son cadenas de ideas o reflejos que corresponden a cadenas causales de sucesos ambientales. La asociación, en este sentido,  es un mecanismo destinado a producir redundancias secuenciales en la mente (o conducta) reflejo de las relaciones secuenciales en el mundo. En este punto, las teorías ontogenéticas del asociacionismo  se enfrentan al siguiente problema: ofrecen una muy pobre posibilidad acerca de la construcción de las competencias cognitivas de alto nivel (imaginación, conciencia).  A medida que el concepto operativo de estructura mental se va enriqueciendo resulta más difícil concebir que se pueda identificar la ontogénesis de dicha estructura con el registro de regularidades ambientales. En este punto, los cartesianos insisten en que no parece haber suficiente información ambiental para dar cuenta de la estructura funcional que se considera que posee la mente. En particular, no parece haber suficiente información ambiental para dar cuenta de la productividad de la mente&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;. (Cfr. Fodor, 1984)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que sigue: intentaré mostrar la relación estrecha que se puede establecer entre el conductismo de Watson (que sirve a Mead como punto de partida) y el asociacionismo, con base en una exposición de algunas ideas básicas que delinean el programa conductista; exposición que recorre algunos lugares ampliamente conocidos de esta doctrina. En este punto la estrategia consiste simplemente en lo siguiente (1) mostrar los principios básicos del conductismo, (2) exponer en dos palabras el conductismo de Watson, que sirve a Mead, a la vez como punto de partida y como punto de quiebre, (3)  señalar los puntos básicos que según Fodor, caracterizan al asociacionismo, y (4) mostrar cómo el conductismo de Watson, al acomodarse a estos puntos, puede ser formulado como una especie de asociacionismo. Posteriormente, expondré brevemente el conductismo social de Mead tratando de hacer énfasis en algunos puntos que salvarían a dicha posición, si bien no totalmente, por lo menos en alguna medida, de la acusación de asociacionismo (por lo menos en la medida en que se aparta del conductismo de Watson).  En particular mostraré que el conductismo social de Mead se aleja del marco asociacionista (se aleja precisamente del conductismo de Watson) en la medida en que puede dar cuenta del fenómeno de la productividad de la mente  al adoptar el paralelismo de Wundt; aunque, por su puesto, cae dentro de dicho  marco debido a que, al invertir el paralelismo de Wundt, se aparta del innatismo propio de las doctrinas mentalistas. Finalmente, intentaré mostrar que la adopción del paralelismo de Wundt por parte de Mead lo acerca bastante a una especie de teoría representacional de la mente (TRM), excepto, por supuesto, en la idea del innatismo&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;. La estrategia en este punto consistirá simplemente en mostrar que  las condiciones que debe cumplir una psicología de las actitudes proposicionales, expuestas por Fodor en el capítulo primero de Psicosemántica (Cfr. Fodor, 1994, cap. 1), consisten básicamente en la adopción de un paralelismo entre el carácter semántico y el carácter causal de lo mental, y que dicho paralelismo sólo se puede explicar por la postulación de una TRM.  La cuestión que queda sin resolver y que me parece de alguna relevancia es: ¿cómo se puede resolver el problema de la productividad de la mente sin aceptar en algún grado la idea de facultades psicológicas innatas?, en otras palabras, ¿cómo se puede mantener el paralelismo y a la vez aceptar en alguna medida la perspectiva constructivista del aprendizaje de conceptos heredada de la propuesta conductista?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Conductismo clásico.&lt;br /&gt;Las observaciones previas que llevaron a Pavlov a formular la teoría de los reflejos condicionados fueron realizadas durante investigaciones fisiológicas sobre la digestión. El equipo de experimentadores de Pavlov medía las cantidades de saliva segregada por un perro ante la presencia en la boca de distintos tipos de sustancias. En los experimentos se les presentaba a los perros distintos tipos de comida; cuanto más seca era ésta más saliva era producida. Estas reacciones constituyen reflejos automáticos o incondicionados, que están compuestos de estímulos incondicionados (sustancias presentadas en la boca en este caso) y de respuestas incondicionadas (salivación). Pavlov notó que los perros con mayor tiempo en el laboratorio comenzaban a salivar ante la vista del recipiente de comida o cuando escuchaban los pasos del experimentador en momentos previos a la realización del experimento. La salivación de los perros en estos casos no podía considerarse como una respuesta incondicionada pues no se presentaba antes de las condiciones a las que se había sometido al perro en el laboratorio, por lo tanto, dichas respuestas, debían ser “aprendidas”. Pavlov realizó experimentos en situaciones controladas para demostrar que los estímulos neutros con respecto a una respuesta (es decir, aquellos que no la provocan) pueden provocarla si son presentados antes del estímulo que las provoca. Por ejemplo, un estímulo neutro para la respuesta de salivación, como lo es el sonido de una campana, presentado invariablemente antes de presentarse una sustancia ácida (que sí causa mucha salivación) terminará por provocar la respuesta de salivación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El esquema de la teoría de los reflejos condicionados se resume en lo siguiente. Un reflejo incondicionado consta de un estímulo incondicionado y una respuesta incondicionada (EIC → RIC). Un reflejo condicionado consiste, en un primer momento, de un estímulo neutro (EN), es decir, un estímulo que no provoca la respuesta incondicionada. La presentación del EN previa a la presentación del EIC, y realizado de una manera reiterativa, ocasionará que el EN provoque la RIC. De esta manera, se crea un reflejo condicionado, que asocia un estímulo condicionado (EC), que antes era un EN, con una respuesta condicionada (RC). El proceso de condicionamiento se resume en la siguiente tabla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso 1.                              &lt;br /&gt;  EIC                      RIC                                  &lt;br /&gt; (Comida)                (Salivación)&lt;br /&gt;Paso 2.                               &lt;br /&gt;  EN           +              EIC                     RIC                                   &lt;br /&gt; (campana)               (Comida)                (Salivación)&lt;br /&gt;Paso 3.                        &lt;br /&gt;Repetir paso 2 varias veces.&lt;br /&gt;Paso 4.&lt;br /&gt;  EC                       RC                                    &lt;br /&gt; (Campana)              (Salivación)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; (Adaptado de Hock, 1992)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los conceptos básicos que utiliza el conductismo para la descripción del aprendizaje y control de la conducta son estímulo y respuesta. Un estímulo es “(...) un evento físico en el ambiente externo o interno de un organismo, [y] puede no tener funciones” (Staats, 1983, pág. 108). En otras palabras, un estímulo es o bien una modificación del medio en el que se encuentra un organismo o bien una modificación interna del organismo. El concepto de respuesta se refiere, en términos amplios, a alguna acción del organismo. Es difícil definir el término acción, o por lo menos encontrar un componente primitivo sobre el cual definirlo; no obstante, las acciones se consideran como las actividades de los órganos internos y glándulas de un organismo; por ejemplo, las contracciones y expansiones de los músculos, la actividad electroquímica del cerebro o la salivación provocada por las glándulas salivales. El principio del condicionamiento clásico de primer orden asegura que si un estímulo se asocia reiteradamente con un EIC, entonces el primer estímulo provocará la respuesta a la cual está asociado el EIC&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.2. El conductismo de Watson&lt;br /&gt;Según Watson los principios de la psicología animal podrían ser extendidos a la psicología humana.                                                                                                 Todas las actividades, incluso los comportamientos típicamente humanos,  pueden ser explicadas en términos de estimulo-respuesta. Watson recoge la labor de Pavlov en el estudio de la existencia de reflejos incondicionados o innatos y estímulos aprendidos o condicionados, estableciendo una diferencia entre conducta innata y aprendida. A partir de estos trabajos Watson propone a la conducta como objeto de estudio de la psicología, oponiéndose al método tradicional de los introspectistas (seguidores de la escuela de Wundt). En esta búsqueda de objetividad para la psicología, Watson pondrá en duda conceptos como "alma", "espíritu, "mente", "conciencia", considerando la explicación en términos de estimulo-respuesta  como substituta de las explicaciones  que apelan a términos mentalistas. El conductismo de Watson postula que la introspección por ser ante todo un método subjetivo, carece de validez científica, y en definitiva, en clara oposición a cualquier forma de innatismo y mentalismo, que la conducta siempre es aprendida en una mecánica de estímulo-respuesta. (Cfr. Mead, 1990)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Asociacionismo y conductismo.&lt;br /&gt;Según Fodor los asociacionistas comparten una doctrina positiva básica que se puede resumir en los siguientes  postulados:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.      En primer lugar, los asociacionistas aceptan un conjunto de elementos a partir de los cuales se construyen todas las estructuras psicológicas.&lt;br /&gt;2.      Los asociacionistas aceptan la existencia de una relación de asociación que se define sobre los anteriores elementos. Dicha propiedad de asociación entre los elementos puede aplicarse a su vez a los productos de las asociaciones; lo cual da origen a la distinción entre estructuras psicológicas elementales y complejas.&lt;br /&gt;3.      Existen ciertos principios o leyes  en virtud de los cuales el carácter de la experiencia determina cuales elementos serán asociados. Por lo general, tanto para el asociacionista de los reflejos se concibe que el principal de estos principios es el principio de contigüidad espacio temporal.  (Cfr. Fodor, 1986)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una exposición del conductismo de Watson aportada por Mead:&lt;br /&gt;“El campo de investigación del conductista ha sido, fue principalmente, el del niño pequeño, con quien los métodos empleados son precisamente los métodos de la psicología animal. El conductista trataba de describir cuáles son los procesos de la conducta y ver cómo pueden emplearse las actividades del niño para explicar las del adulto. Y es en este punto que el psicólogo hace aparecer los reflejos condicionados. Demuestra que mediante una simple asociación de ciertos estímulos, puede obtener resultados que no se seguirían  de dichos estímulos secundarios solamente. Este condicionamiento puede ser transportado a otros campos, tales como los del terror por parte de un niño. Se puede hacer que este experimente  temor hacia algo asociando el objeto con otros que producen terror. El mismo proceso puede ser empleado para explicar una conducta más complicada en la que asociamos elementos con ciertos acontecimientos que no están directamente relacionados con ellos, y elaborando este condicionamiento podemos, se cree, explicar los procesos más amplios  de razonamiento e inferencia. De esta manera, un proceso que pertenece a la psicología objetiva es llevado al campo que por lo general es estudiado en términos de introspección. O sea que, en lugar de decir –cuando tenemos ciertas experiencias- que tenemos ciertas ideas, y que dichas ideas involucran alguna otra cosa, decimos que determinada experiencia ha ocurrido al mismo tiempo que la primera experiencia, de modo que esta experiencia secundaria provoca ahora la reacción que pertenece ala experiencia primaria”. (Mead, 1990: 56-57. Los énfasis son míos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claramente una explicación al estilo del conductista descrito por Mead resulta ser de carácter asociacionista: (1) acepta un tipo de elementos básicos a partir de los cuales construir todas las estructuras psicológicas, a saber: los reflejos (E-R), (2) acepta la existencia de una relación de asociación que se define sobre los anteriores elementos, y (3) propone principios y leyes generales de asociación entre reflejos (E-R).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. El conductismo social de Mead: crítica al asociacionismo de Watson.&lt;br /&gt;Mead busca explicar la experiencia del individuo como el efecto que el grupo social produce sobre este. El propósito de Mead es lograr esta explicación partiendo desde un punto de vista conductista, abandonando la idea de una dotación innata mental y considerando el desarrollo de estructuras mentales por el desarrollo del individuo dentro del ámbito social. Sin embargo, pretende apartarse de una explicación conductista del estilo de Watson, aproximándose a un estudio de la experiencia del individuo a partir de la conducta interna y externa del individuo, y no simplemente a partir del estudio de la conducta observable. Para Mead, la psicología debe dar cuenta de la introspección de las experiencias que son privadas y subjetivas; debe dar cuenta de las cosas que Watson simplemente negaba: la imaginación, la conciencia. De hecho la psicología sólo es psicología si puede dar cuenta de aquello que pertenece experencialmente al individuo como individuo, y a lo cual se tiene sólo un acceso privado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto importante de Mead que lo distingue de la corriente conductista es la idea de que se puede dar cuenta de la experiencia “interna” qua experiencia interna. El punto que lo distingue de la corriente introspectista, es la idea de que se puede dar cuenta de esta experiencia “interna”,  desde el punto de vista del conductista, siempre que no se conciba al conductismo como una especie de explicación asociaciocinista  a la manera de Watson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la base de este tipo de explicación se encuentra la idea de que la conducta observable encuentra expresión en el interior del individuo. Parte de la conducta aparece en lo que Mead denomina “actitudes”, los comienzos de los actos. Si volvemos a dichas actitudes encontraremos que dan origen a toda clase de reacciones. La silla, puede ser, por ejemplo, un objeto que sirve para sentarse, un objeto que puede ser lanzado, un objeto que puede ser puesto contra una puerta para trancarla. Si queremos dar cuenta de la manera como logramos el reconocimiento de objetos como una silla, como objeto que sirve para sentarse,  como objeto que sirve para trancar la puerta, etc. tenemos que buscar en el sistema nervioso central del organismo toda una serie de centros nerviosos interconectados que representen las posibles reacciones del individuo ante el objeto. La representación de una serie de posibles actitudes en el interior del organismo constituye el comienzo del acto&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El conductismo social de Mead parte de la idea de que la conducta de un individuo sólo puede ser entendida en términos de la conducta del todo social. La conducta de cada uno de los distintos individuos que componen el grupo se intenta explicar en términos de la conducta organizada del grupo social, y no al revés. En este sentido, el acto social (unidad de explicación adoptada por Mead) debe ser tomado como un todo dinámico ninguna de las partes del cual puede ser entendida por sí misma. El acto es el dato fundamental del conductismo social de Mead y tiene a la vez una fase interna y otra externa. Mead a diferencia de Watson (1) reconoce las partes del acto que aparecen en la experiencia interna, (2) no concibe un conjunto de elementos primarios, como partes de un  todo, a partir de los cuales se construye el acto, (3) acepta el problema fundamental de la psicología humana como el problema de aquellas estructuras que se encuentran  relacionadas con el campo que abre la introspección, (4) apela al paralelismo de Wundt para dar cuenta del punto (3): si queremos usar la psicología conductista para explicar la conducta conciente y el problema de la productividad de la mente, tenemos que tomar en cuenta no sólo el acto social completo, sino también lo que ocurre en el sistema nerviosos central como comienzo del acto. (5) propone que la organización del acto de en términos de actitudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe una organización del acto en términos de actitudes, que será responsable de los actos. Una organización que representa no sólo lo que está ocurriendo inmediatamente sino también las etapas posteriores que ocurrirán. Podemos reconocer en tal actitud general hacia un objeto  una actitud que representa reacciones alternativas. Si buscamos esa idea en un sistema nervioso central tendremos que buscarla en la conexión entre las neuronas. Existen series completas de conexiones, de tal carácter, que podemos actuar de muchas formas distintas, y esas conexiones posibles tienen su efecto sobre la forma en que actuamos. De esta manera es posible explicar toda una serie de reacciones posibles que un individuo puede mantener (ante algún objeto), que son el origen de las ideas que tiene el organismo (acerca de dicho objeto). En ese sentido  podemos encontrar en él comienzo del acto, las bases para explicar el surgimiento  de “silla” como una idea o como un concepto. (Cfr. Mead, 1990)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En palabras de Mead:&lt;br /&gt;“La psicología que pone el acento del paralelismo tiene que ser distinguida de la psicología que considera ciertos estados de la conciencia como existentes en el espíritu del individuo y como sucediéndose los unos a los otros de acuerdo con sus propias leyes de asociación…La doctrina de la asociación era la doctrina psicológica dominante; trataba la experiencia estática, antes que la dinámica. La penetración del aspecto psicológico, cada vez más profundamente en el sistema nervioso central  demostró que existen varias series  completas de experiencias que podrían ser llamadas sensaciones y que sin embargo pueden ser sumamente distintas a las que pueden ser consideradas estáticas…Se reconocía, cada vez más, que había una gran parte de nuestra experiencia que era dinámica… Wilhelm Wundt encaró  este problema desde el punto de vista de esa clase de psicología, que ofrecía una clave por medio de la cual se podían seguir esas experiencias dinámicas hasta el mecanismo del propio organismo. El tratamiento que se había dado al sistema nervioso central y a sus nervios sensoriales y motores había sido el de llevar  una corriente nerviosa a un sistema nervioso central, el que a su vez era responsable por una sensación que se daba en la conciencia…El enfoque resultante  lo es desde el punto de vista de la conducta misma, y aquí aparece el principio del paralelismo. Lo que ocurre en la conciencia corre paralelamente a lo que ocurre en el sistema nervioso central. Es necesario estudiar el contenido de la forma&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt; desde el punto de vista fisiológico y psicológico.” (Mead, 1990: 64-65)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La introducción del paralelismo posibilita una explicación mucho más completa de la conducta del individuo en términos fisiológicos. El paralelismo consiste en encontrar analogías entre la acción y los contenidos experimentales. Así, lo que ocurre en la conciencia se pone en relación directa con las operaciones claramente causales del cuerpo. Finalmente, Mead puede explicar la productividad de la mente, al considerar precisamente que el organismo se representa una serie de posibles cursos de acción, por medio de una serie de conexiones neuronales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Conclusión.&lt;br /&gt;Lo que quiero decir es que el paralelismo está comprometido con dos puntos básicos, la preservación de relaciones semánticas que tienen lugar entre las actitudes y la preservación de propiedades causales que tienen lugar entre lo que ocurre en el individuo y la acción que realiza  (lo poderes causales que tiene el aspecto mental sobre la conducta). Es en esto precisamente en lo que radica la esencia de una psicología de las actitudes: hay un paralelismo sorprendente entre las relaciones causales que tienen lugar en los estados mentales  y las relaciones semánticas que tienen lugar entre las actitudes. Así, podemos dar una explicación alternativa a la idea de que se puede explicar la capacidad racional de los organismos humanos a partir de relaciones causales entre elementos primarios que reconocen “leyes de asociación”. Esta alternativa al asociacionismo parece entrañar estrechamente la idea de un mecanismo general que permita la representación de una serie de actitudes posibles hacia un objeto determinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, si tener una actitud proposicional supone tener una relación con representaciones, podemos entonces tener un apoyo para conectar las propiedades semánticas con las propiedades causales de lo mental.  En acuerdo con el paralelismo observado en Mead, el apoyo para conectar las propiedades semánticas con las propiedades causales para el caso de los pensamientos, podría provenir (espero, no de manera muy ecléctica) de  la teoría representacional de la mente (TRM) de Fodor. La TRM propone un mecanismo plausible para explicar esta relación entre las propiedades semánticas y las propiedades causales de lo mental, al considerar en serio la metáfora del ordenador. La metáfora de los ordenadores nos permite, en principio, dar cuenta de cómo conectar las propiedades semánticas de símbolos con sus propiedades causales, por medio de las propiedades sintácticas de dichos símbolos. Una explicación de estilo diría algo más o menos como lo siguiente: las propiedades semánticas de lo mental se conectan con las propiedades causales por medio de la postulación de propiedades sintácticas de las representaciones (por medio de la postulación de un sistema representacional como un sistema de símbolos pertenecientes a un lenguaje).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La TRM en esencia afirma que (1) la actitud en que se encuentra un organismo ante una proposición puede ser explicada como una relación que mantiene un organismo con una representación mental, (2) los procesos mentales son secuencias causales de instancias de representaciones mentales, (3) se puede dar cuenta del paralelismo entre las relaciones causales que tienen lugar en los estados mentales  y las relaciones semánticas que tienen lugar entre las actitudes,  tomando a las representaciones mentales como entidades con propiedades simbólicas (la postulación de un lenguaje del pensamiento). Por su puesto Mead, ni pudo haber considerado la metáfora del ordenador, ni está comprometido con la idea de representaciones mentales como símbolos de un lenguaje interno del pensamiento (que como tal tienen ciertas propiedades sintácticas y semánticas), sin embargo, parece encontrarse muy cerca de la tesis representacional de la mente, al suponer que existe un cierto paralelismo entre los procesos del sistema nervioso central y el contenido psicológico de un organismo. Además, parece estar muy cerca de la idea de que la relación en que se encuentra un organismo ante una actitud puede ser explicada como una relación que mantiene un organismo con una representación mental, al suponer que por ejemplo es la actitud que yo tengo hacia una silla, el reconocimiento de la silla como un objeto que sirve para sentarse, junto con una serie de actitudes posibles que mantengo hacia el mismo objeto, lo que da origen a la idea de silla, y es esta actitud la que abre el espectro a posibles cursos de acción que deben estar representados en el sistema nervioso central por la conexión entre centros nerviosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de lo dicho en el párrafo anterior, una diferencia que aparta bastante a Mead del tipo de teoría representacional postulada por Fodor, es la idea de que las estructuras mentales no se encuentran determinadas de manera innata en el organismo sino que son el producto de una dinámica social.  Esta última idea lo acerca bastante al modelo asociacionista, el cual, como dijimos anteriormente, considera que la ontogénesis de las estructuras viene determinada por  mecanismos de aprendizaje y no de manera innata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Bibliografía&lt;br /&gt;Fodor, Jerry; El lenguaje del pensamiento. Alianza Editorial. Madrid, 1984.&lt;br /&gt;_________;  La modularidad de la mente. Morata. Madrid, 1986.&lt;br /&gt;_________;  Psicosemántica: el problema del significado en la filosofía de la mente. Tecnos. Madrid, 1994.&lt;br /&gt;_________; Conceptos: donde la ciencia cognitiva se equivocó. Gedisa. Madrid, 1998.&lt;br /&gt;_________; “Propositional attitudes”. En: Representation. MIT Press. Cambridge, Mass, 1981.&lt;br /&gt;Gardner, Howard. La nueva ciencia de la mente: historia de la revolución cognitiva. Paidós. Barcelona, 1996.&lt;br /&gt;Hock, Roger; Forty studies that changed psychology. Prentice  Hall. New Jersey, 1995.&lt;br /&gt;Mead, George H.;  Mind, self and society. The university of Chicago press. Chicago, 1967.&lt;br /&gt;______________; Espíritu, persona y sociedad. (Traducción: Florial Mazia). Paidós. México, 1990.&lt;br /&gt;Putnam, Hilary. Representación y realidad. Gedisa. Barcelona, 1995.&lt;br /&gt;Staats, A. W.; Aprendizaje, lenguaje y cognición. Editorial Trillas. México, 1983. &lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; El problema de la productividad de la mente consiste en el problema de dar cuanta de la capacidad de un organismo humano para producir o comprender opciones de conducta apropiadas a un tipo de situación con la cual nunca se ha encontrado previamente o en la cual no ha recibido ningún adiestramiento específico. Similarmente, el problema de la productividad de un lenguaje se puede  entender como el problema de producir o comprender oraciones en una lengua sin haber recibido ningún adiestramiento específico.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Y en la idea de la equipotencialidad de los centros nerviosos, pero este punto no me interesa por el momento. &lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; La explicación aportada por el conductismo clásico se diferencia ampliamente de la explicación aportada por el neoconductismo de Skinner (sin embargo ambas pueden ser cobijadas bajo el rótulo de “asociacionismo”). El condicionamiento operante, desarrollado por B.F Skinner, explica la conducta basado en el siguiente método: dado un estimulo se produce una respuesta  involuntaria que puede ser reforzada de manera positiva o negativa provocando que la conducta se fortalezca. Uno de los experimentos clásicos de Skinner, denominado la "Caja de Skinner", ejemplifica bastante bien esta situación: un roedor, que ha sido privado de alimento durante unas horas, se desplaza de un lado a otro, apoyando su cuerpo en los costados de la caja, rasguñando la pared. En algún momento,  una palanca, entre una serie de estas, es accionada por el roedor de manera involuntaria, provocando que algún tipo de alimento caiga en la caja. Este proceso se repite varias veces hasta que el roedor descubre que el hecho de accionar la palanca, conducta que en un momento era accidental, es retribuido con una recompensa. La acción por la cual obtiene alimento el roedor se irá repitiendo con mayor frecuencia, dejando de lado aquellas acciones en las que no es recompensado. El refuerzo (el alimento) es el que conduce a repetir esta conducta que en un momento era accidental. El término "refuerzo" puede ser definido como aquel estimulo que al aumentar o disminuir, aumenta la posibilidad de una respuesta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una diferencia básica entre el condicionamiento clásico y el condicionamiento operante consiste en que, mientras el primero condiciona al organismo para reaccionar ante un estimulo que se considera neutro en un principio, en el segundo se condiciona al organismo para  producir una respuesta que se considera accidental en un principio. En otras palabras, mientras la mecánica del primero consiste en asociar constantemente un estimulo incondicionado a un estimulo neutro, de tal manera que el organismo remplace el estimulo neutro por el estimulo incondicionado, la mecánica del segundo consiste en reforzar una respuesta accidental asociando a ella un estimulo reforzante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;&lt;/a&gt;Dice Mead: “Parte de esta conducta aparece en lo que podemos denominar “actitudes”, los comienzos de los actos. Y bien, si volvemos a dichas actitudes, encontraremos que dan origen a toda clase de reacciones. El telescopio en manos de un novicio, no es un telescopio en el sentido en que lo es para los que están en la cima del monte Wilson. Si queremos seguir las huellas  de las reacciones de un astrónomo, tenemos que volver a su sistema nervioso central, a toda una serie de neuronas; y allí encontraremos algo que responde a la forma exacta en que el astroso encara el instrumento en ciertas condiciones. Este es el comienzo del acto; es una parte del acto. El acto externo que observamos constituye una parte del proceso que se ha iniciado en el interior; los valores que decimos que el instrumento tiene son valores gracias  a la relación del objeto con la persona que adopta esa clase de actitud. Si una persona no tuviese ese sistema nervioso central, el instrumento no tendría valor ninguno, no sería un telescopio… parte del acto reside dentro del organismo y sólo más tarde cobra expresión, Watson ha pasado por alto este aspecto de la conducta. Dentro del acto mismo existe un campo que no es externo, sino que pertenece al acto, y hay características de esa conducta orgánica interna que se revelan en nuestras actitudes, especialmente en el habla. Si nuestro punto de vista conductista tiene en cuenta dichas actitudes descubrimos que se puede abarcar el campo de la psicología.” (Mead, 1990:53)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Entiendo que por “forma” Mead alude a un organismo o un individuo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112477477101929245?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112477477101929245/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112477477101929245&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477477101929245'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477477101929245'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/08/asociacionismo-y-paralelismo-en-mead.html' title='Asociacionismo y paralelismo en Mead'/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112477460581702183</id><published>2005-08-22T22:23:00.000-07:00</published><updated>2005-08-22T22:23:25.820-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/popper1.jpg'&gt;&lt;img border='0' style='border:1px solid #000000; margin:2px' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/320/popper1.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Popper&amp;nbsp;&lt;a href='http://picasa.google.com/' target='ext'&gt;&lt;img src='http://photos1.blogger.com/pbp.gif' alt='Posted by Picasa' border='0' style='border:0px;padding:0px;background:transparent;' align='absmiddle'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112477460581702183?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112477460581702183/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112477460581702183&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477460581702183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477460581702183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/08/popper.html' title=''/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112477468069925160</id><published>2005-08-22T22:21:00.000-07:00</published><updated>2005-08-22T22:24:40.716-07:00</updated><title type='text'>Dretske y la naturalización del contenido</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Universidad Nacional de Colombia.&lt;br /&gt;Centro de investigación en epistemología y lógica contemporánea (CILEC).&lt;br /&gt;Grupo de investigación en intencionalidad y semántica (GEIST).&lt;br /&gt;Carlos Mario Márquez Sosa&lt;br /&gt;Iván Darío Muñoz Quevedo&lt;br /&gt;José Tovar&lt;br /&gt;Primer informe de avance.&lt;br /&gt;Febrero de 2005.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La naturalización dretskiana de la Mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dretske se propone dar una explicación naturalista del contenido intencional de lo mental a través de una explicación, también naturalista, de la representación mental; para ello, comenzará por redefinir la noción de representación por medio del término “función”, enmarcado en una teoría informacional de la realidad, de modo que pueda llevarse a cabo una investigación objetiva de la representación, de su contenido, y de su relación con el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I.&lt;br /&gt;El punto de partida de Dretske es la tesis representacional&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; de lo mental; pero, a diferencia de la explicación representacionalista a la manera clásica que no logra abarcar ámbitos como el aspecto cualitativo de la experiencia (los qualia) -el aspecto puramente sensorial- ni logra dar cuenta de problemas como el de la representación errónea, Dretske introduce su propia versión de lo que son las representaciones haciendo uso de la noción de función. Según Dretske todos los hechos mentales son hechos representacionales; y, a su vez,  todos los hechos representacionales son hechos acerca de funciones informacionales. Dretske redefine la noción de representación en los siguientes términos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Un sistema S representa una propiedad F si y sólo si tiene la función de indicar (proveer información acerca de) la F de un cierto dominio de objetos. La forma en que S lleva a cabo esta función es ocupando diferentes estados s1, s2,…sn que corresponden a diferentes valores determinados f1,f2,…fn, de F.” (Dretske, 1995, p. 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El velocímetro de un carro, por ejemplo, representa la velocidad del carro porque tiene la función de indicar la velocidad del carro. La forma en que el velocímetro lleva a cabo esta función es ocupando diferentes estados que corresponden a diferentes valores de la velocidad del carro. La función de representación en este caso, no sólo se aplica al sistema total S, sino también a los diferentes estados que toma S al representar la propiedad F de k. El sistema completo tiene la función de indicar F de k, mientras que, los diferentes estados tienen la función de indicar los diferentes valores determinados de F de k.  &lt;br /&gt;Esta forma de definir un sistema representacional como aquello que tiene la función de proveer cierta información (y no otra) –introduce un elemento normativo en el concepto de representación, por medio del cual se puede dar cuenta de la representación errónea. Bajo este enfoque, no puede haber representación si no hay función&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;; i.e., si el sistema no tiene una función determinada, entonces no puede representar. O, puesto en otras palabras, la información importante respecto a un sistema representacional no es qué información da, sino qué información se supone que debe dar  (Qué información se supone que está diseñado para dar). &lt;br /&gt;No todos los eventos que portan información tienen la función de llevar esa información (o incluso de llevar cualquier información).  Si el sistema X no tiene la función de dar información sobre la propiedad Z, entonces no puede representar Z.  Y sólo si tiene tal función, puede fallar en su ejecución. Sólo si es posible una representación puede haber una representación errónea. O, en otras palabras, no hay representación errónea si no hay representación (si no hay función).  &lt;br /&gt;Ahora bien, un sistema representa erróneamente una propiedad F de un k, en el caso en que indique de forma incorrecta lo que se supone que debe indicar. Así por ejemplo, en el caso en que el velocímetro indique “60” cuando el carro se mueve a una velocidad de 50 km/h, o en el caso en que no indique “60” cuando el carro se mueve a una velocidad de 60 km/h, diremos que el sistema indica de forma incorrecta lo que se supone que debe indicar, y en este sentido, diremos que representa erróneamente lo que se supone que debe representar.  El funcionamiento incorrecto del sistema  permite explicar los casos de representación errónea.  Es el carácter nómico de la definición de Dretske de representación el que permite dar cuenta de la representación errónea.  Así, la definición de representación se formula del siguiente modo: S representa la propiedad  F  de un k si y sólo si, debe indicar la propiedad F de un k. Y, en tales términos, resulta que S representa erróneamente la propiedad F de un objeto k, si no indica lo que debe indicar.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. &lt;br /&gt;Dretske está comprometido con la búsqueda de una explicación naturalista de la mente.  Sin embargo, su intento aboga también por un tipo de explicación no reduccionista. Es cierto que la mente está en el cerebro, pero no en el sentido en que la oruga está encima del hongo, o el gato sobre la alfombra, sino en el sentido en que un cuento está en un libro, o en que la Historia está en un libro de Historia.  Esta distinción entre mente y cerebro es clave para entender esta propuesta.  Para Dretske ninguna información detallada del funcionamiento del cerebro es suficiente para explicar el funcionamiento de la mente, cuya principal labor es manipular y hacer uso de representaciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El conocimiento de la mente, de los hechos mentales, es, de acuerdo a la tesis representacionalista, conocimiento de hechos representacionales, no simplemente de hechos acerca de las representaciones mentales” (MFI, 13).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal distinción (entre hechos representacionales y hechos acerca de la representación), como veremos es, para Dretske, análoga a la distinción mente – cerebro. Los hechos representacionales son aquellos que se refieren a lo que un sistema y sus estados deben representar, a la función que deben ejecutar, a la información que deben portar. Los hechos sobre las representaciones son aquellos que tienen que ver con las características que permiten al sistema ejecutar su función. Así por ejemplo un hecho representacional es que el estado del velocímetro en que la aguja señala “60” indica que el carro va a 60 km/h; mientras que  un hecho acerca de esta representación puede ser, que el velocímetro ejecuta esta función por medio de un cable que se conecta con el eje y transmite información acerca de la velocidad.   En términos mentalistas, el contenido de una creencia sería un hecho representacional, mientras que la descripción del correlato neuronal de tal creencia sería un hecho acerca de la representación.&lt;br /&gt;Así pues, la pregunta por qué tipo de representación es una representación mental se convierte, en términos funcionales, en la pregunta por qué función está involucrada, i.e., qué tipo de información es la que se supone debe llevar una representación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III.&lt;br /&gt;Al interior de la determinación de los hechos representacionales como hechos acerca de funciones representacionales, Dretske marca una distinción entre lo que denomina representaciones naturales y representaciones convencionales.&lt;br /&gt;Se dice que la función de un sistema es indicar F de k, si  el sistema está diseñado para indicar F de k. Existen sin embargo diferentes fuentes de diseño, cada una de la cuales determina una clase diferente de función. Las funciones pueden ser convencionales, si existe alguien externo al sistema que determina de forma convencional la función que el sistema debe cumplir. En este caso el diseñador o los usuarios determinan la función del sistema -como sería por ejemplo el caso de los instrumentos artificiales o de los signos del lenguaje. O bien, las funciones pueden ser naturalmente adquiridas, si el sistema tiene la función de indicar F de k sin que nadie haya determinado esta función -como sería el caso de los sistemas sensoriales.&lt;br /&gt;La teoría representacional tal como la presenta Dretske, asume que existen funciones, y por tanto, representaciones naturalmente adquiridas. Ciertos mecanismos biológicos entre los que se cuentan los órganos del cuerpo pueden haber adquirido naturalmente cierta función sin que hayan sido diseñados por nadie para hacerla (y esto vale desde amebas hasta humanos)&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;. En el caso de sistemas vivos, tales funciones fueron adquiridas dada cierta historia evolutiva. Puede ocurrir, sin embargo, que un sistema tenga funciones que no hayan sido desarrolladas naturalmente. En tal caso se hablará de funciones asignadas, de manera convencional, por algún observador externo al sistema o por medios como el aprendizaje, por ejemplo.  Los sistemas con funciones naturalmente adquiridas proporcionan representaciones adquiridas mientras que los sistemas con funciones convencionalmente asignadas proporcionan representaciones convencionales. Así, la función (naturalmente adquirida, por procesos evolutivos) de los sistemas sensoriales es proveer información sobre el mundo. Por ello afirma Dretske que la representación sensorial es una especie de representación natural y los estados internos producidos por los sentidos al ejecutar su función son intrínsecamente intencionales, ya que  aquello que informan no depende de nosotros&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;La introducción de una definición de representaciones naturales, derivada de la noción de signo natural&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;, permite a Dretske explicar la representación como un fenómeno original y no derivado. En este sentido los estados mentales, a diferencia de los signos del lenguaje, en tanto caen dentro de la clase de representaciones naturales, tendrían una intencionalidad original, no derivada de nosotros ni de nadie más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Dretske señala la independencia que existe entre las propiedades representadas de un objeto y los objetos así representados, esto es, la independencia entre las funciones de indicación de un sistema y el objeto que es referente de dichas funciones de indicación, o más exactamente, la independencia entre el contenido de la representación y el referente de la representación. Las propiedades que debe indicar un estado son identificadas con el sentido de la representación, mientras que el objeto cuyas propiedades son representadas es identificado con la referencia de la representación.   Una representación de un objeto k como F, implica que hay algo que es el referente de la representación (la representación es de k) y algo que es el sentido de la representación (se representa k como F). El punto aquí es que  las propiedades representadas de un objeto no determinan el objeto representado (el sentido no determina la referencia). Lo que determina la referencia de una experiencia sensorial es una relación causal externa C, y dicha relación no determina el contenido de la representación.  Lo que se representa son propiedades, no objetos.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Al hablar de este modo de la relación causal C, entre un sistema representacional S y un objeto K, como la forma de determinar que k es el referente de las representaciones de S, no nos encontramos ante un hecho representacional, en la medida en que la referencia a K no hace parte de la función de indicación de S; nos encontramos ante un hecho sobre las representaciones. Sin embargo, El que k sea referente de las representaciones de S implica que S representa alguna propiedad F de K, lo cual sí es un hecho representacional.&lt;br /&gt;Esta distinción entre propiedades representadas y objetos representados permite  distinguir entre dos formas de representación errónea. Una representación es errónea cuando un sistema representa una propiedad F de k, que k no tiene. O bien, cuando un sistema representa  una propiedad F de k, y no hay un tal k. En algunos casos las experiencias de una propiedad F de k pueden ser producto de una percepción errónea, porque S representa una propiedad que k no tiene. Otras veces las experiencias de una propiedad F de k pueden presentarse ante un objeto diferente de k o sin la presencia de ningún objeto; en este caso, S representa una propiedad F de k, cuando no hay tal k.&lt;br /&gt;La explicación de la representación errónea por medio de una teoría representacional como la Dretske, no depende entonces solamente del hecho de que se pueda determinar aquello que tiene por función indicar un sistema, depende además de la existencia de una relación causal entre un objeto k y la representación que el sistema tiene acerca de ese objeto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V.&lt;br /&gt;Siguiendo lo anterior, Dretske se ve comprometido con un externalismo que procura oponerse a la idea defendida por Nagel y otros (entre ellos Searle), de la subjetividad de lo mental y la imposibilidad de un análisis objetivo de la conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“(…) aunque las representaciones están en la cabeza, los hechos que las hacen representaciones –y así, los hechos que las hacen mentales– están por fuera de la cabeza” (MFI, 124).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Dretske, la experiencia es un tipo especial de representación (uno no conceptual), y el aspecto cualitativo de la experiencia es constituido por las propiedades que los objetos tienen en tanto son representados.  En otras palabras: la representación es representación de propiedades, no de objetos.  Tales propiedades de los objetos en tanto representados no dependen de ningún sujeto, pues se trata de propiedades informacionales.  La información está ahí, en el mundo.  No hay una cierta información a la que el sujeto tenga acceso privilegiado.  La esfera subjetiva se alcanza a través de introspección, y la introspección es una representación adquirida (conceptual). Es decir, la subjetividad se alcanza a través de la objetividad. Si no tengo un lenguaje no puedo hacer introspección, si no tengo conceptos, no puedo hacer introspección.  El sujeto reconoce su experiencia, al hacer instrospección, como experiencia de un objeto determinado, y nunca tiene acceso a algo como “la experiencia del sujeto en sí”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;[7]&lt;/a&gt;.  Así, sin objeto de la experiencia, no podría hacer instrospección; pero, como vimos ya, el objeto de la experiencia no es un objeto sino un conjunto de propiedades fenomenológicas.  Tales propiedades son detectadas por sistemas con funciones informacionales.  En tanto la información es algo objetivo, que no depende del sujeto, concebir las representaciones como producto de funciones informacionales permite estudiarlas objetivamente, quitándoles el velo que los internalistas le colocan sosteniendo que existe una esfera de acceso exclusivo del sujeto.  Así, incluso los qualia son tratados, en la investigación de Dretske, desde una perspectiva objetiva, que permite explicarlos desde una perspectiva naturalizada. Mejor dicho, un estudio de las representaciones mentales en términos funcionales, permite abordar un estudio de lo subjetivo con criterios objetivos, pues el acceso a lo subjetivo se alcanza únicamente a través de lo objetivo&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn8" name="_ftnref8"&gt;[8]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;La experiencia (lo que llamaríamos la experiencia sensible) está relacionada con representaciones sistémicas; mientras que el pensamiento está relacionado con representaciones adquiridas&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn9" name="_ftnref9"&gt;[9]&lt;/a&gt;.  El punto aquí es que si la experiencia es una representación no conceptual, entonces se trata de una representación que no requiere conciencia de su existencia para su uso por parte de un sistema.  La información se transmite y se utiliza eficientemente aún sin una mente que la “comprenda”.  Más aún, un sujeto (como un hombre) que tiene experiencias, no tiene un aspecto subjetivo consciente de esa experiencia&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn10" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn10" name="_ftnref10"&gt;[10]&lt;/a&gt;.  Las propiedades de la experiencia son cognoscibles objetivamente de modo que el sujeto de una experiencia particular no tiene acceso privilegiado a ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI.&lt;br /&gt;En concreto, Dretske responde a la pregunta por cómo una teoría representacional de la mente de este estilo puede dar cuenta de los principales aspectos de la intencionalidad de los estados mentales, de la siguiente manera:    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La TRM de Dretske responde por la capacidad de representación errónea de la siguiente manera: Si decimos que los hechos mentales son hechos representacionales y si a continuación decimos que las representaciones mentales son funciones representacionales naturales sistémicas o adquiridas, podemos dar cuenta de la representación errónea apelando al funcionamiento incorrecto del sistema, sin derivar el carácter intencional de  la representación de nuestra propia intencionalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La TRM de Dretske da cuenta de la propiedad que denominamos “Aboutness”, propia de los estados mentales, de la siguiente manera: Los estados mentales pueden ser acerca de algo, en la medida en que son acerca de un objeto, o en la medida en que son acerca de las propiedades de un objeto. Pueden ser acerca de las propiedades de un objeto incluso cuando no exista tal objeto  En el primer caso,  el que un estado mental sea acerca de un objeto se explica por medio de una relación causal  entre las representaciones del sistema y el referente de éstas representaciones. Sin embargo, los estados mentales son acerca de k no solamente por el hecho de que exista  una relación causal entre S y k, sino porque además el sistema representacional tiene la función de indicar F de k. En el segundo caso, el estado mental es acerca de las propiedades, y el contenido de la representación es identificable con estas propiedades, los estados mentales son acerca de las propiedades de k, porque S tiene la función de indicar F de k.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La TRM de Dretske da cuenta de la propiedad que denominamos “Direccionalidad”, propia de los estados mentales, de la siguiente manera: La experiencia siempre busca referirse a algún hecho u objeto, determinando el referente de la representación cuando el referente existe. Si se ve la direccionalidad como este aspecto subjetivo de la experiencia, los estados mentales simplemente no la poseen. No existe nada en la experiencia que determine el referente de la representación. Si no se ve la direccionalidad como este aspecto subjetivo, sino como una relación con el contexto, entones la direccionalidad sería exactamente lo mismo que “aboutness”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII.&lt;br /&gt;La relevancia del planteamiento dretskiano para el proyecto de GEIST, radica en la manera como Dretske plantea la conexión entre el mundo y los contenidos mentales. La idea de que un sistema tenga como función aportar información a un organismo, y de que sus estados covaríen con los de aquello de lo cual aporta información intenta dar cuenta de la manera como se fija el contenido de las representaciones mentales, esto es, da cuenta justamente de la manera como la mente se relaciona con el mundo desde una perspectiva naturalizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;Si tomamos en cuenta que, según el propio Dretske, para que se pueda dar una explicación representacional de la mente se debe poder explicar la representación como un fenómeno original y no derivado, y la capacidad de formar representaciones erróneas, la teoría representacional de la mente de Dretske se sostiene sobre dos pilares principales: (1) la idea de que se puede dar una explicación de la representación como un fenómeno original con base en la noción de representación natural, i.e. con base en la noción de signo natural, y (2)  la idea de que se puede explicar la representación errónea por medio del carácter nómico de la definición de representación&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn11" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftn11" name="_ftnref11"&gt;[11]&lt;/a&gt;. En este punto encontramos dos problemas, a saber: (1) No existe una noción clara de signo natural, que no suponga que toda relación nomológica entre objetos pueda dar origen a una relación de representación natural, i.e., ya que A causa B, A es signo natural de B. (2) La explicación de los casos de representación errónea supone el hecho de que podamos determinar cuál es la función que debe cumplir el sistema (Este problema es mejor conocido como el problema de la indeterminación de la función).      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Que reza: “todo hecho mental es un hecho representacional, y todo hecho representacional es un hecho acerca de funciones informacionales”.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Aunque sí puede haber información sin función (el humo provee información sobre la dirección del viento, pero esa no es su función, por lo que el humo no representa la dirección del viento).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; "una función biológica consiste en que los elementos de Y (rasgos, efectos) son resultado (están en función de) la acción (o adaptación) de un dispositivo X.  Por ejemplo, 'la función del corazón es bombear sangre' significa, en términos de adaptación, no que el corazón haya sido diseñado para un fin: bombear sangre, sino que el corazón de los mamíferos es actualmente una adaptación para bombear sangre” (Comp., 282).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Esto es parte importante de los argumentos que se pueden esgrimir desde esta teoría a favor del externalismo.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; [Definir signo natural y hablar del problema que trae esta noción]&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; [Tesis externalista]&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref7" name="_ftn7"&gt;[7]&lt;/a&gt; “(…) los sistemas representacionales tienen la función de suplir información acerca del mundo, no acerca de sí mismos” (NTM, 57).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref8" name="_ftn8"&gt;[8]&lt;/a&gt; Nótese que esto puede verse como una tesis naturalista de apoyo a la idea de que los procesos  mentales superiores son internalizados, esto es, son primero procesos exteriores.  Mejor dicho, en principio se puede pensar que Dretske estaría de acuerdo con Vigotsky y con Ramos respecto a que la vida mental se construye socialmente.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref9" name="_ftn9"&gt;[9]&lt;/a&gt; Todas las representaciones son estados o eventos particulares.  Tales instancias particulares de representación pueden tener dos diferentes fuentes para sus posibles funciones indicativas.  La función puede derivarse o bien del sistema del cual el estado es un estado, o bien del tipo de estado del cual tal instancia es tal.  Si lo primero, las funciones indicativas son Sistémicas; si lo segundo, son Adquiridas.  Un estado representacional puede representar de ambas maneras, pero puede que lo que represente sistémicamente no sea lo mismo que lo que represente adquiridamente.  Dretske coloca un ejemplo para ilustrar esta diferencia: supóngase que se tiene el mismo velocímetro para dos carros cuyas llantas tienen diámetros diferentes.  El estado en que el velocímetro apunta al punto opuesto al cero representa, para cada carro, velocidades diferentes; pero la función de ese estado del sistema es la misma en ambos casos.  El estado del sistema en que la aguja señala X tiene la misma función sistémica en ambos casos (indicar la tasa de rotación del eje en revoluciones por minuto); pero la función adquirida es diferente, pues en un carro señalará un valor y en el otro, otro.  “Las experiencias se identifican con estados cuyas propiedades representacionales son sistémicas, y el pensamiento (los estados conceptuales en general) son estados cuyas propiedades representacionales son adquiridas” (NTM, 15).    &lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn10" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref10" name="_ftn10"&gt;[10]&lt;/a&gt; Más aún, la manera en que una experiencia representa sistémicamente el mundo está prefijada por la función biológica del sistema al que pertenece.  Nuestros sistemas sensoriales vienen ya “cableados” (hardwired) de una manera específica, de modo que las representaciones sistémicas son inmodificables (Cuando veo algo rojo, tengo –inevitablemente– la experiencia de rojo, así no lo vea como rojo o como “el color de una fresa”, etc.).  El aspecto cualitativo de los estados sensoriales es determinado filogenéticamente (las funciones indicativas sistémicas).  Pero si bien no podemos cambiar el carácter representacional sistémico de la experiencia, sí podemos “calibrar” el carácter representacional adquirido, a través del aprendizaje.  La manera en que una creencia representa el mundo es ontogenéticamente determinada, i.e., las funciones indicadoras adquiridas pueden ser modificadas.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn11" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=15621622#_ftnref11" name="_ftn11"&gt;[11]&lt;/a&gt; Este carácter nómico podría presentarse, como ya lo hemos mencionado, en estos términos: sin función no hay representación, y si hay función, habrá representación. Si el sistema S tiene la función de representar la propiedad F de k, entonces necesariamente los estados s de S representarán (correcta o erróneamente) F de k.  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112477468069925160?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112477468069925160/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112477468069925160&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477468069925160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477468069925160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/08/dretske-y-la-naturalizacin-del.html' title='Dretske y la naturalización del contenido'/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112477442629682978</id><published>2005-08-22T22:19:00.000-07:00</published><updated>2005-08-22T22:20:26.330-07:00</updated><title type='text'>Fodor.  La modularidad de la mente</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA&lt;br /&gt;FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS&lt;br /&gt;DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA&lt;br /&gt;CARLOS MARIO MÁRQUEZ SOSA&lt;br /&gt;LA MODULARIDAD DE LA MENTE (Parte I, II, III.1-III.5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;0. Introducción.&lt;br /&gt;Según la doctrina mentalísta ortodoxa la organización de la conducta puede ser explicada a partir de la explicación de la estructura de la mente, en tanto se aprecie entre ambas estructuras una relación semejante a la que guarda una causa con su efecto. En este sentido, la solución al problema de la organización de la conducta tiene un carácter derivado de la solución al problema de la estructura de la mente. Tenemos pues que resolver primero el problema de la estructura mental. Esto es, responder a la pregunta acerca de  cómo se puede explicar  dicha estructura.&lt;br /&gt;            El objetivo central de Fodor a lo largo de la primera parte de La modularidad de la mente es dar razones a favor de la psicología de las facultades como una respuesta plausible a este problema. Con  este propósito, Fodor elabora un contraste entre la psicología de las facultades y otras respuestas  alternativas. Sobre la base de este contraste se puede establecer el esbozo de una taxonomía de las estructuras mentales. El objetivo central de Fodor en la segunda parte, consiste en utilizar este aparato taxonómico con el fin de presentar el concepto de módulo cognitivo.  En la tercera parte, desarrolla esta idea enriqueciendo el concepto de sistema modular con la presentación de otras propiedades que dichos sistemas deben cumplir, develando al mismo tiempo el tipo de consecuencias que cabría esperarse de la consideración de los sistemas de entrada como sistemas modulares, y mostrando que ciertos datos empíricos son compatibles con estas expectativas. La exposición de estos puntos se llevará acabo en el mismo orden en que las presenta Fodor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Cuatro explicaciones acerca de la estructura mental.&lt;br /&gt;En primer lugar, encontramos cuatro explicaciones distintas acerca de la naturaleza de la estructura mental, que se diferencian en algunos puntos importantes y se identifican en otros. Cabe señalar que aunque las razones a favor de la adopción de la psicología de las facultades emergen a partir del contraste entre estas alternativas, no se sigue de ello, que dichas posturas sean mutuamente excluyentes.&lt;br /&gt;            Las cuatro explicaciones de la estructura mental son:  &lt;br /&gt;            1. El asociacionismo,  que se plantea en contraposición a la psicología de las facultades.&lt;br /&gt;            2. El neocartesianismo, en contraposición a la psicología de las facultades de corte funcionalista. &lt;br /&gt;            3. La psicología de las facultades horizontales, en contraposición a la teoría de las facultades verticales. &lt;br /&gt;            Para el asociacionista,  tanto da afirmar que no se puede explicar la estructura mental apelando a la existencia de facultades mentales como decir que tales facultades son constructos de entidades más fundamentales. Sobre la base de esta explicación, el asociacionista ofrece una formulación de la ontogénesis de los procesos mentales que se opone a la explicación innatista a la que apela el psicólogo de las facultades.&lt;br /&gt;            Por su parte,  la psicología de las facultades  afirma que la estructura mental se explica mejor a partir de la postulación de facultades mentales,  que a partir del postulado de entidades fundamentales relacionadas entre sí por asociación. Al interior de este tipo de explicación se puede distinguir a su vez entre dos posturas distintas, de acuerdo a concepciones distintas de la noción de facultad mental. El psicólogo de las facultades de corte neocartesiano, (por lo memos en la versión de Fodor)   considera a las  facultades mentales  como  organizaciones de contenidos proposicionales que se despliegan computacionalmente; mientras que, el psicólogo de las facultades de corte funcionalista, concibe las facultades mentales como mecanismo identificables de acuerdo a los efectos que producen.&lt;br /&gt;            Nuevamente, al interior de la psicología de las facultades de corte funcionalista, podemos trazar una contraposición, esta vez entre psicología de las facultades verticales y psicología de las facultades horizontales. Estas dos alternativas, se oponen, principalmente, aunque muy posiblemente no sólo en este aspecto, en la forma como se distingue entre diversas facultades mentales. Mientras para el psicólogo de las facultades horizontales una misma facultad se puede aplicar a dominios cognitivos distintos, para el psicólogo de las facultades verticales, diferentes dominios cognitivos sugieren la existencia de  distintas facultades. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.1. El neocartesianismo. Estructura de la mente entendida como estructura del conocimiento.&lt;br /&gt;La primera alternativa que ofrece Fodor a la pregunta acerca de la estructura mental  es  el denominado neocartesianismo. El neocartesianismo se encuentra  representado por la explicación chomskyana de la estructura mental como facultad u órgano psicológico. Para explicar esta noción de facultad u órgano psicológico tendremos que ver de forma más particular las ideas de Chomsky aplicadas a la explicación del aprendizaje lingüístico.&lt;br /&gt;            Chomsky desarrolla la idea de que el aprendizaje lingüístico puede ser explicado en virtud de una  interacción de carácter computacional entre una facultad u órgano lingüístico que viene determinado de modo innato y los datos de la experiencia lingüística.  A través de cierto corpus de conocimientos innatos  acerca de constricciones universales de la lengua, se puede explicar la asimilación definitiva de la capacidad lingüística como la interacción computacional entre este corpus de conocimiento innato y una serie de datos lingüísticos empíricos.&lt;br /&gt;            Como una consecuencia de este tipo de explicación, Chomsky traza una analogía entre estructuras mentales y órganos o miembros físicos. A la base de esta analogía se encuentra la idea de que el desarrollo ontogénico de las facultades mentales es el producto de un proceso determinado de modo intrínseco. En este sentido, se afirma que así como  el desarrollo de los órganos corporales se debe entender como el despliegue de un proceso determinado de modo intrínseco, así se puede entender el desarrollo, de una supuesta faculta del lenguaje, como el despliegue de un proceso del mismo carácter.&lt;br /&gt;            En contra de la corrección de esta analogía,  Fodor señala lo siguiente: &lt;br /&gt;En vista de que, una computación es una transformación de representaciones que respeta relaciones semánticas de implicación, confirmación y consecuencia lógica, las cuales sólo se verifican entre objetos a los que puede adscribirse contenido propocisional; la interacción  entre conocimientos innatos y la experiencia perceptual, en tanto es  de carácter  computacional, debe verificarse entre objetos a los que puede adscribirse contenido proposicional. Así pues, la concepción de la ontogénesis de las facultades mentales,  como facultades determinadas de modo endógeno que se despliegan en el desarrollo cognitivo,  supone que estas facultades deban ser consideradas como  organizaciones de contenidos propocisionales innatos que se despliegan en interacción con la experiencia ligüística.&lt;br /&gt;            A partir de esta última afirmación se puede apreciar claramente la diferencia entre estructuras endógenas psicológicas y anatómicas. En efecto, no hay motivo para suponer que el desarrollo de las estructuras anatómicas requiera el acceso a contenidos proposicionales determinados de forma innata. Por el contrario, bajo lo antes expuesto, existen motivos suficientes para suponer que el desarrollo de una supuesta facultad lingüística sí requiera de este acceso a contenido proposicionales.&lt;br /&gt;            El estilo neocartesiano en psicología se caracteriza entonces por asumir que la estructura mental debe explicarse sobre todo en función de contenidos proposicionales de los estados mentales. En este sentido, cada facultad mental puede ser identificada en virtud del contenido proposicional que le es propio.  Esta idea que por sí misma no carece de interés, es sin embargo cuestionable en algunos aspectos. Cabe preguntar, por ejemplo, cómo es posible  este despliegue computacional de los contenidos proposicionales; o, en palabras de Fodor, “¿Cómo se consigue que la estructura de la conducta sea reflejo de las estructuras proposicionales que el ser humano cognosce?... ¿En virtud de qué mecanismo es el organismo capaz de inferir cognisciones de lo de más allá a partir de cognisciones de esto y aquello?” (Fodor, 1984. p. 30)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.2. La estructura mental como arquitectura mental. &lt;br /&gt;Con el fin de responder las anteriores preguntas, y en contraste con la posición de Chomsky, surge la idea de facultad psicológica como un tipo de mecanismo identificable funcionalmente. De acuerdo a esta versión, cada facultad  es distinguible en virtud de los efectos peculiares que origina y no en virtud de los contenidos proposicionales que le son propios. Así pues, tendremos una distinción entre aquellos mecanismos que intervienen en la asimilación y empleo de ciertas capacidades,   sin apelar a ningún tipo de distinción a nivel de las estructuras propocisionales conocidas (o cognoscidas) por el organismo.  En este sentido podemos hablar de las facultades psicológicas como mecanismos capaces de ejecutar el despliegue computacional presupuesto por Chomsky.&lt;br /&gt;            Bajo esta nueva caracterización nos encontramos con dos tipos de vertientes: la psicología de las facultades horizontales y la psicología de las facultades verticales.&lt;br /&gt;            Para el psicólogo de las facultades horizontales  una misma  facultad puede extenderse sobre dominios cognitivos diferentes. Así por ejemplo, la memoria, la imaginación, la atención, la sensibilidad, la percepción, pueden considerarse como facultades que se extienden sobre dominios cognitivos distintos. Por el contrario, el psicólogo de las facultades verticales considera que no existen facultades horizontales como el juicio, la volición, la atención y la memoria funcionalmente distinguibles. En este caso se afirma que sólo existen  facultades psicológicas en la medida en que se aplican sobre dominios cognitivos  específicos.&lt;br /&gt;            Los antecedentes de esta última postura se encuentran en Franz Joseph  Gall. Gall sostiene principalmente, que, las denominadas por Fodor, facultades verticales psicológicas (que en términos de Gall  corresponde a las nociones de  aptitudes y tendencias) se aplican a dominios cognitivos específicos, y funcionan de manera autónoma.&lt;br /&gt;            Esta posición se opone de manera directa a la psicología de las facultades horizontales. En  contra de la versión horizontal Gall ofrece una serie de argumentos entre los que se cuentan los siguientes: &lt;br /&gt;            1. Puede haber agudeza visual, auditiva, gustativa, intelectual, y un individuo puede poseer más agudeza en un “sentido” que en otro. Sin embargo, dado que la agudeza visual, auditiva, gustativa e intelectual son únicamente parámetros de visión, audición, gusto e intelecto,  no podrá existir algo como la facultad de agudeza. Ahora bien, análogo a lo que sucede con la agudeza, se puede pensar que la memoria, el juicio, la volición, la atención y el resto de facultades  horizontales no pueden existir como capacidades fundamentales. Las facultades horizontales son solamente atributos diferentes, modos de acción, comunes a las cualidades psicológicas fundamentales, pero no son facultades y por tanto no poseen centros localizables en el cerebro.  Por el contrario,  las facultades verticales son capacidades fundamentales que se hallan en correspondencia a mecanismos cerebrales específicos, y en consonancia con ello, vienen determinadas genéticamente.&lt;br /&gt;            2. Si existe solamente una facultad horizontal para toda una serie de dominios cognitivos, habrá que admitir que los individuos que son capaces de aplicar dicha facultad a un cierto dominio cognitivo, serán capaces de aplicarla a otro en el mismo grado. Sin embargo, lo que sucede es totalmente contrario a este principio. Así por ejemplo, si existe solamente una facultad de memoria,  los individuos que están capacitados para recordar un determinado tipo de cosas estarán capacitados para recordar toda clase de cosas, sin embargo puede suceder que uno tenga muy buena memoria para cuestiones matemáticas y muy mala para cuestiones metafísicas. Por consiguiente,  si  la memoria fuese una capacidad fundamental no habría razón para que se manifestara de modos tan distintos al ser ejercida sobre objetos diferentes.&lt;br /&gt;            Según Fodor este argumento se puede interpretar como una versión falaz de la. Ley de Leibniz, que  diría lo siguiente: la misma facultad no puede ser a la vez fuerte y débil, si sucede que una misma facultad es fuerte y débil, entonces la facultad no podrá ser la misma. La falacia consiste en suponer que una misma facultad no se puede desempeñar con distinta intensidad en distintos campos. En particular, del principio anterior, se puede deducir que la memoria metafísica no es igual a la memoria matemática, pero no se sigue por ello que no puedan ser ejercidas por la misma facultad.&lt;br /&gt;            Un psicólogo de las facultades podría de hecho escapar a esta forma de argumentación sugiriendo que cada capacidad mental es  peculiar para una determinada mezcla de facultades horizontales,  y explicaría la distribución desigual de capacidades como un producto de la  interacción de diversas mezclas de las facultades horizontales.&lt;br /&gt;            3. Si existe solamente una facultad horizontal para toda una serie de dominios cognitivos, habrá que admitir que diversos individuos serán capaces de aplicar dicha facultad a un cierto dominio cognitivo,  en el mismo grado. Bajo esta forma de argumentación, se hace hincapié en la imposibilidad de que las capacidades neurales correlacionen de un individuo a otro. En este sentido, se podría distinguir una facultad de otra, a partir de la diferencia en el grado de posesión de la misma facultad, en diferentes personas. Así por ejemplo, si  Jones es buen matemático pero mal metafísico, mientras que Smith es buen metafísico y mal matemático, podríamos postular la existencia de una facultad matemática distinta a una facultad metafísica.&lt;br /&gt;            Sin embargo, nuevamente se puede reducir este argumento galliano a una forma falaz de la ley de Leibniz,  de tal manera que podríamos objetar, que el hecho de que los individuos difieran en sus habilidades no tiene por qué suponer la existencia de una facultad específica. De hecho el psicólogo de las facultades horizontales, nuevamente puede escapar a esta forma de argumentación sugiriendo que todas las facultades son horizontales pero para alcanzar un determinado talento se precisa de una mezcla óptima de ellas.&lt;br /&gt;            Por otra parte, el argumento de las diferencias individuales no es consistente  con la analogía entre facultades e instintos a la que Gall continuamente recurre. En este sentido, aunque cierta clase de diferencias individuales básicas (como las capacidades), así como diversos rasgos privativos de la especie  (como el instinto),  puedan heredarse, no por ello se justifica la idea de que esta clase de diferencias individuales puedan asumirse como rasgos privativos de la especie.   Si bien, tanto las facultades fundamentales como lo instintivo se pueden  hallar genéticamente determinadas, es posible que no se pueda trazar una analogía precisa entre las facultades verticales y lo instintivo, si se concibe que aquellas son distinguibles en virtud de diferencias individuales. &lt;br /&gt;            En cuanto a la formulación positiva, pueden distinguirse cuatro elementos principales en la teoría de las facultades verticales galliana, a saber:&lt;br /&gt;            1. Las facultades verticales son específicas para cada dominio.&lt;br /&gt;            2. Vienen determinadas genéticamente.&lt;br /&gt;            3. Se hallan asociadas a estructuras neurales diferenciadas&lt;br /&gt;            4. Son computacionalmente autónomas. (Esta última propiedad implica que, las capacidades fundamentales no comparten ni compiten por recursos de carácter horizontal).&lt;br /&gt;            Las facultades verticales  o capacidades fundamentales del organismo son entonces entendidas como entidades diferenciadas respecto  a las funciones que ejecutan e independientes en la ejecución de tales funciones, son específicas para cada dominio, se encuentran genéticamente determinadas, se asocian a estructuras neurales específicas y son computacionalmente autónomas .&lt;br /&gt;            Así pues, más allá de la noción de facultades psicológicas de Chomsky,  Gall habría dicho que los mecanismos psicológicos además de hallarse determinados de modo innato,  se hallan tan sólo nominalmente relacionados con facultades horizontales, y no interactúan con el resto de capacidades mentales del individuo. En este sentido, Fodor señala que innatismo y autonomía son propiedades distintas de los sistemas cognitivos. Ni el innatismo  implica que las capacidades se hallan organizada verticalmente, en forma autónoma; ni el análisis horizontal  implica que estas capacidades sean aprendidas y no innatas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.3 El asociacionismo.&lt;br /&gt;El asociacionismo surge como una explicación acerca de la naturaleza de la estructura mental contrapuesta a la teoría de las facultades. El asociacionista ofrece una explicación de la ontogénesis de los procesos mentales que se opone a la explicación innatista a la que apela el psicólogo de las facultades desechando la necesidad de facultades mentales. Para el asociacionista  tanto da afirmar que no se puede explicar la estructura mental apelando a la existencia de facultades mentales como decir que tales facultades son constructos de entidades más fundamentales.&lt;br /&gt;            Esta forma de explicación se puede presentar en dos versiones distintas, en su formulación clásica (Hume, Skinner) y bajo una revisión computacional. Sin embargo, ambos tipos de asociacionismo comparten una doctrina positiva básica que se puede resumir en los siguientes  postulados:&lt;br /&gt;            1. En primer lugar, los asociacionistas aceptan un conjunto de elementos a partir de los cuales se construyen todas las estructuras psicológicas. Para el caso de asociacionista que defiende el carácter conductual de las estructuras psicológicas (Skinner), los reflejos pueden ser buenos candidatos a constituirse como elementos primarios; mientras que,  para el caso de los asociacionistas que defienden el carácter mental de las estructuras psicológicas (Hume),  los elementos primarios son ideas.&lt;br /&gt;            2. Los asociacionistas aceptan la existencia de una relación de asociación que se define sobre los anteriores elementos. Dicha propiedad de asociación entre los elementos puede aplicarse a su vez a los productos de las asociaciones; lo cual da origen a la distinción entre estructuras psicológicas elementales y complejas.&lt;br /&gt;            3. Existen ciertos principios o leyes  en virtud de los cuales el carácter de la experiencia determina cuales elementos serán asociados. Por lo general, tanto para el asociacionista de los reflejos como para el asociacionista de las ideas, se concibe que el principal de estos principios es el principio de contigüidad espacio temporal.&lt;br /&gt;            4. Existen ciertos parámetros relevantes de las estructuras psicológicas y las relaciones asociativas entre ellos. Así por ejemplo, las relaciones asociativas pueden diferir en su intensidad (como en el caso de la diferencia de grado entre impresiones e ideas establecida por Hume), o bien, los reflejos pueden diferir en su nivel operante (Skinner).&lt;br /&gt;            En su formulación  clásica el asociacionismo pretende mostrar que no existe nada que las facultades mentales necesiten explicar, ya que todos los fenómenos auténticamente psicológicos son reducibles a los objetos y relaciones mencionados en los anteriores puntos. En este sentido, el asociacionista clásico no tolerará la proliferación  de facultades mentales, asumiendo de una forma normativa  que si por facultad se entiende todo mecanismo psicológico primario, tan sólo existe una capacidad fundamental de este estilo, a saber: la capacidad de formar asociaciones. Esta  alternativa a la psicología de las facultades se caracteriza por una reducción del aparato teórico que se postula a la hora de explicar los fenómenos cognitivos. En este sentido, no existen facultades como mecanismos causales, sino  como relaciones  entre ideas o reflejos.&lt;br /&gt;            Por su parte, la interpretación revisionista computacional se puede resumir en  la siguiente explicación: en tanto la teoría cognitiva considere que el proceso psicológico es una secuencia de transformaciones de representaciones mentales y el sistema cognitivo sea considerado como aquella entidad capaz de llevar a cabo tales transformaciones, podremos hablar de un sistema cognitivo como sistema computacional. Ahora bien,  si aceptamos el concepto de facultad como el concepto de mecanismo psicológico, se reconocerá que las facultades son sistemas computacionales. Dado que los procesos computacionales son reducibles o construibles a partir de la concatenación de conjuntos reducidos de operaciones básicas sobre algunos pocos elementos computacionales, se puede tolerar entonces  el postulado de la existencia facultades. Ahora bien, mientras se mantenga que el funcionamiento de tales facultades es computacional, estas podrán contemplarse como agregados de operaciones elementales. Así mismo, en cuanto a partir de unas pocas operaciones  computacionales básicas se puede construir una serie distinta de funciones complejas,   las facultades mentales pueden ser  consideradas como procesos mentales diferenciados, sin necesidad de abandonar la idea de que la vida mental es producto de un ensamblaje de este estilo.  Según esta interpretación revisionista, la función del aparato teórico del asociacionismo es  más la de reconstruir que la de sustituir los mecanismo con los que trabaja el psicólogo de las facultades.&lt;br /&gt;            Con respecto a esta última interpretación del asociacionismo Fodor señala algunos puntos problemáticos interesantes:&lt;br /&gt;            En primer lugar señala que, partiendo de esta interpretación es difícil aceptar tanto los compromisos teóricos del asociacionismo, como las consideraciones que hacen plausibles dichos compromisos. En efecto, a diferencia de la revisión computacional, la formulación clásica concebía la asociación como una relación mecánica entre contenidos mentales, y no como una relación computacional. Hume, por ejemplo, habla de un tipo de asociaciones entre ideas basado en el modelo de atracción gravitatoria entre los cuerpos físicos; mientras que, Skinner habla de los estímulos como entidades elicitadoras de las respuestas condicionadas. Esta noción de asociación como relación mecánica es producto del rechazo de la arquitectura mental y de los mecanismos psicológicos encargados de procesar contenidos mentales. En efecto, se puede prescindir de los mecanismos psicológicos en tanto se conciba que las representaciones mentales se hallan relacionadas mediante una especie de atracción mutua y dinámica. Por el contrario, si se piensa que las representaciones mentales asociadas se hallan relacionadas mediante reglas sintácticas, se necesitará de mecanismos que apliquen esas reglas, y lugares donde almacenarlas.&lt;br /&gt;            En este sentido Fodor arguye en contra del  asociacionismo computacional que incluso modelos computacionales sencillos como las máquinas de Turing exhiben una mínima arquitectura funcional consistente en una cinta, un dispositivo ejecutivo y un dispositivo  de lectura.  Arquitectura funcional que es precisamente el tipo de estructura mental no reducida de la que los asociacionistas clásicos quieren prescindir.&lt;br /&gt;            En segundo lugar, Fodor formula la siguiente cuestión: Incluso considerando que se dispone del aparato funcional necesario para llevar a cabo la construcción computacional de mecanismos psicológicos más complejos,  ¿por qué razón se pretende describir las facultades como producto de un ensamblaje de objetos psicológicos elementales?&lt;br /&gt;            La repuesta que puede dar un revisionista y que resulta poco satisfactoria es que al considerar las facultades como constructos se incrementa el poder computacional de los sistemas cognitivos. Contrario a esta respuesta, se puede notar fácilmente que no existe diferencia computacional alguna al contemplar a un sistema computacional como un mecanismo ensamblado o compacto. Por una parte, se pueden construir sistemas computacionalmente equivalentes en sus funciones de entrada y salida, de ambos modos. Por otra parte, además de la equivalencia en sus funciones de entrada y salida, se pueden construir sistemas con la misma arquitectura virtual. Así por ejemplo, diversos mecanismos programados para sumar y que son  idénticos en su arquitectura virtual, en el sentido en que ambos ejecutan instrucciones del tipo “añádase m a n”, pueden  ser construidos de una manera sencilla y primaria (compacta), o  requerir una secuencia  de computaciones intermedias (ensambladas). Mientras que para la segunda máquina la adición es una operación ensamblada, y por tanto,  las órdenes de añadir números habrán de ser compiladas  en secuencias  apropiadas de operaciones elementales antes de que puedan ser ejecutadas, para la primera máquina es una operación compacta. De todos modos ambas máquinas pueden ser idénticas tanto en las funciones de entrada-salida, como en el conjunto de programas capaces de ejecutar.&lt;br /&gt;            En tercer lugar, Fodor plantea la siguiente cuestión: ¿Qué importancia puede tener para el psicólogo el que las facultades sean o no ensambladas?&lt;br /&gt;            Para muchos psicólogos la importancia del modelo constructivista  radica en  las posibilidades ontogenéticas que ofrece. Estas posibilidades se basan en lo siguiente: si es cierto que las estructuras mentales se forman a partir de elementos primarios, quizá puede mostrarse que la construcción viene determinada por  mecanismos de aprendizaje y no de manera innata. Este es precisamente el punto de convergencia entre los asociacionistas clásicos y los asociacionistas computacionales.  Ambas doctrinas han descubierto en los análisis constructivistas  la promesa de una teoría empirista (no innatista) del desarrollo cognitivo.&lt;br /&gt;            Sin embargo Fodor afirma que esta esperanza es injustificada:&lt;br /&gt;            Para el asociacionismo clásico los productos característicos de la asociación son cadenas de ideas o reflejos que corresponden a cadenas causales de sucesos ambientales. La asociación, en este sentido,  era un mecanismo destinado a producir redundancias secuenciales en la mente (o conducta) reflejo de las relaciones secuenciales en el mundo. En este punto, las teorías ontogenéticas del asociacionismo  explican la estructura de la competencia cognitiva con base en el aprendizaje. Sin embargo, ofrecen una muy pobre posibilidad acerca de la construcción de dichas competencias cognitivas. &lt;br /&gt;            Por el contrario, el asociacionismo computacional ofrece la posibilidad de unas estructuras mentales de complejidad arbitraria. Con ello obtiene una concepción no empobrecida de organización mental, a costa de separarse de las explicaciones del asociacionismo tradicional sobre la ontogénesis. En este sentido, no hay motivo para creer que  la ontogénesis del tipo más elaborado de organización psicológica, dada por el asociacionismo computacional, se pueda explicar apelando a principios de aprendizaje que sirvan para crear copias mentales de las redundancias ambientales. De hecho,  a medida que el concepto operativo de estructura mental se va enriqueciendo resulta más difícil concebir que se pueda identificar la ontogénesis de dicha estructura con el registro de regularidades ambientales. En este punto, los cartesianos insisten en que no parece haber suficiente información ambiental para dar cuenta de la estructura funcional que se considera que posee la mente.&lt;br /&gt;            Por último, Fodor señala que la concepción de las facultades como entidades ensambladas concuerda con una concepción difusa y equipotencial de las bases neurológicas. Sin embargo, es inconcebible que este tipo de constructivismo pueda determinar la arquitectura y especificidad neural a gran escala. Así pues, mientras que el psicólogo innatista tenderá a predecir que el cerebro se halla organizado en estructuras neurales de gran tamaño, el constructivista tenderá a afirmar que el cerebro se halla uniforme y equipotencialmente estructurado.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.4. Esbozo de una taxonomía general sobre las estructuras mentales.&lt;br /&gt;Hasta este momento hemos visto cuatro formas distintas de explicar la estructura de la mente, que difieren en algunos puntos importantes. Estas diferencias pueden ser útiles  con el fin de localizar todo sistema cognitivo en una taxonomía general de sistemas de esa naturaleza. Así pues, podemos decir de un sistema cognitivo lo siguiente:&lt;br /&gt;            1. Que se halla especificado de modo innato, o que su estructura se construye en virtud de un proceso de aprendizaje.&lt;br /&gt;            2. Que se halla ensamblado, o que su arquitectura virtual se proyecta de forma más o menos directa sobre su soporte neural.&lt;br /&gt;            3. Que se trata de un sistema compacto (asociado a sistemas neurales específicos, localizados y estructurados de manera elaborada), o que es ejecutado mediante mecanismos neurales relativamente equipotenciales.&lt;br /&gt;            4. Que es computacionalmente autónomo o comparte recursos localizables con otros sistemas cognitivos.&lt;br /&gt;            El objetivo central de Fodor consiste en utilizar este aparato taxonómico con el fin de presentar el concepto de módulo cognitivo. En lugar de definir este concepto, Fodor lo asocia a una serie de propiedades que un sistema cognitivo debe cumplir  para ser considerado modular.  Cabe esperar que la oposición entre las propiedades antes enunciadas sea simplemente una cuestión de grado; así, puede esperarse que para que un sistema cognitivo sea modular tenga que considerarse que tiene algunas de estas propiedades en un grado significativo. Dichas propiedades son las siguientes:&lt;br /&gt;            Los sistemas modulares son principalmente.&lt;br /&gt;1. Específicos de dominio.&lt;br /&gt;2. Se encuentran fijados de modo innato.&lt;br /&gt;3. Son compactos.&lt;br /&gt;4. No son ensamblados.&lt;br /&gt;            Dado que son privativos de determinado dominio son una especie de facultades verticales.&lt;br /&gt;            A continuación Fodor se propone enriquecer la taxonomía y desarrollar el concepto de modularidad, a base de proponer otras propiedades comunes a los sistemas modulares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Taxonomía funcional de los sistemas cognitivos.&lt;br /&gt;Los sistemas cognitivos más opcionados a ser considerados como  sistemas modulares tienen en común la peculiaridad de desempeñar cierto papel funcional en la vida mental de los organismos.  Esta peculiaridad se puede explicar del siguiente modo:&lt;br /&gt;            Si consideramos que el proceso psicológico es una secuencia de transformaciones de representaciones mentales y convenimos en que un sistema cognitivo es aquel que lleva a cabo tales transformaciones, podremos hablar de un sistema cognitivo como sistema computacional.  Ahora bien, en el sentido en que todo sistema computacional puede reducirse al modelo de Turing, se puede trazar una analogía entre un sistema cognitivo y una máquina de Turing,  Esto nos trae la ventaja de reducir el aparato teórico a un aparato conceptual sencillo. Sin embargo, si bien las máquinas de Turing son sistemas computacionales muy sencillos, tienen el inconveniente de ser cerrados (los únicos determinantes de sus computaciones son el estado de la máquina y la instrucción y la configuración de la cinta).  Los organismos por el contrario se hallan en un constante intercambio de información con su entorno, y buena parte de su estructura psicológica está constituida por mecanismos que desempeñan un papel mediador en ese intercambio.&lt;br /&gt;            Al tomar como modelo las MT debemos considerarlas entonces  insertas en una matriz de sistemas subsidiarios que afectan su actividad computacional y que las  hacen sensibles al flujo de acontecimientos del mundo. Así pues, en tanto que el flujo de los acontecimientos se presenta en un formato distinto al formato empleado por la máquina, deben existir sistemas subsidiarios que se encargan de expresar los acontecimientos del mundo en un formato accesible a la máquina central. En este sentido es razonable concebir ciertos  mecanismos que tienen la función de covariar con los estados del ambiente, con el fin de registrar información acerca del mundo. Si además de esto, se satisfacen ciertas condiciones, se podrá definir razonablemente los productos de esos sistemas como representaciones de los estados del ambiente con los cuales covarían. Ahora bien,  suponiendo que los mecanismos perceptivos poseen funciones  análogas a este tipo de mecanismos, podremos afirmar que la percepción tiene como función  representar el mundo de modo que este sea accesible al pensamiento.&lt;br /&gt;            A partir de esta noción de sistemas subsidiarios, Fodor propone una taxonomía en la que los procesos psicológicos se clasifican  en tres categorías: transductores, sistemas de entrada, procesadores centrales.&lt;br /&gt;            Los sistemas de entrada, por su parte,  tienen la función de suministrar información a los procesadores centrales, son los mediadores entre los productos de los transductores y los mecanismos cognitivos centrales. Su función consiste en efectuar la codificación de las representaciones mentales que constituyen el ámbito de operación de tales mecanismos centrales.  Esto no quiere decir que traduzcan las representaciones que proporcionan los transductores a representaciones expresadas en un código central. En efecto, mientras que la traducción preserva el contenido informativo, las computaciones que los sistemas de entrada no lo hacen. En este sentido,  los analizadores de entrada son análogos a sistemas de inferencia. En este caso las inferencias  tienen como premisa las representaciones transducidas de las configuraciones estimulares proximales, y como conclusiones, las representaciones de la naturaleza y la distribución de los objetos distales. Esto equivale a sostener que cierta clase de problemas computacionales de identificación de objetos, se han separado del ámbito general de las capacidades cognitivas más centrales, para pasar a depender de mecanismos psicológicos distinguibles  en virtud de criterios funcionales. Por el contrario la función de los transductores sí suele interpretarse como la traducción de un formato a otro que preserva el contenido informativo.&lt;br /&gt;            Dado que en principio es posible que se produzca una continuidad entre los mecanismos perceptivos y los procesos cognitivos superiores, cabe preguntar en este punto: ¿Qué sentido tiene una estructura funcional tripartita? ¿Por qué en vista de la existencia de procesadores centrales, tiene que postularse la existencia de sistemas de entrada?        &lt;br /&gt;            Para responder a esta pregunta podemos decir por un lado lo siguiente: Hemos dicho que el análisis perceptivo puede separarse con respecto a ciertos efectos de los sistemas de creencias y conocimientos. Esta separación presenta implicaciones en la velocidad y la objetividad de la integración perceptiva, características del análisis perceptivo.&lt;br /&gt;            Por otro lado,  podemos sugerir que la cuestión planteada de este modo trae consigo ciertos supuestos evolutivos dudosos. En este caso estamos dando por hecho que los procesadores centrales deben considerarse filogenéticamente anteriores a los sistemas de entrada. Sin embargo, igualmente plausible puede ser el planteamiento opuesto, según el cual, los analizadores de entrada con  una especialidad de dominio, y automatismo de funcionamiento, son los prototipos primitivos de los sistemas psicológicos de inferencia.&lt;br /&gt;            Pero para dar una respuesta positiva del problema, debemos recurrir  a las siguientes pruebas:&lt;br /&gt;            1. Habrá que demostrar que existen aspectos significativos que los analizadores de entradas tienen en común.&lt;br /&gt;            2. Habrá que demostrar que hay aspectos importantes en los que difieren de los procesos cognitivos en general.&lt;br /&gt;            Por el momento se defenderá que la categoría definida según ciertos criterios funcionales que se ha denominado “sistemas de entrada” constituye una clase natural. Esto equivale a postular una taxonomía distinta a la tradicional. En vez de proponer la división tradicional entre percepción por un lado y pensamiento y lenguaje por el otro, se propone una distinción en tres categoría que admite que los sistemas perceptivos y el lenguaje, o por lo menos parte de estos sistemas,  sean considerados como pertenecientes a la categoría de analizadores de entrada. Bajo esta perspectiva, lenguaje y percepción no formarán categorías separadas. En efecto, la clasificación tripartita considera la existencia de una semejanza funcional entre los mecanismos del lenguaje y los mecanismos perceptivos. En este caso se dice que ambos sirven para extraer información de la realidad y codificarla en un formato apropiado para que puedan acceder a ellas aquellos procesos centrales responsables de la fijación de creencias.&lt;br /&gt;            Al intentar construir una psicología que reconozca esta clase funcional como una categoría natural, descubriremos que los procesos incluidos en esta categoría presentan numerosas propiedades comunes, cuya posesión no es consecuencia de su equivalencia funcional. En particular diremos que los sistemas de entrada tienen en común además de sus semejanzas funcionales el que puedan ser considerados como sistemas modulares.&lt;br /&gt;            A continuación Fodor desarrolla esta idea, develando el tipo de consecuencias que cabría esperarse de la consideración de los sistemas de entrada como sistemas modulares, y mostrando que ciertos datos empíricos son compatibles con estas expectativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Los sistemas de entrada considerados como módulos.&lt;br /&gt;El carácter modular de los sistemas de entrada se define como la posesión de la mayoría de las propiedades que se exponen a continuación. Si existen otros sistemas psicológicos que posean todas o la mayoría de estas propiedades, dichos mecanismos deberán ser considerados como pertenecientes a la clase general de sistemas modulares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.1. Los sistemas de entrada son específicos de dominio.&lt;br /&gt;Como una consecuencia de las consideraciones anteriores podría decirse que sólo hay seis sistemas de entrada, uno por cada modo sensorio perceptivo y otro para el lenguaje. Sin embargo esto no es compatible con la idea de sistemas entrada como sistemas modulares y en último término como facultades verticales. En efecto, la primera característica de los sistemas modulares es que son específicos de dominio. Esto nos conduce a pensar que existen mecanismos de entrada altamente especializados en la función de crear hipótesis acerca de objetos distales a partir de estimulaciones proximales. La especialización de estos mecanismos estriba en constricciones que operan bien sobre el espectro de información al que tienen acceso el sistema, bien sobre la gama de propiedades de los objetos distales, o bien sobre ambos. Entre estos  mecanismos especializados podemos postular algunos candidatos como los siguientes: En el campo de la visión, podemos postular por ejemplo, mecanismos especializados en la percepción de color, en análisis de forma, en análisis de las relaciones espaciales tridimensionales, mecanismos  relacionados con el control visual de movimientos corporales o el reconocimiento de rostros. En el campo de la audición,  mecanismos computacionales encargados de asignar descripciones gramaticales a los enunciados verbales percibidos,  mecanismos destinados a detectar la estructura melódica o rítmica de las sucesiones de sonidos, o mecanismo  que intervienen en el reconocimiento de voces.&lt;br /&gt;            A continuación expondré algunos argumentos  que propone Fodor en favor de la especificidad de dominio  de los sistemas de entrada:&lt;br /&gt;            1. Los sistemas de entrada pueden ser caracterizados ipso facto por su especificidad de dominio.&lt;br /&gt;            Supongamos por ejemplo que la función de los mecanismos de percepción visual  es la de proyectar patrones transducidos de excitación retiniana a formulas de un determinado código central. De esta consideración se sigue trivialmente la conclusión  de que su dominio computacional en tanto que mecanismo de la percepción visual es especifico con respecto a la clase de posibles productos retinianos. Análogamente, si los mecanismos de procesamiento del lenguaje tienen por función emparejar ejemplares de enunciados verbales con fórmulas centrales, sus dominios habrán de ser todas aquellas codificaciones de enunciados verbales que los transductores auditivos produzcan. Sin embargo, esta argumentación es demasiado trivial y poco útil, de la misma manera podríamos afirmar que los mecanismos para la percepción de vacas son específicos para el dominio de patrones transducidos de vacas. &lt;br /&gt;            2. Se pueden ofrecer diversas  pruebas empíricas a favor de la especificidad de dominio de los sistemas de entrada.&lt;br /&gt;            Los resultados obtenidos por los investigadores de los laboratorios Haskins, por ejemplo,  han puesto de relieve la especificidad de dominio de los sistemas perceptivos responsables del análisis fonético del habla. Dichos investigadores, sostienen que los mecanismos responsables del análisis fonético son distintos de los que intervienen en el análisis perceptivo de estímulos auditivos no verbales. Sus experimentos ponen de manifiesto que el modo en que una señal le suena a un oyente depende de si el contexto acústico indica que el estímulo en cuestión es o no verbal.&lt;br /&gt;            3. Si tenemos un dominio de estímulos en que el análisis perceptivo requiere de un corpus de información específico de dicho dominio, esto es, un dominio de estímulos  excéntricos, resulta plausible pensar que los sistemas que se aplican sobre dicho  dominio son relativamente específicos.&lt;br /&gt;            Supongamos por ejemplo que la percepción de vacas, consista en la comparación entre un estímulo distal y el prototipo de vaca. En este caso el reconocimiento de vacas dependerá de los mismos mecanismos que operan en cualquier campo que se halle organizado en torno a elementos prototípicos. En este caso diremos que el análisis perceptivo no requiere de información específica al dominio de vacas.  Los enunciados verbales por el contrario constituyen un tipo de estímulos muy excéntricos. Es posible suponer que existen  universales lingüísticos que hacen posible el  aprendizaje del lenguaje característico de la especie humana. En esta explicación se da por sentado que los mecanismos de aprendizaje del lenguaje “conocen” los universales del lenguaje y operan tan sólo en aquellos dominios donde se satisfacen sus constricciones. Es posible que algo parecido suceda con los mecanismos de percepción del lenguaje. En concreto, es posible que el sistema perceptivo del lenguaje tenga acceso a información acerca del modo en que los universales se materializan en la lengua. En este caso podemos decir que el sistema perceptivo para una determinada lengua incorpora una elaborada teoría de los objetos que caen dentro de su dominio. De hecho, las pruebas sugieren que los mecanismos de reconocimiento de oraciones incorporan un complejo de propiedades estimulares privativas de las oraciones, y que el sistema actúa únicamente en aquellos dominios que exhiban estas propiedades.&lt;br /&gt;            Entre más excéntrico sea un dominio estimular tanto más plausible resultará pensar que existe un mecanismo específico de dominio.  La pregunta en este punto es ¿hasta qué punto es válida la inferencia de la excentricidad del dominio estimular a la especificidad de los mecanismos psicológicos?&lt;br /&gt;            El ajedrez por ejemplo podría ser un candidato a dominio estimular excéntrico, sin embargo,  parece poco plausible que alguien quiera postular una facultad ajedrecística específica. Por el momento sólo es correcto afirmar que una propiedad de  muchos sistemas modulares puede ser su operación sobre dominios excéntricos. La excentricidad del dominio confiere plausibilidad a la modularidad del sistema, sin embargo no se sigue  de ello que  para cualquier tipo de dominio  excéntrico se deba postular un mecanismo  específico para ese dominio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.2. El funcionamiento de los sistemas de entrada es obligatorio.&lt;br /&gt;Tanto el reconocimiento de un enunciado verbal, como el reconocimiento de un rostro son acciones obligatorias del sistema,  no se puede evitar su percepción. No podemos percibir el habla como si fuera ruido por mucho que nos empeñemos, o los rostros como si fueran proyecciones bidimensionales similares a las que acontecen en la retina. En este sentido podemos afirmar que los sistemas de entrada se ven constreñidos a operar siempre que pueden hacerlo.&lt;br /&gt;            En comparación con este hecho la idea de que hace falta un procesamiento sumamente elaborado para convertir la representación de un estímulo proximal  en una representación de los estímulos distales, hace parecer a la obligatoriedad de  los sistemas de entrada como una propiedad bastante extraordinaria, siempre que se considere que no existe más remedio que asumir esa carga computacional cuando se ofrece la oportunidad de hacerlo. Con base en estas afirmaciones se puede decir que los sistemas de entrada no dependen de nuestras decisiones, ni nuestras necesidades. En contraste con el control ejecutivo que se puede ejercer sobre las capacidades representacionales centrales, los procesos perceptivos operan querámoslo o no,  sin tomar en consideración los intereses inmediatos del sujeto.&lt;br /&gt;            Alternativamente lo único que podemos decir  quizá es que podemos decidir no atender al estímulo, o evitar atender una cosa a base de concentrarnos en otra.  Cuando esta última estrategia tiene éxito, es posible que el sistema de entrada no atendido quede desconectado, en cuyo caso tendremos que admitir que se ha conseguido un control voluntario del funcionamiento de un sistema de entrada. Sin embargo, también es posible pensar que los sistemas de entrada no atendidos siguen funcionando, y que lo único que se ha perdido es el acceso a ciertos procesos centrales como los que median en el almacenamiento y suministro de información.&lt;br /&gt;            Por lo que respecta a la percepción del lenguaje la explicación más plausible es esta última, según ciertos resultados que ponen de manifiesto niveles relativamente elevados de procesamiento del mecanismo no atendido en tareas de escucha dicótica. Sin embargo, las pruebas no son concluyentes, y tan sólo se puede intentar una interpretación más bien conservadora según la cual,  el análisis de la entrada sensorial es obligatorio en tanto proporciona la única vía a través de la cual los productos de los transductores pueden acceder a los procesos centrales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.3. El acceso desde el procesador central a las representaciones mentales que los sistemas de entrada computan es sólo limitado.&lt;br /&gt;            Según las teorías en uso las computaciones que efectúan los sistemas de entrada producen una serie de análisis  intermedios de la estimulación proximal. Así por ejemplo, el reconocimiento de una figura distal de objetos procede mediante la recuperación de una serie de objetos preliminares. Sin embargo, si tomamos como criterio de accesibilidad, la posibilidad de disponer de un suministro explicito de la información que se halla en estos niveles intermedios,  podemos decir que el sujeto no tiene acceso a todos estos niveles de representación. De hecho, los niveles inferiores parecen completamente inaccesibles. Tal parece que aún cuando el procesamiento preceptivo procede de abajo hacia arriba, el acceso a los procedimientos intermedios  se verifica de arriba hacia abajo; cuanto más se aleja uno de los productos de los transductores, tanto mas accesibles se hacen las representaciones recuperadas  por los sistemas cognitivos centrales. Sin embargo, la generalización acerca de la  inaccesibilidad de los niveles intermedios del análisis de la entrada sensorial es apenas aproximativa, no tenemos razones concluyentes para adherirnos a una generalización de este estilo, aunque sin duda existe un buen número de consideraciones experimentales que hablan en su favor. Las experiencias sugieren que la razón por la que los niveles inferiores del análisis de la entrada sensorial no se hallan disponibles, reside sobre todo en  el modo peculiar en que los subsistemas de los procesadores de entrada se interrelacionan con los sistemas de memoria.&lt;br /&gt;            Lo que se pone de manifiesto en estas experiencias es que  existe cierto tipo de información intermedia, aunque se pierde cuando hay que acceder a ella en un uso posterior. Esta clase de experiencias hace que parezca plausible la idea de que la relativa inaccesibilidad de los niveles inferiores del análisis de entrada sensorial se debe, al menos parcialmente, al modo en que se lleva a cabo la asignación de prioridades en la transferencia de representaciones desde una memoria relativamente a corto plazo. La idea es que sólo se almacenan aquellas representaciones de orden superior en tanto que las precedentes se descartan tan pronto como los subsistemas del analizador de entradas extraen de ellas información relevante.&lt;br /&gt;            Sin embargo, este es sólo un aspecto del problema de la inaccesibilidad a niveles intermedios. En tareas en las que se reduce al mínimo la demanda de memoria mediante la comparación  de estímulos presentados simultáneamente, las respuestas sensibles a propiedades estimulares que se manifiestan en niveles relativamente bajos de representación suelen ser más rápidas que las respuestas referentes a propiedades vinculadas a representaciones de orden superior. En estos casos,  la ordenación de la accesibilidad relativa es inversa a la anterior.&lt;br /&gt;            Las experiencias llevan a pensar que el análisis de las entradas sensoriales afecta de modo característico a las proyecciones que median entre los productos de los transductores y los perceptos, proyecciones que se efectúan mediante la computación de interniveles de representación correspondientes a los estímulos que el organismo capta. Estas representaciones intermedias son en ciertas ocasiones absolutamente inaccesibles a los procesos centrales y en muchas otras accesibles a costa de aumentar las demandas sobre la memoria o la atención. En una primera aproximación los sistemas de entrada pueden ser libremente consultados por la memoria y otros sistemas centrales exclusivamente en lo que afecta a uno de los niveles de representación que aquellos computan. El nivel en el que se produce esta comunicación es por lo general el que se halla relacionado de forma más abstracta con las representaciones resultantes de la transducción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.4. Los sistemas de entrada son rápidos.&lt;br /&gt;No podemos precisar el tiempo que toma el proceso de identificación de oraciones o de identificación de estímulos visuales, ya que es en extremo difícil individuar las actividades mentales. Sin embargo, se cuenta con un número de pruebas que justifican la idea de que los procesos citados anteriormente se encuentran entre los procesos psicológicos más rápidos.&lt;br /&gt;            De las experiencias examinadas por Fodor se pueden sacar dos consecuencias:&lt;br /&gt;            1. Aunque no hay razón para suponer que la complejidad de la solución de problemas relacionados con procesos centrales sea superior a la relacionada con procesos  perceptivos, se nota un marcado contraste entre la rapidez de los sistemas de entrada y la lentitud de de procesos centrales relacionados con la solución de problemas.&lt;br /&gt;            2. Es posible que los procesos de análisis de entrada sean más rápidos por ser obligatorios. En este sentido, el ser obligatorios los hace más o menos automáticos; esta automaticidad supone un ahorro computacional que se proyecta en un ahorro del tiempo necesario para ejecutar el proceso. En contraste con esto último,  el caso en que se involucran procesos de decisión, parece implicar  una inversión más amplia de trabajo y tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.5. Los sistemas de entrada se hallan informativamente encapsulados.&lt;br /&gt;Por lo menos en principio es posible considerar que la información acerca de la estructura de cierto campo estimular puede influir sobre el resultado del análisis computacional de otro campo.  Más aún, es posible pensar, que cualquier tipo de información de la cual disponga el individuo puede intervenir en el proceso de comprensión de un determinado dominio. En particular, la información que se manifiesta en niveles de representación de orden superior podría  determinar los análisis en niveles de orden inferior. Sobre este punto, se encuentran ejemplos incuestionables sobre los efectos del flujo descendente sobre las operaciones de los sistemas de entrada. Entre los ejemplos incuestionables que Fodor cita, se encuentran, los efectos de restauración de fonemas. Consideraciones sobre estas experiencias han conducido a algunos psicólogos a afirmar que el análisis perceptivo de un estímulo viene determinado por las creencias y expectativas del sujeto y apenas por la información estimular.&lt;br /&gt;            Esta concepción  de que  ciertos tipos de información descendente afectan el funcionamiento de los sistemas de entrada es contraria a la posición de Fodor según la cual los sistemas de entrada son de carácter modular y por tanto se encuentran cognitivamente encapsulados. En contra de esta postura Fodor afirma que, si bien se encuentran  dichos ejemplos incuestionables, por lo menos en ciertos aspectos,  el flujo de información descendente no afecta las operaciones de los sistemas de entrada.&lt;br /&gt;            Sobre este respecto, Fodor señala algunas razones para no aceptar que los sistemas de entrada gozan de acceso ilimitado a las expectativas y creencias de orden superior del organismo, a saber:&lt;br /&gt;            1. El fenómeno de las ilusiones perceptivas persiste pese al conocimiento de que tales percepciones son ilusorias. En este caso, es posible que al menos parte de la información que el sujeto dispone sea inaccesible para los sistemas de entrada.&lt;br /&gt;            2. Aun sabiendo que al mover los ojos se puede experimentar el fenómeno del movimiento aparente, el sistema visomotor no altera su funcionamiento a partir de esta información. Si se interpreta de la manera adecuada, esto puede indicar que el sistema visomotor se halla informativamente encapsulado.&lt;br /&gt;            A partir de estos dos casos Fodor postula el siguiente principio: la información de orden superior interviene sólo cuando la información perceptiva es redundante. En este sentido se puede decir que la información de orden superior sólo afecta a los niveles inferiores en la medida en que el receptor conozca bastante acerca de las características del estímulo que va a percibir antes de analizar el estímulo.&lt;br /&gt;            Contrario a este principio podemos suponer que la percepción tiene como función el análisis de configuraciones estimulares imprevistas. Ahora bien, un proceso de este estilo únicamente es posible si se acepta que el producto de los transductores es insensible a las creencias y expectativas del organismo, y que los analizadores de entrada cumplen bien su función.  Pero, una condición para que la percepción sea fiable, es que se mantenga inaccesible a lo que el perceptor supone o desea. Así pues, en tanto se supone que la percepción se debe aplicar de manera fiable al análisis de situaciones imprevistas, dicha fiabilidad debe presuponer el encapsulamiento informativo de los mecanismos analizadores de entrada.&lt;br /&gt;            Sin embargo, esta es sólo una forma de poner el asunto. Según una perspectiva distinta, en tanto que los datos sensoriales son insuficientes por sí solos para determinar los resultados de los mecanismos de entrada, puede concebirse que la función de los mecanismos perceptivos consiste en proyectar y confirmar cierta clase de hipótesis basados en un conjunto de datos estimulares. Visto de esta manera el postulado de que los sistemas de entrada se hallan informativamente  encapsulados puede entenderse como la idea de que los datos relevantes para la confirmación de hipótesis perceptivas abarcan menos información de la que el organismo posee. En este sentido, existirían ciertas  restricciones sobre el acceso de los sistemas de entrada a la información representada por otros sistemas.&lt;br /&gt;            Exponer la cuestión del encapsulamiento en términos de constricciones sobre los datos disponibles para la confirmación de hipótesis indica otra posible razón por la que los sistemas de entrada son rápidos. En la medida en que los sistemas de entrada están informativamente encapsulados, el sistema no puede acceder a toda la información de la cual dispone. Por consiguiente, la  velocidad del mecanismo se incrementa al no poder acceder a una memoria donde se almacene toda la información relacionada con el problema.&lt;br /&gt;            Aun cuando las observaciones acerca del encapsulamiento informativo pueden explicar  la rapidez de los sistemas de entrada, constriñendo el acceso a una memoria de alcance amplio, las consideraciones acerca de esta propiedad pueden mantenerse de manera independiente a supuestos relativos en torno a la velocidad de búsqueda en esta memoria. Por ejemplo, es conveniente para el organismo lograr una identificación rápida de panteras, y que en caso de equivocarse sea por exceso y no por defecto. Si es necesario examinar una gran cantidad de información, para la identificación de panteras, sería preferible no tener que acudir a una memoria como la presupuesta anteriormente. Sin embargo, supongamos que  se puede acceder al azar y rápidamente a  la información almacenada en esta memoria. Aún cuando esto se pueda lograr,  conviene que la identificación sea insensible a gran parte de la información, ya que el sistema tendría que enfrentarse a otro problema, a saber: decidir qué información aporta cada elemento recuperado a la hipótesis de que x es una pantera. Es preferible que el individuo no tome en cuenta toda la información de la cual dispone acerca de panteras en el  momento de hallarse ante un caso de identificación perceptual.&lt;br /&gt;            En último término, Fodor no aporta argumentos que demuestren que los sistemas de entrada se hallan informativamente encapsulados, sin embargo,  señala algunas advertencias que deben tomarse en cuenta a la hora de interpretar los datos que se invocan en defensa de la postura contraria., a saber:&lt;br /&gt;            1. No se puede identificar la función de los analizadores de entrada con la función de la percepción; ya que es muy probable que la percepción se vea involucrada en procesos de fijación de creencias. Habrá que demostrar entonces que el ámbito en que tiene lugar el efecto descendente de la información es interno a los sistemas de entrada y no a los  resultados de la percepción.&lt;br /&gt;            2. Algunos procesos que tienen lugar en identificación perceptiva pueden hallarse penetrados cognitivamente, sin embargo, esto no prueba que los analizadores de entrada no se hallen informativamente encapsulados. En este caso, la evidencia en favor de la penetrabilidad cognitiva de mecanismos computacionales que realizan las mismas funciones de los mecanismos de entrada no es suficiente para probar la penetrabilidad cognitiva de estos últimos. Por ejemplo,  aunque se indique que hay ciertos procesos de uso del lenguaje que tienen acceso a las expectativas del individuo, esto no demuestra que los sistemas de entrada tienen el mismo acceso. En efecto, los procesos señalados en primer lugar, pueden operar después de que el sistema de entrada suministra un análisis de los estímulos.&lt;br /&gt;            3. El postulado del encapsulamiento informativo debe distinguirse de la posibilidad de un flujo descendente informativo dentro de estos sistemas. En este punto, el flujo descendente se considera como interno al sistema; de esta manera, para demostrar que el sistema es penetrable se hace necesario demostrar que sus procesos tienen acceso a información que no se manifiesta en ninguno de sus niveles internos.&lt;br /&gt;            Para finalizar quisiera resaltar  una última advertencia de Fodor en torno al carácter autónomo de los sistemas modulares. En tanto que el encapsulamiento informativo constituye la esencia de los sistemas modulares, se puede pensar que dichos sistemas son autónomos,  sin embargo, Fodor señala que la noción de encapsulamiento informativo no equivale a la autonomía en el sentido galliano del término. Este último sentido, supone una negativa a admitir que los sistemas de entrada comparten o compiten por recursos de las facultades horizontales. Sin embargo, no es claro hasta qué punto los sistemas de entrada son autónomos en este sentido. De hecho, los psicólogos cognitivos por lo general aceptan que los procesos mentales compiten por acceder a distintos tipos de recursos de facultades como la atención o la memoria a corto plazo.&lt;br /&gt;            En términos de encapsulamiento informativo el nivel de autonomía de un sistema modular puede plantearse mejor como el grado de acceso a recursos computacionales compartidos con otros sistemas del mismo tipo, En este sentido, ser autónomo consistiría en no tener acceso a la  información que otros sistemas del mismo tipo poseen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fodor, Jerry; La modularidad de la mente. gedisa 1984.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112477442629682978?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112477442629682978/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112477442629682978&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477442629682978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477442629682978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/08/fodor-la-modularidad-de-la-mente.html' title='Fodor.  La modularidad de la mente'/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112477430383322272</id><published>2005-08-22T22:16:00.000-07:00</published><updated>2005-08-22T23:06:34.250-07:00</updated><title type='text'>Fodor. Actitudes Proposicionales</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA&lt;br /&gt;FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS&lt;br /&gt;DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA&lt;br /&gt;Carlos Mario Márquez Sosa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fodor plantea la tesis de un sistema de representaciones internas sobre el trasfondo de ciertas condiciones a priori que deben ser cumplidas por una teoría de las actitudes proposicionales y una serie de objeciones a la teoría de Carnap según la cual las APs pueden ser explicadas como relaciones entre un organismo con oraciones de un lenguaje natural. El argumento con base en el cual hacer plausible la tesis de un sistema de representaciones internas sigue más o menos la siguiente línea: Existen ciertas condiciones a priori que deben ser cumplidas por una teoría de las APs. Dichas condiciones son cumplidas por una teoría que  explica las APs como relaciones entre organismos y oraciones del lenguaje natural (Teoría de Carnap). Sin embargo, se presentan una serie de objeciones sobre las cuales se afirma que los objetos de las APs no pueden ser oraciones del lenguaje natural. La única vía,  para hacer frente a estas objeciones consiste en explicar las actitudes proposicionales como relaciones entre organismo y oraciones no del lenguaje natural sino de un sistema de representaciones interno. Al postular la tesis de un sistema de representaciones internas se salva una teoría que explica las APs sin caer en los defectos de la propuesta de Carnap. Luego, es necesario sostener la tesis de un sistema de representaciones internas si queremos elaborar una buena teoría acerca de las actitudes proposicionales. Podríamos aceptar una explicación de las actitudes proposicionales que contradiga algunos e incluso todos estos hechos, pero la evidencia a favor de esta explicación tendrá que ser extremadamente persuasiva, y no parece que tengamos una teoría de este tipo a la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las condiciones que debe cumplir una teoría de las APs son las siguientes:&lt;br /&gt;1. Debe analizar las APs como relaciones.&lt;br /&gt;2. Debe explicar el paralelismo entre verbos de APs y verbos que corresponden a decir.&lt;br /&gt;3. Debe dar cuenta de la opacidad.&lt;br /&gt;4. Debe dar cuenta de que los objetos de las APs tienen forma lógica.&lt;br /&gt;5. Debe asociarse con explicaciones empíricas de los procesos mentales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tesis de Carnap cumple estas cinco condiciones. En efecto:&lt;br /&gt;1. Las APs se explican como relaciones entre organismos y oraciones del lenguaje natural.&lt;br /&gt;2. Los objetos de las APs se identifican con oraciones. Y es claro que los objetos de las oraciones que corresponden a verbos de decir son oraciones. Luego debe ser claro que la clase de objetos que se identifican como objetos de APs es coextensiva a la clase de objetos que corresponden a los verbos de decir. Parece entonces que debe existir un paralelismo entre las oraciones del tipo “Juan cree que p” y las oraciones del tipo “Juan dice p”.&lt;br /&gt;3. La opacidad de la creencia se interpreta como un caso especial de la opacidad de la cita. “Juan cree que “Maria engañó a Guillermo”” expresa una relación entre Juan y la oración. Juan tiene la relación de creencia con esa oración, y no tiene esa relación con alguna otra oración como: “alguien engañó a Guillermo” o    “Maria engañó a alguien”. Del mismo modo, “Juan cita: “Maria engañó a Guillermo””  expresa una relación entre Juan  y la oración citada. Juan cita esa oración y no la oración: “alguien engaño a Guillermo” o “Maria engaño a alguien”.&lt;br /&gt;4. La forma lógica del complemento de la AP es equivalente a la forma lógica de la formula correspondiente a la oración de creencia. La forma lógica de “Todo s es p y b” en  “Juan cree que todo s es p y b”, es equivalente a la forma lógica de la oración “todo s es p y b” (En efecto: “Para todo x, si S(x) entonces P(x) y B(x)” es la forma lógica tanto del complemento de la AP como de la oración). En este punto, no sólo importa la creencia en sí misma, sino también su relación con otras creencias. Una creencia se encuentra en una relación causal/funcional con otras creencias a través de su contenido y su forma lógica. La teoría de Carnap puede explicar muy bien como sucede esto, ya que el objeto de la creencia es identificado con la oración, y en este sentido adquiere el mismo contenido y forma lógica de la oración, pudiendo de esta manera articularse en el desarrollo del silogismo práctico.&lt;br /&gt;5. Los experimentos muestran que a partir de la complejidad relativa a oraciones del lenguaje natural se puede predecir la complejidad relativa a capacidades cognitivas. Es claro entonces que la teoría de Carnap se asocia con explicaciones empíricas de los procesos mentales.&lt;br /&gt;6. Podemos añadir una condición más que queda explicita a lo largo del desarrollo del texto de Fodor, a saber: la verdad de los objetos de la AP debe depender de la verdad del complemento de la AP. Esto se cumple para la tesis de Carnap ya que los objetos de la AP son identificados con oraciones y en este sentido la verdad de la creencia  de Juan, en “Juan cree que está lloviendo”, esto es, la verdad de “esta lloviendo” depende de la verdad de la oración “esta lloviendo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun cuando la tesis de Carnap cumple estas condiciones,  cae ante las siguientes objeciones:&lt;br /&gt;1. El trasfondo conductista de la tesis de Carnap es erróneo. Fodor señala nuevamente que la reducción de oraciones de creencias en términos de oraciones disposicionales no funciona, ya que al hacer la reducción se introducen nuevos verbos de carácter intencional.&lt;br /&gt;2. Si la tesis de Carnap es correcta entonces los objetos de las APs son idénticos  si y sólo si las oraciones que corresponde a los objetos de las APs son idénticas. Luego, los objetos de “Juan cree que Maria engañó a Guillermo” y “Juan cree que Guillermo fue engañado por Maria” deben ser distintos ya que no es cierto que las oraciones “María engañó a Guillermo” y “Guillermo fue engañada por Maria” sean idénticas. En este caso, si se apela a que ambas oraciones tienen intenciones comunicativas equivalentes, entonces se cae en lo siguiente: Por una parte, se individuan las AP (que son de carácter intencional) por medio de oraciones, pero dichas oraciones son equivalentes en virtud de su carácter intencional. Por otra parte, la apelación a las intenciones no sería válida para el conductista. Sin embargo, se podría apelar a la noción de uso, en el siguiente sentido: una oración es equivalente a otra si son usadas de la misma manera, sin tener que acudir a una equivalencia en virtud de la intención comunicativa. &lt;br /&gt;3. Aun cuando uno no hable el español, puede creer que está lloviendo. Un hablante del inglés puede tener la creencia de que está lloviendo sin hablar español. En este sentido se nota que no existe una identificación univoca entre la creencia y la oración del lenguaje natural.&lt;br /&gt;4. Aun cuando uno no hable ningún lenguaje puede creer que está lloviendo. Si pretendemos explicar la conducta coherente de los animales debemos apelar a algún tipo de psicología cognitiva. En este caso no podríamos identificar una determinada creencia con una oración. Este punto fue bastante objetado en clase argumentando que se puede explicar la conducta de los organismos infrahumanos sin apelar a las categorías de la psicología cognitiva. De hecho bien que se vea que la postura de Fodor ante las APs parece basarse en una versión lingüística no parece clara la referencia a creencias no lingüísticas por parte del autor.&lt;br /&gt;5. Se pueden tener creencias que no puedan ser expresadas en el lenguaje natural. Es lógicamente posible concebir algún tipo de creencias que no pueda ser expresada, tal y como argumentan algunos (poetas y místicos en su mayoría) acerca de experiencias cognitivas inefables. En este caso, sucede lo mismo, no hay una oración correspondiente a la creencia del sujeto. Luego los objetos de las APs no pueden ser identificados con oraciones.&lt;br /&gt;6. Si no existe correspondencia entre la complejidad de los objetos de las APs y la complejidad de las oraciones del lenguaje natural que se corresponden con dichos objetos, no se ve como pueda existir una correspondencia entre los objetos de las APs y las oraciones del lenguaje natural. El caso de los hablantes del dani y los hablantes del inglés es paradigmático, según los experimentos la complejidad para recordar  colores en el caso de los hablantes del dani  es equivalente a la complejidad para el caso de los hablantes del inglés. Sin embargo, en dani sólo existen dos palabras para discriminar colores, mientras que en el caso del inglés existen más de dos palabras para discriminar colores. Al tomar ejemplos como, gris asfalto, supongo que en dani sólo se podrá hacer la identificación con la frase mili, mientras que en español se utiliza la frase “gris asfalto”. En principio la complejidad de “gris asfalto” parece mayor a la complejidad de “mili”, sin embargo, la capacidad cognitiva al reconocer y recordar este color es equivalente en ambos casos.&lt;br /&gt;7. El aprendizaje del lenguaje materno se torna inexplicable. El aprendizaje del lenguaje materno debe involucrar estados mentales tales como creencias, y por tanto, actitudes proposicionales. Pero si los objetos de las actitudes proposicionales se identificación oraciones del lenguaje materno, entonces, tendríamos que postular la referencia a oraciones del lenguaje materno antes del aprendizaje del lenguaje materno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparte de la objeción hacia el trasfondo conductista de la tesis de Carnap, se nota que las objeciones restantes se dirigen a la identificación de los objetos de las APs con oraciones del lenguaje natural. Como el lenguaje natural no tiene la propiedad de ser innato, universal ni estar en relación univoca con los objetos de las APs, no es capaz de substraerse a las objeciones 2 a 7. Sin embargo, la tesis de Carnap cumple las cinco condiciones expuestas anteriormente gracias a que identifica los objetos de las AP con oraciones. Luego, para salvar la teoría de las APs debemos mantener que los objetos de las APs se identifican con oraciones, pero no con oraciones de un lenguaje natural (pues esto conduce a problemas), sino con oraciones de un lenguaje interno; un sistema de representaciones interno que tenga las siguientes propiedades: debe ser universal, innato y debe haber una correspondencia entre los objetos de las APs y las oraciones del lenguaje interno.  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112477430383322272?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112477430383322272/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112477430383322272&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477430383322272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112477430383322272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/08/fodor-actitudes-proposicionales.html' title='Fodor. Actitudes Proposicionales'/><author><name>Carlos Márquez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09335718462183767442</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/img/25/7460/640/lain_8_1024.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112457303043505567</id><published>2005-08-20T14:23:00.000-07:00</published><updated>2005-08-20T14:23:50.440-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/18/7461/640/2_jpg.jpg'&gt;&lt;img border='0' style='border:1px solid #000000; margin:2px' src='http://photos1.blogger.com/img/18/7461/320/2_jpg.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ghost&amp;nbsp;&lt;a href='http://picasa.google.com/' target='ext'&gt;&lt;img src='http://photos1.blogger.com/pbp.gif' alt='Posted by Picasa' border='0' style='border:0px;padding:0px;background:transparent;' align='absmiddle'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15621622-112457303043505567?l=geist23.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://geist23.blogspot.com/feeds/112457303043505567/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15621622&amp;postID=112457303043505567&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112457303043505567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15621622/posts/default/112457303043505567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://geist23.blogspot.com/2005/08/ghost.html' title=''/><author><name>José Tovar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01390403627171532818</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='28' src='http://photos1.blogger.com/img/18/7461/640/2_jpg.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15621622.post-112457170082032495</id><published>2005-08-20T14:01:00.000-07:00</published><updated>2005-08-20T14:01:40.823-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/18/7461/640/Wiener_Norbert_2.jpg'&gt;&lt;img border='0' style='border:1px solid #000000; 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